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jueves, 24 de octubre de 2013

Sense esperar que un dia tornaràs


Potser no ho entendràs. Que avui, aquesta nit, podria ser més que la teva amant.

Els meus dits juguen amb el teu rostre afaitat. Somrius, mig adormit. Les meves pestanyes t'han fet pessigolles a les galtes.

M'agrada que t'adormis així, entre els meus braços i amb els meus cabells, foscos com el cel, sobre el teu pit. Sovint et miro mentre somies. La teva respiració es torna melòdica i profunda, com un himne poètic a la nit.

Les teves mans tenen tatuades mil i unes aventures. Qui ets, com eres. Qui seràs, qui esdevindràs. Al meu llit sempre ets un llibre obert a mitjanit. I si tu poguessis mirar enrere, al meu passat, potser sabries qui sóc. Jo mai t'ho diré. Els teus petons són més dolços que les meves paraules.

La nit és freda i la teva pell m'escalfa. És possible tenir-te aquí, sota el meu cos, i alhora trobar-te tan lluny del meu costat? 

Tan debò poguessis veure't des dels meus ulls, entendre que ets tot allò que sempre he volgut ser. Lliure, valent, etern viatger. La teva respiració fa olor a fred nòrdic, els teus ulls reflecteixen la calidesa australiana. M'arrapo al teu braç. El teu cor batega fort. Respiro profundament... I obro els ulls.
No, no hi ets.

Potser no ho entendràs, però et trobo a faltar.

martes, 20 de noviembre de 2012

Y más fotos de Ámsterdam...

Hoy subo algunas de las fotos que tomé cuando estuve en Ámsterdam el pasado septiembre, y prometí que algún día subiría. Además, os dejo linkado a la última palabra del texto, una canción de The Drums que me gusta recordar mirando estas fotografías. En ellas veréis bicicletas, verde parques, preciosas casas, a mi amigo Gus en alguna que otra, una escultura de la estrella de David en honor a los judíos que sufrieron las fuerzas nazis en Holanda durante la Segunda Guerra Mundial, rincones escondidos de la ciudad con Coffe Shops... ¡Disfrutad!
























martes, 18 de septiembre de 2012

Amsterdam experience

El viernes pasado, volví de Amsterdam. Y después de un finde de intercambio de fotografías y morriña del viaje, por fin voy a subir algunas de las fotillos que tomamos. Qué decir de Amsterdam... Como la mayoría de ciudades a las que voy, me dejó enamorada. Es una ciudad pequeña, tolerante, muy abierta y tremendamente preciosa.


Gracias a una exhaustiva búsqueda en internet, comparación de precios y paciencia, mucha paciencia, encontramos los mejores precios tanto de vuelo como de estancia. Nos alojamos en un albergue de la ciudad llamado "Hotel Amigo" (sí, así, en castellano). La verdad, es que por un precio tan barato como el que pagamos y por ser un albergue, esperábamos poca cosa. Sin ermbargo, me impresionó gratamente lo limpio que estaba todo, la facilidad de comunicación de la gente con la que compartimos la habitación y las facilidades de las que disponía el albergue. 

Respecto a los compañeros de habitación, conocimos a dos chicas de Corea del Sur que estaban de interrail, así como una neoyorquina llamada Princess que también estaba de interrail, pero había decidido viajar ella sola después de graduarse en Estados Unidos. Me impresionó lo divertida que era y, en cierta manera, hasta la "valentía" de viajar sola a través de todo un continente totalmente desconocido para ella sin nadie que la acompañara en caso que le sucediera cualquier cosa. Como en octubre vendrá a Barcelona, acordamos verla y enseñarle la ciudad. Por último, había dos chicos londinenses que, tras acabar su posgrado, habían decidido viajar hasta París y Ámsterdam para, en cierta manera, celebrarlo.

En cuanto a qué vimos de la ciudad, diré que en cinco días nos dio tiempo a verlo todo, o al menos prácticamente todo lo "indispensable". Gracias a que el primer día nos perdimos (algo así como que nos dirigíamos al centro de la ciudad y acabamos en la dirección totalmente opuesta, en la periferia) vimos calles y partes de la ciudad que se salían de lo turístico, y que nos permitieron ver más de cerca la esencia real de Ámsterdam. Por la noche, fuimos al Barrio Rojo, famoso por sus tiendas eróticas a cada dos pasos, entre ventanales donde las prostitutas se exhiben y los múltiples Coffeshops que se pueden recorrer a lo largo de las amplias calles (a pesar de que estaban en obras).

En los alrededores a la calle principal de rojas ventanas, estaba la famosa Condonería de Ámsterdam, en una larga calle en la que también se podían encontrar infinitos bares gays y más Coffeshops, entre ellos, el Hunter's, uno de los más famosos. En la Condonería había gran variedad de preservativos, francamente, jamás pensé que podría haber tantos. Tenían un gordo catálogo dividido por funciones y tamaños entre los que buscabas en más adecuado para ti y tu pareja, incluso te asesoraban abiertamente. Esa fue una de las cosas que también me encantó de la ciudad. La mentalidad tan abierta que tienen sus habitantes, tanto nativos como inmigrantes, y en todas partes. 

El tema de la sexualidad y las drogas está tan presente en la ciudad que parecía haber desaparecido en ella como tabú. Además, la gente te ve parada en la calle con el mapa en la mano y el sello TURISTA en la frente y en seguida se acercan a preguntarte si necesitas ayuda y guiarte, así como preguntarte sobre tu país y cultura. Claro que generalizar nunca me ha gustado, pero en base a las muchas experiencias de ese tipo que tuvimos com bastantes holandeses, no puedo hacer otro comentario acerca de ellos excepto remarcar lo realmente majos -no hay otra palabra- que son (eso siempre y cuando no ocupes todo su carril bici mientras andas a pie, debo decir).

El segundo día fuimos a una iglesia protestante del siglo XVII donde se hallaba la torre más alta de la ciudad, desde la cual antiguamente se vigilaba todo Ámsterdam para avisar en caso de fuego para que este no se propagara tan rápidamente. Subimos a ella en una visita guiada en la cual explicaban la historia de la torre y llegabas sólo hasta la mitad, pero desde donde ya se podía ver toda la ciudad que, por su homogeneidad en cuanto a edificios y estilo de viviendas y calles, se veía preciosa y llena de encanto a la orilla de los diferentes canales que la cruzan.

Por la tarde, fuimos a las famosas letras de "I amsterdam" situadas delante del Rijksmuseum y enfrente las cuales hay una enorme esplanada de hierba sobre la cual nos tumbamos a descansar, charlar, jugar con los perros que pasaban por allí junto con sus amos y, finalmente cenar pronto un sándwich a lo picnic en el parque. 

Mientras nos hacíamos fotos delante de las letras, nos encontramos, además, a nuestros compañeros de habitación británicos. Nos hizo bastante gracia y nos hicimos bastantes fotos juntos, y, además, nos dio la oportunidad de dejarles nuestra cámara para que tomaran una foto de los tres que viajábamos juntos. Al final no entramos al museo, porque nos recomendaron mejor en de Van Gogh, ya que muchas exposiciones estaban cerradas y el precio era elevado para el poco material que tenian en exposición entonces. Sin embargo, y aunque lo planeamos en un principio, tampoco acabamos yendo al museo Van Gogh...

El tercer día fuimos al mercado de las flores y al museo de Heineken, al cual llaman "The Heineken Experience". En el mercado de las flores podías encontrar gran variedad de tulipanes sobre todo, pero también muchas otras plantas de las cuales escogí una para mi madre, que teóricamente consiste en un bulbo que debes dejar a media luz (es decir, en un interior) y del que, sin agua ni tierra, sale una flor rosa de apariencia bastante exótica. Por ahora lleva dos días en el comedor y no ha empezado a abrirse aún, si al final crece ya compartiré alguna foto de la bizarra flor... 

En cuanto a la Heineken Experience, debo decir que los 17 euros de entrada quedaron amortizados a lo largo del recorrido. A pesar de que al principio puede ser una visita un poco más aburrida ya que es sólo historia de la cerveza, poco a poco se va volviendo más interesante. Primero, te explican cómo se elabora la cerveza, e incluso más adelante te permiten probar la primera mezcla que hacen de la cual surgirá la cerveza basada en agua y trigo cocinado. El sabor era ciertamente extraño, recordaba a la miel pero, en vez de ser dulce, era más bien amargo. También mostraban los materiales con los que se elaboraba la cerveza y, más adelante, te dan una pequeña cerveza con la cual te explican el por qué de su color y sabor y por qué la espuma blanca de la cerveza es tan importante. 

A partir de aquí, todo se vuelve más lúdico e interactivo, puedes hacerte videos y fotos con temática de Heineken y Holanda y enviarlas por e-mail, jugar a una especie de "Guitar Hero" pero a lo DJ, ver anuncios de diferentes épocas de la marca... Por último, tienes dos cervezas gratuitas antes de la salida las cuales puedes tomar en un espacio muy bien adaptado que crea un buen ambiente de local nocturno. A la salida, además, si vas en busca de la tienda de Heineken que está a unas manzanas de la fábrica, te regalan un abridor de Heieneken. De toda la experiencia, lo único que nos decepcionó fue que pensábamos que cogiendo el último tour, de las 5 y media, veríamos de sobras el museo, pero como cerraban a las 7, nos faltó tiempo para disfrutarlo mejor todo.

La mañana del cuarto día la pasamos entera en el mercado de antigüedades de Waterlooplein. No teníamos planeado ir, pero una de las veces que pasamos por delante con el tram me fijé y decidimos ir algún día porque tenía muy buena pinta. Había de todo, ropa (tanto nueva como de segunda mano, y a buen precio toda), bisutería y joyería, souvenirs, libros (¡los cuales costaban entre uno y tres euros!), entre los cuales, a pesar que, obviamente, la mayoría estaban en holandés, encontré bastantes en francés y alguno en castellano. De estos últimos me los había leído casi todos, excepto un libro de Ensayos y Artículos de Oscar Wilde que compré por tan sólo un euro. Pasamos toda la mañana allí porque había mucho por ver y, a pesar de que muchas de las "antigüedades" eran más bien trastos viejos, si sabías buscar y tenías paciencia encontrabas verdaderas gangas

Esa tarde hicimos otro picnic en Vondelpark, famoso parque de la ciudad que, como todos los demás, destaca por su amplio espacio y el verdor que lo rodea. Había muchos lagos y gran variedad de aves que campaban a sus anchas por el parque. De postre, unas frambuesitas y algo de lectura de la que habíamos adquirido por la mañana, y tumbados sobre el césped, bajo el sol que nos calentaba en un día más bien frío, veíamos la gente pasar, reír, disfrutar del día, fumando de una pipa, bebiendo y charlando, jugando con barcos en los lagos, leyendo, durmiendo... Todo el parque estaba envuelto de cierto aire bucólico que nos dejó prendados del lugar nada más entrar en él.


El último día compramos los souvenirs que nos faltaban y, a pesar de que teníamos planeado hacer un tour gratuito que empezaba en la Plaza Dam y recorría los lugares más relevantes de la ciudad, acabamos no yendo porque empezó a llover muchísimo y, encima a mí se me había perdido en paraguas...

Ese día, sin embargo, acabamos de disfrutar los últimos rinconces por descubrir o ya descubiertos de Ámsterdam y ya por la tarde, cogimos nuestras maletas del albergue y nos dirigimos finalmente hacia el aeropuerto, para volver a nuestra cálida Barcelona... (porque sí, hizo MUCHO frío, ¡incluso granizó una mañana!).


En resumen, Ámsterdam es una ciudad que recomiendo enormemente visitar, aunque, como ya digo, me cuesta ser objetiva, ¡prácticamente todos los sitios a los que voy me acaban encantando!

Quizás más adelante publique más fotografías del viaje y de la ciudad que tomamos a lo largo de esos cinco días.

Y ahora sí, goede nacht!

PD: Para ver las fotografías en grande, ¡sólo tenéis que clickar sobre ellas!           

domingo, 9 de septiembre de 2012

Tulipeando...

¡Mañana me voy a Amsterdam!


No podéis imaginar las ganas que tengo. Estaré sólo cinco días en la ciudad holandesa, pero llevo prácticamente todo el verano esperando este viaje. La "Venecia del Norte", la ciudad de las biciletas, el país del genio artístico que se cortó una oreja...

Aprovechando que empezamos tarde la universidad, varios amigos decidimos hace meses hacer algún viajecito a alguna ciudad europea que nos saliera a un precio que se adecuase a nuestra economía. Y, después de buscar y rebuscar muchas ofertas de vuelos y albergues u hostales, encontramos lo que queríamos.
Iremos tres amigos en total, lo cual no es mucha gente, pero ya estamos contentos con ello, ya que, al ser pocos, tardaremos menos en organizarnos y tomar decisiones, lo cual suele ser un caos si se es un grupo grande.

Todavía no tenemos todos los días planeados, pensamos ir un poco sobre la marcha, hacer turismo los tres primeros días a full e ir más tranquilamente los dos últimos, y, por supuesto, ¡salir de fiesta!

Entre mi lista de cosas a hacer en la ciudad, son obligatorios algunos paseos en bicicleta (a pesar de que no me llevo muy bien con ellas...), y por los canales, ver el mercado de las flores, el museo erótico, la visita al museo de Van Gogh y una visita a Utrecht, ciudad que, por cierto, da nombre al tratado de paz con el que acabó la Guerra de Sucesión Española hace ya trescientos años  (cosas que tiene tener un buen profesor de historia en la secundaria, sus clases son tan apasionadas que todavía recuerdas cosas así, cosas que la mayoría de la gente no sabe u olvida). ..

Con la maleta aún sin hacer sigo decidiéndome aún entre qué llevar y qué no, parece que va a llover tres de los cinco días que estaremos... Aún hay bastantes cosas que planear y algún mapa que imprimir, y ¡mañana a las siete de la mañana ya tengo que estar en el aeropuerto!

A la vuelta publicaré algunas fotos y algunas de nuestras hazañas en tierras más al norte, con suerte, serán bastantes y divertidas, ¡o al menos eso espero!

¡Nos vemos en una semana!*

*Os dejo con el link en la frase superior de una de las nuevas canciones de los Red Hot que me tiene ya enganchada...