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miércoles, 13 de junio de 2012

Poema 1.4

 Tengo hambre de cerezo.
Cerezo primaveral.
¿Entiendes?
Quizás Neruda no lo 
dejó claro. Moccia sí.


Tengo ganas de ti.
  

sábado, 17 de diciembre de 2011

tengo ganas de ti

-Ah, eso, así me gusta. Le pinté el cuerpo; la desnudé totalmente y después empecé a pintarla. Pinceles de témpera caliente sobre su cuerpo, arriba y abajo, sumergiéndolos de vez en cuando en el agua caliente. Hasta sus mejillas adquirían color sin que yo interviniera. Le pinté encima de las braguitas que acababa de quitarle (…). Parecía enloquecer ante las pinceladas calientes de placer.
-¿Y luego?
- Presa de un orgasmo cromático, ella quiso darle color a mi pincel.
- ¿Que traducido quiere decir…?
- Que me hizo una mamada.


Tengo ganas de ti, Federico Moccia
              

miércoles, 27 de julio de 2011

enamorado

Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás lcoco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...
Tengo ganas de ti.
 

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Cómo se puede echar tanto de menos algo que nunca tuviste?

 
Me gustaría escuchar canciones melancólicas que me recordasen a ti, a un tiempo mejor. Me gustaría tener recuerdos de tus manos sobre mi espalda desnuda, desearía tener grabados en mi mente momentos efímeros a tu lado. Tardes en la playa, bailes al son de nuestros latidos, veranos que nos deshidrataban tanto que nos volvíamos insaciables el uno del otro.

Me gustaría pensar que todo lo que ahora aparece por mi mente es verdad. Recuerdos de un verano entre olas y sonrisas, entre suspiros y caricias. Quiero poder pensar en ti y llorar con una sonrisa en mis labios al recordar un dulce momento que se vuelve en agrio porque no sucede en el instante presente. Quiero enamorarme otra vez. Sentir ese amor tan real y verdadero, como el que describen Bécquer, Moccia o Neruda. Me gustaría sentirte tan dentro de mí que me faltara el aire si al no verte todavía te sintiera como una parte más de mí, como un miembro fantasma.

Querría poder recordar noches infinitas de risas y bebidas, tardes al sol entre amigos, tiempo de verano. Vestidos vaporosos y largos, víctimas de tus traviesas perversiones. Cuellos salados, besos mojados. Mirarnos a los ojos y olvidarnos de si hace frío o calor. Sentir incluso frío a cuarenta grados cuando, con el roce de tu lengua sobre mi pecho, mi piel se estremeciera. Quiero días a tu lado, por si no lo he dejado claro. Quiero que me ames en una terraza sin que nos vean las plantas exóticas que nos rodeen. Deseo el deseo que me come si no estás.

Quizás tanta idealización se deba al deseo fuerte de sentir algo tan real que duela otra vez y por fin. Quizás se deba a que quiero que llegue el verano para olvidarme de toda esta vida de estudiante que pronto cambiará mucho a la vez que no cambiará nada.  Quizás se deba a que deseo sentir. Sentirte. Sentir amor. Sentir un corazón, sentir tu sonrisa.

Sentir mi corazón palpitar al escuchar una canción italiana.

jueves, 7 de abril de 2011

who knows


Entre los obstáculos del corazón hay un principio de alegría que me gustaría merecer..., y después tiraría los pétalos por la ventana. El viento se los llevaría. Podía ser que alguien los encontrase. Que volviese a ponerlas en orden. Que leyese la frase. Y que me viniese a buscar. Él quizá. Ya. Pero ¿quién es él?


miércoles, 30 de marzo de 2011

Ho voglia di te.

- Precisamente estaba pensando en ti... ¡estaba a punto de llamarte!
- Tengo ganas de ti.
- No has dicho "tengo ganas de verte", sino "tengo ganas de ti..."
- ¡Si, y te lo repito!
- Yo también tengo ganas de ti...
No dice nada más, abre el portal... Subo los escalones, veloz, como un rayo hasta el último piso, sin pararme, incluso de cuatro en cuatro. Y cuando llego se abre el ascensor, es ella.
Besándola, sin tregua, sin dejarla respirar.
Le robo la fuerza, el sabor, los labios, le robo hasta las palabras. En silencio. Un silencio hecho de suspiros, de su camiseta que se abre, del gancho de su sujetador que salta, de nuestros pantalones que se bajan, de la barandilla que se mueve, de ella que se ríe haciendo "shhh" para que no la oigan, de ella que suspira para que yo no me corra, al menos no enseguida. Y extrañas posturas en aquella trampa de piernas... Después cabalgarla otra vez y correr juntos, nosotros, estúpidos, salvajes, apasionados, caballos enamorados... sí, enamorados.
Su cabeza hacia atrás, su pelo suelto, se mueven frenéticos, casi querrían saltar, como nuestro deseo. Ella se acerca a mi oído lentamente, susurra despacio:
- Me corro...
Pero un último beso nos hace corrernos juntos.
Casi exhausta, suda mojada... Con el pelo que se le pega a la cara y se ríe con ella. Nos abrazamos juntos así, acurrucados en el suelo, vencidos. Esperando un inútil veredicto: empatados en puntos... Y sonriendo nos besamos.
Me escondo entre su pelo, me apoyo en su cómodo pecho. Descanso tranquilo. Mis labios cansados, felices, satisfechos en busca de una sola respuesta:
- Gin...
- ¿Sí?
- No me dejes...
No se por qué, pero lo digo. Y casi me arrepiento.
Ella se queda un momento en silencio. Después, cariñosa, coge mi cabeza entre sus manos y me mira. No es una pregunta. No es una respuesta. Me da un beso y otro, y otro más. No dice nada más, sólo me sigue besando.
Y yo sonrío.
Y acepto encantado esa respuesta.

lunes, 28 de marzo de 2011

¿reglas?

- ¿En qué estás pensado? ¿En tus padres?
- No, pensaba en ti.
- ¿Y en qué pensabas, si ni siquiera me conoces?
- Pensaba en lo bonito que es cuando no conoces a alguien pero lo tienes al lado, en los problemas que no tienes, en cómo te lo imaginas, en los juegos de la fantasía, en que vas donde quieres.
- ¿Y adónde has llegado?
- Lejos.
- Tú en mi lugar no puedes ponerte nunca, como tú dices: es la regla.
- ¿Sabes para que sirven las reglas?; para no lanzarse mucho en una historia, porque enamorarse le da miedo a todos. Entonces es más fácil esconderse detrás de la fantasía. El príncipe azul no existe. Amar es otra cosa: Es aceptar a una persona con sus defectos y errores.


domingo, 20 de marzo de 2011

...et la Lune s'est moquée de moi



Son días en los que te sientes mal. No hay canciones ni libros que te reconfroten. Te sientas frente a la televisión para dejar pasar las horas muertas. El mundo va demasiado rápido y has perdido varias veces el turno para subirte al tren de la Tierra. Creías que iba a ser más fácil. Siempre lo pensaste, creías en ello ciegamente. Ahora no sabes qué decir, qué hacer, ni siquiera sabes qué comer. Sólo te apetece quedarte hecha un ovillo bajo el edredón, esperando a que el tiempo te acompañe, deje de hacer un jodido y brillante día de primavera y se ponga a llover de una vez. Quieres oír las gotas sobre tu persiana, porque si recuerdas el sonido te parece que algo se rompe. Y así siente sque hay algo más roto a parte de tí, de tu corazón, de tu mente, tu alma. Y el problema es que nadie te ha roto, tampoco nadie sabe suturarte las heridas.

Toda la perversión, el sexo, las bebidas, la fiesta, la noche, las luces, los colores... todo se apaga, ya nada te divierte. Has olvidado a disfrutar. Estás ausente, y no sabes cuánto durará. Bécquer y Neruda no te reconfortan. Tampoco te puedes esconder entre los brazos de Rosalía de Castro, ni siquiera ella te entendería a pesar de su eterna saudade. Moccia te parece ridículamente ñoño. Ves el mundo demasiado cruel cuando escuchas cualquier detalle que indica desigualdad, injusticia, maltrato... Dolor. Miedo.

¿Para qué vivimos? Los renacentistas dirían que es una oportunidad que se nos da para disfrutar. Carpe jodidamente diem. Los barrocos discutirían que se nos trae al mundo para sufrir, que cada día que pasamos es un día más que morimos, un instante más cercano a nuestra muerte, a la Nada. ¿La Nada? ¿Por qué es nada? Porque nada es ausencia de algo. Ausencia de dolor, por ejemplo.

Nunca me ha gustado pensar demasiado, pero estos últimos meses no sé hacer otra cosa. Necesito tirarme de 10 metros de altura hacia el mar, necesito volar en paracaídas, ir en moto a toda velocidad sin casco, necesito sentirme viva y dinámica para no sentir que por dentro estoy un poco muerta, cada día más apagada y descolorida. Es como si todos los colores de los que me habían pintado hasta ahora se destiñeran sin motivo alguno, sin razón aparente.

La Luna hoy no es cruel. Se ríe de mí, pero veo en el fondo de sus mares tristeza, como un destello de melancolía en los ojos de alguien. Sus cráteres son profundos como mis heridas sin curar. Se ríe de mí porque me entiende, porque ella un día se sintió así de sola y tampoco supo qué hacer. Hasta que aprendió a cómo sobrellevar la soledad. Yo busco ese cómo. Debajo las piedras, en el teclado de mi ordenador, en lo más hondo de mi corazón. En unos ojos lapíszuli que ya no veo y que están demasiado lejos de aquí, en los abrazos que ya nadie me da. En esos "te quiero" que no se dicen pero que deberían demostrarse más a menudo. Quizás si me hubieran dicho más veces "te quiero" yo también lo diría con más facilidad, pero me es imposible. Me gana el orgullo, me vence el miedo al dolor...




lunes, 17 de enero de 2011

J'ai envie de toi

Je continue à regarder autour de moi. Rien. Quel idiot. Bien sûr. À quoi je m'attendais ? Qui est-ce que je cherche? C'est pour ça que tu es revenu ? Alors tu n'as rien compris, tu n'as encore rien compris.
Je me sens bête et j'ai envie de rire.

Federico Moccia.

viernes, 14 de enero de 2011

cosa de dos

"El verdadero amor es como los fantasmas, todos hablan de el pero son poco los que lo han visto de verdad..."


F. Moccia