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domingo, 3 de marzo de 2013

¿Harlem Shake?

Una canción monótona y carente de sentido y gente en ataque epiléptico, bailando, moviéndose y dando vueltas de las más absurdas maneras y en los más insospechados disfraces. Sí, hoy toca hablar del Harlem Shake. 


¿Qué es realmente, de dónde ha salido? El "Harlem Shake" es, tal y como muy bien explica nuestra querida Wikipedia, "un fenómeno de Internet basado en vídeos virales que comenzó a ganar fama a finales de enero de 2013". Sin embargo, el "Harlem Shake original" no tiene, según lo que parece, nada que ver con lo que conocemos de él a día de hoy. En la versión viral, se muestra un primer plano, en el que encontramos a una o más personas en un espacio, sea abierto o cerrado, donde una de las personas (generalmente enmascarada, con un casco o algo similar) hace un bailecito que rompe con la rutina del resto del plano, bien porque es muy estático, o bien porque el resto de actores parecen hacer caso omiso del bailarín. De fondo, suena una canción, con mucho ritmo y la frase "con los terroristas" (la cual es repetida una y otra vez) y, en cierto punto de la canción, se corta el plano que había aparecido en primer lugar para mostrar uno segundo, de misma localización, pero donde, ahora, el resto de actores también bailan de manera extraña y con los más estrambóticos trajes al son de la música.

Leyendo un post en Mashable, "Youtube: Here's How "Harlem Shake" Went Viral", he descubierto que, el mismo manager de tendencias de Youtube, Kevin Allocca, reveló que se habían subido más de 12000 videos "Harlem Shake" y que se habían visto más de 44 millones de veces en una semana. En apenas 4 días, este fenómeno ya era un éxito.

Pero, lo que a todos nos intriga es... ¿por qué ha tenido tanto éxito? 


Como la mayoría de los videos virales, es algo que aún está por determinar: por su absurdidad, su humor, su carencia de sentido, su innecesidad de presupuesto, su música, su corta duración, ser publicado en el momento y el lugar correctos... En mi opinión, tiene que ver con el hecho de poderse convertir, por un cortísimo periodo de tiempo, en un "famosillo" en la red, ya que no es un solo video que compartes con todo el mundo y cuyos actores no cambian, sino que se trata de algo que, lo ves, te hace reír (o llorar), y piensas, "Eh! ¡Eso yo también puedo hacerlo y subirlo a la red!". También debe de estar relacionado, cómo no, con la diversión, con el hecho de poder hacer algo en poco tiempo que sea totalmente ameno y distinto a lo que estás acostumbrado a hacer, día a día, hora tras hora. Yo misma reconozco haber hecho mi propia versión con algunos amigos, para hacer algo bizarro, rompedor, y que además, al estar de moda, todo el mundo quiere hacer. 

Quién sabe. Lo que sí sabemos es que muchas universidades, marcas (¡e incluso agencias de publicidad!) ya se han subido al carro y se han apuntado a esta tendencia online. Es el caso, por ejemplo, de Facebook y Google.

En el viral de Facebook, vemos que, en realidad, no hay ningún distintivo de la marca en el video, es decir, que no sabríamos decir que para qué empresa trabajan los integrantes del video si no fuera por el título del video en Youtube:


Los trabajadores de Google, en cambio, sí se distinguen con facilidad:



La cuestión es, en estos casos... ¿Es esta una nueva manera de publicidad? No los virales tipo "Charlie bit me" o el "Gangnam Style" (o los mismos que generan las marcas con fines publicitarios), los cuales se pueden parodiar, sino la versión propia, hecha por cada uno, de manera casera y cuya idea es tomada de la original pero igualmente válida, compitiendo así con todas las demás versiones anteriormente creadas. Porque, tal como vemos en el segundo video, los trabajadores pasan delante de los muñecos de Android, pero en todo momento son identificables, así como en ningún momento se tapa el logotipo, en primer plano y en diagonal, de Google.

Esto nos plantea muchas cosas, como, ¿hasta qué punto está una empresa a seguir las tendencias para estar pendiente en la web? Ya que, por ejemplo, no imagino a ninguna institución política o empresa bancaria haciendo un video con una canción que canta "con los terroristas", pero, sin embargo, sí que veo en el fenómeno en sí algo divertido que encaja con algunos perfiles de empresas jóvenes, innovadoras y creativas, como las dos mostradas.

Al final, parece resultar que, como suele pasar, lo más disparatado y gracioso, es lo que más éxito tiene. Y si no me creéis, ¿por qué entonces hay ya hasta una aplicación en internet para aplicar el "Harlem Shake" a las páginas web...?

martes, 28 de agosto de 2012

La sociedad del saco

Mil temores cruzan tu mente a diario. ¿Y si llego tarde? ¿Y si pierdo el tren? ¿Y si le dijera algo la mujer con la que me cruzo cada día? ¿Y si me atropellaran? ¿Y si hiciera el ridículo? ¿Y si cayera al suelo? ¿Y si de repente pasara algo terrible? ¿Y si suspendiera? ¿Y si hubiera olvidado algo?

Aprendemos a tener miedo desde pequeños. Algunos lo superan, otros muchos apenas lo sienten. Pero la gran mayoría lo siente al acecho, día tras día, sobre sus hombros. Desde el temor más ridículo hasta el más justificado, desde el terror de quedarse sin casa, familia, y llegar a la desgracia, hasta el simple detalle imperceptible de no saber si sonreír o no a esa persona con la que, sin conocerla, te pasarías horas hablando.

El mundo no va bien. ¿Acaso alguna vez lo ha ido? Y eso explica el estrés, las crisis, las fobias, todo lo que acumulamos en nuestro interior y que no todos somos capaces de exteriorizar. Las enfermedades del nuevo milenio, decían. Y así crecemos, cada uno con sus preocupaciones, según su edad, su estilo de vida, su nivel económico, su educación, su residencia. Quién sabe cuáles serán las verdaderas variables que determinarán si una persona será atrevida o miedosa.

Yo, por ejemplo, soy miedosa. Tengo miedo a la oscuridad, terror a los insectos, siento repugnancia hacia la sangre. ¿Suena a tópico, verdad? Es posible. Pero, por encima de todo, tengo miedo a no superar los miedos más superficiales que me acechan en el día a día. ¿Dejaré algún día de ser vergonzosa? ¿Por qué no hago lo que quiero si lo tengo delante de mis narices? ¿Seré capaz de enfrentarme algún día a esa persona? ¿Seré capaz de besar a aquella otra?

A veces soy tímida. De pequeña lo era mucho, muchísimo. Pero con el tiempo he aprendido a superar la timidez en muchas situaciones. Me gusta saber de la gente, acercarme a ella y tratar de conocerla. Saber qué opinan, qué esperan. Me gusta descubrir las vidas de las personas. Qué piensan, qué sienten, qué viven. Sin embargo, en muchas otras ocasiones de las anteriormente nombradas, la vieja costumbre me supera. ¿Y si algún día encontrase alguien a quien vale la pena realmente hablar? ¿Te puede gustar alguien sin saber quién es? ¿Se puede ser capaz de saber si alguien encajará contigo sólo con la rutina que compartís? ¿Cuánto se puede saber de alguien basándose solamente en sus gestos, su mirada, y esas palabras contadas que cruzáis por cortesía en su trabajo? Y, si la encuentras fuera del ámbito usual, te paralizas, dejas de verla como una persona normal para verla como la persona que podría ser. Y eso es lo peor. Pensar en quién puede convertirse alguien sin saber cómo es.

Al final, acaba resultando lo mismo. El miedo vence. El miedo a un simple saludo que resulte en la total indiferencia, el miedo a un hilo de voz roto que presagie torpeza. El miedo con el que vivimos siempre y que se acaba apoderando de tu vida diaria.

Y yo pregunto, ¿cómo vencer ese miedo? No el miedo a hablarle a alguien por primera vez. No el miedo a perder el trabajo, ni el miedo a morir. El miedo a vivir. Porque, reconozcámoslo, eso es lo que más nos aterra de todo, como bien dice el poema de Eduardo Galeano…

“El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza:

Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cáncer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.”

Cada vez que lo leo, pienso, ¿hace falta decir algo más? Y a la vez me aturde el pensamiento de cómo nosotros mismos creamos nuestros peores miedos. Nosotros, la sociedad, un término que engloba una idea abstracta de la cual siempre nos quejamos pero de la cual también formamos parte. Y con ello no quiero decir que esté a favor de fumar ni del cáncer. Quiero decir que, a menudo, guiamos más nuestras acciones por miedo a las consecuencias, que tendemos a ver negativas, que no por la satisfacción que nos puedan dar en el acto. “Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad”. Si vive, tendrá miedo.

jueves, 7 de junio de 2012

Cambio time

En vista de que cada vez más gente va visitando mi blog, quisiera darle un giro al estilo de éste. Me gustaría darle un cambio de look total a mi blog, empezando por la cabecera... Así que, ¿cuál os gusta más? ¿Qué tipografía os parece más adecuada? ¿Qué me recomendáis?


Podéis hacer click sobre las imágenes para verlas más grandes :)