Guardo en un rincón de mi habitación lo que un día nos unió. A veces, sin poder evitarlo, el corazón seda a mi mente y me dejo llevar. Huelo tu perfume, te veo aunque no estés, me fundo en tu abrazo. Sé que no estás, pero te siento. Estás en cada poro de mi piel, en cada espacio que hay en mi mente. Lo cubres todo. Si río, recuerdo tu sonrisa, blanca, deslumbrante, centellante, abrasadora, feliz, alegre, contagiosa, cariñosa... perfecta. Si miro la televisión, intento distraerme, pero entonces recuerdo tus ojos, con los que me mirabas cada día, tan verdes, tan vivos y contentos siempre, con esa chispa deslumbrante de alegría siempre, llenos de ternura, pestañas largas, almendrados, cariñosos... perfectos. No puedo escuchar música, recuerdo nuestros momentos, tus caricias y tus historias, tus sueños y tus ambiciones... todos, llenos siempre de bondad, cariño... todos perfectos.
Tienes tantos defectos... eso es para mí lo que te hace perfecto. Demasiado perfecto, quizás. Sabes que siempre busqué aquello que no era real, la perfecta imperfección. Creo que la encontré cuando te conocí. No te ofendas cariño, sabes que es algo bueno. Dicen que las rarezas tienden a juntarse. Y yo digo que las rarezas son buenas, diferentes...únicas Bien, aquí me tienes, a tu lado. Aunque creo que no soy... lo suficientemente perfecta para ti. Sé perfectamente que entiendes cada detalle de nuestro dilema... a la perfección.
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