El viernes pasado, volví de Amsterdam. Y después de un finde de intercambio de fotografías y morriña del viaje, por fin voy a subir algunas de las fotillos que tomamos. Qué decir de Amsterdam... Como la mayoría de ciudades a las que voy, me dejó enamorada. Es una ciudad pequeña, tolerante, muy abierta y tremendamente preciosa.
Gracias a una exhaustiva búsqueda en internet, comparación de precios y paciencia, mucha paciencia, encontramos los mejores precios tanto de vuelo como de estancia. Nos alojamos en un albergue de la ciudad llamado "Hotel Amigo" (sí, así, en castellano). La verdad, es que por un precio tan barato como el que pagamos y por ser un albergue, esperábamos poca cosa. Sin ermbargo, me impresionó gratamente lo limpio que estaba todo, la facilidad de comunicación de la gente con la que compartimos la habitación y las facilidades de las que disponía el albergue.
Respecto a los compañeros de habitación, conocimos a dos chicas de Corea del Sur que estaban de interrail, así como una neoyorquina llamada Princess que también estaba de interrail, pero había decidido viajar ella sola después de graduarse en Estados Unidos. Me impresionó lo divertida que era y, en cierta manera, hasta la "valentía" de viajar sola a través de todo un continente totalmente desconocido para ella sin nadie que la acompañara en caso que le sucediera cualquier cosa. Como en octubre vendrá a Barcelona, acordamos verla y enseñarle la ciudad. Por último, había dos chicos londinenses que, tras acabar su posgrado, habían decidido viajar hasta París y Ámsterdam para, en cierta manera, celebrarlo.


El tema de la sexualidad y las drogas está tan presente en la ciudad que parecía haber desaparecido en ella como tabú. Además, la gente te ve parada en la calle con el mapa en la mano y el sello TURISTA en la frente y en seguida se acercan a preguntarte si necesitas ayuda y guiarte, así como preguntarte sobre tu país y cultura. Claro que generalizar nunca me ha gustado, pero en base a las muchas experiencias de ese tipo que tuvimos com bastantes holandeses, no puedo hacer otro comentario acerca de ellos excepto remarcar lo realmente majos -no hay otra palabra- que son (eso siempre y cuando no ocupes todo su carril bici mientras andas a pie, debo decir).



El tercer día fuimos al mercado de las flores y al museo de Heineken, al cual llaman "The Heineken Experience". En el mercado de las flores podías encontrar gran variedad de tulipanes sobre todo, pero también muchas otras plantas de las cuales escogí una para mi madre, que teóricamente consiste en un bulbo que debes dejar a media luz (es decir, en un interior) y del que, sin agua ni tierra, sale una flor rosa de apariencia bastante exótica. Por ahora lleva dos días en el comedor y no ha empezado a abrirse aún, si al final crece ya compartiré alguna foto de la bizarra flor...
En cuanto a la Heineken Experience, debo decir que los 17 euros de entrada quedaron amortizados a lo largo del recorrido. A pesar de que al principio puede ser una visita un poco más aburrida ya que es sólo historia de la cerveza, poco a poco se va volviendo más interesante. Primero, te explican cómo se elabora la cerveza, e incluso más adelante te permiten probar la primera mezcla que hacen de la cual surgirá la cerveza basada en agua y trigo cocinado. El sabor era ciertamente extraño, recordaba a la miel pero, en vez de ser dulce, era más bien amargo. También mostraban los materiales con los que se elaboraba la cerveza y, más adelante, te dan una pequeña cerveza con la cual te explican el por qué de su color y sabor y por qué la espuma blanca de la cerveza es tan importante.
A partir de aquí, todo se vuelve más lúdico e interactivo, puedes hacerte videos y fotos con temática de Heineken y Holanda y enviarlas por e-mail, jugar a una especie de "Guitar Hero" pero a lo DJ, ver anuncios de diferentes épocas de la marca... Por último, tienes dos cervezas gratuitas antes de la salida las cuales puedes tomar en un espacio muy bien adaptado que crea un buen ambiente de local nocturno. A la salida, además, si vas en busca de la tienda de Heineken que está a unas manzanas de la fábrica, te regalan un abridor de Heieneken. De toda la experiencia, lo único que nos decepcionó fue que pensábamos que cogiendo el último tour, de las 5 y media, veríamos de sobras el museo, pero como cerraban a las 7, nos faltó tiempo para disfrutarlo mejor todo.
La mañana del cuarto día la pasamos entera en el mercado de antigüedades de Waterlooplein. No teníamos planeado ir, pero una de las veces que pasamos por delante con el tram me fijé y decidimos ir algún día porque tenía muy buena pinta. Había de todo, ropa (tanto nueva como de segunda mano, y a buen precio toda), bisutería y joyería, souvenirs, libros (¡los cuales costaban entre uno y tres euros!), entre los cuales, a pesar que, obviamente, la mayoría estaban en holandés, encontré bastantes en francés y alguno en castellano. De estos últimos me los había leído casi todos, excepto un libro de Ensayos y Artículos de Oscar Wilde que compré por tan sólo un euro. Pasamos toda la mañana allí porque había mucho por ver y, a pesar de que muchas de las "antigüedades" eran más bien trastos viejos, si sabías buscar y tenías paciencia encontrabas verdaderas gangas.

El último día compramos los souvenirs que nos faltaban y, a pesar de que teníamos planeado hacer un tour gratuito que empezaba en la Plaza Dam y recorría los lugares más relevantes de la ciudad, acabamos no yendo porque empezó a llover muchísimo y, encima a mí se me había perdido en paraguas...
Ese día, sin embargo, acabamos de disfrutar los últimos rinconces por descubrir o ya descubiertos de Ámsterdam y ya por la tarde, cogimos nuestras maletas del albergue y nos dirigimos finalmente hacia el aeropuerto, para volver a nuestra cálida Barcelona... (porque sí, hizo MUCHO frío, ¡incluso granizó una mañana!).
En resumen, Ámsterdam es una ciudad que recomiendo enormemente visitar, aunque, como ya digo, me cuesta ser objetiva, ¡prácticamente todos los sitios a los que voy me acaban encantando!
Quizás más adelante publique más fotografías del viaje y de la ciudad que tomamos a lo largo de esos cinco días.
Y ahora sí, goede nacht!
PD: Para ver las fotografías en grande, ¡sólo tenéis que clickar sobre ellas!
Quiero ir a Amsterdam!!! :)
ResponderEliminarUaaa Santi, a ti te requetencantará! :D
EliminarQué envidia!
ResponderEliminarMe gustaria ir a Amsterdam! Viendo tus fotos me entran aún más ganas.
Sobre todo la primera foto, la de la bicicleta me parece preciosa!
Veo que se te da bien la fotografía!
Te sigo para no perderte de vista! Te dejo mi blog, espero que te guste!
http://yonosoyunabarbiedeplastico.blogspot.com.es/
Un saludo! :)
Me alegro mucho de que te gusten las fotos! Un día de estos subiré alguna más :D
EliminarLa verdad es que es un sitio muy, muy bonito, algunos rincones muy esocndidos me recordaron a París y todo! :)
Ahora me paso por tu blog!
Gracias por el comentario!