lunes, 7 de marzo de 2011

inciso en el tiempo


Me escondo tus brazos, aspirarndo tu esencia. Cierro los ojos y le suplico al tiempo que no pase, no vuele, no corra... no exista.
Te cojo más fuerte y siento tu piel, para saber así que reales, tú y este momento.

Abro los ojos y te veo dormir. Escucho tu respiración, profunda y tranquila; me siento bien.
El ritmo de tu pecho hace melodía con la brisa que baja de tu nariz, y con una acción tan simple, rutinaria y necesaria, me enamoras, me hechizas más... Tengo miedo de que despiertes y no pueda evitar decirte te quiero. Así que cojo las finas sábanas y me tapo, me escondo, desaparezco. Te despiertas entre ronroneos y bajas a mi mundo, para compartir tu primer momento en estado de vigilia conmigo y mis labios...
Al salir de mi cobijo, nuestra morada, dejo las sábanas volar, huir... Para poder así
 obtener el resto del calor que necesito en esta fresca tarde de primavera, en tu cálida piel.






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