martes, 21 de febrero de 2012

momentosueños

   
Hay momentos para todo. Hay momentos para hacer el amor y otros son para follar. Hay momentos para decir te quiero y momentos para llorar de tanto odio. Pero también hay momentos para pensar en esos momentos. Reflexionar, pensar. Recordar aquel beso sobre tu nuca una tarde de enero y rememorar aquella feroz noche, econdidos del segurata que intentaba fallidamente que entrásemos juntos al lavabo de la discoteca.

Hay instantes para llorar por haber perdido el momento para decir te quiero. Y diez segundos luz después, momentos para reír de tanto reprimir histéricamente el odio, la rabia.

Hay puntos intermedios. Tierra de nadie. Tiempo cero. Fragmentos de realidad en los que de repente los minutos dejan de tener sentido, te quedas sin habla. ¿Acaso respiro?, te preguntas. Tirarse a un lago de gélidas aguas. Tocar su cuello a cons¡ciencia. Sentir caer al vacío desde lo alto de una atracción, correr con música energética rebentándote los oídos. Dejar resbalar las gotas de fría lluvia sobre tu espalda, oír un trueno demasiado cercano, besar a alguien por primera vez. Escuchar tu canción favorita en un concierto, ver una lluvia de estrellas sobre un tejado. De la más intensa a la más frágil sensación, fragmentos de la realidad que hacen replantearte la posibilidad de estar viviendo en tu mundo de sueños.

Aunque la vida resulta no ser más que un conjunto de sueños por los que nos dejamos llevar, sueños que perseguimos, sueños que ni siquiera sabíamos que teníamos. El mundo no es más que un sinfín de sueños que lo alimentan.

Hay momentos para escribir y otros para leer. Hay momentos para echar de menos y hay momentos para alejarse. Pero siempre es momento de soñar.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario