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sábado, 17 de diciembre de 2011

tengo ganas de ti

-Ah, eso, así me gusta. Le pinté el cuerpo; la desnudé totalmente y después empecé a pintarla. Pinceles de témpera caliente sobre su cuerpo, arriba y abajo, sumergiéndolos de vez en cuando en el agua caliente. Hasta sus mejillas adquirían color sin que yo interviniera. Le pinté encima de las braguitas que acababa de quitarle (…). Parecía enloquecer ante las pinceladas calientes de placer.
-¿Y luego?
- Presa de un orgasmo cromático, ella quiso darle color a mi pincel.
- ¿Que traducido quiere decir…?
- Que me hizo una mamada.


Tengo ganas de ti, Federico Moccia
              

miércoles, 27 de julio de 2011

enamorado

Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás lcoco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...
Tengo ganas de ti.
 

jueves, 7 de abril de 2011

who knows


Entre los obstáculos del corazón hay un principio de alegría que me gustaría merecer..., y después tiraría los pétalos por la ventana. El viento se los llevaría. Podía ser que alguien los encontrase. Que volviese a ponerlas en orden. Que leyese la frase. Y que me viniese a buscar. Él quizá. Ya. Pero ¿quién es él?


miércoles, 30 de marzo de 2011

Ho voglia di te.

- Precisamente estaba pensando en ti... ¡estaba a punto de llamarte!
- Tengo ganas de ti.
- No has dicho "tengo ganas de verte", sino "tengo ganas de ti..."
- ¡Si, y te lo repito!
- Yo también tengo ganas de ti...
No dice nada más, abre el portal... Subo los escalones, veloz, como un rayo hasta el último piso, sin pararme, incluso de cuatro en cuatro. Y cuando llego se abre el ascensor, es ella.
Besándola, sin tregua, sin dejarla respirar.
Le robo la fuerza, el sabor, los labios, le robo hasta las palabras. En silencio. Un silencio hecho de suspiros, de su camiseta que se abre, del gancho de su sujetador que salta, de nuestros pantalones que se bajan, de la barandilla que se mueve, de ella que se ríe haciendo "shhh" para que no la oigan, de ella que suspira para que yo no me corra, al menos no enseguida. Y extrañas posturas en aquella trampa de piernas... Después cabalgarla otra vez y correr juntos, nosotros, estúpidos, salvajes, apasionados, caballos enamorados... sí, enamorados.
Su cabeza hacia atrás, su pelo suelto, se mueven frenéticos, casi querrían saltar, como nuestro deseo. Ella se acerca a mi oído lentamente, susurra despacio:
- Me corro...
Pero un último beso nos hace corrernos juntos.
Casi exhausta, suda mojada... Con el pelo que se le pega a la cara y se ríe con ella. Nos abrazamos juntos así, acurrucados en el suelo, vencidos. Esperando un inútil veredicto: empatados en puntos... Y sonriendo nos besamos.
Me escondo entre su pelo, me apoyo en su cómodo pecho. Descanso tranquilo. Mis labios cansados, felices, satisfechos en busca de una sola respuesta:
- Gin...
- ¿Sí?
- No me dejes...
No se por qué, pero lo digo. Y casi me arrepiento.
Ella se queda un momento en silencio. Después, cariñosa, coge mi cabeza entre sus manos y me mira. No es una pregunta. No es una respuesta. Me da un beso y otro, y otro más. No dice nada más, sólo me sigue besando.
Y yo sonrío.
Y acepto encantado esa respuesta.

lunes, 28 de marzo de 2011

¿reglas?

- ¿En qué estás pensado? ¿En tus padres?
- No, pensaba en ti.
- ¿Y en qué pensabas, si ni siquiera me conoces?
- Pensaba en lo bonito que es cuando no conoces a alguien pero lo tienes al lado, en los problemas que no tienes, en cómo te lo imaginas, en los juegos de la fantasía, en que vas donde quieres.
- ¿Y adónde has llegado?
- Lejos.
- Tú en mi lugar no puedes ponerte nunca, como tú dices: es la regla.
- ¿Sabes para que sirven las reglas?; para no lanzarse mucho en una historia, porque enamorarse le da miedo a todos. Entonces es más fácil esconderse detrás de la fantasía. El príncipe azul no existe. Amar es otra cosa: Es aceptar a una persona con sus defectos y errores.


lunes, 17 de enero de 2011

J'ai envie de toi

Je continue à regarder autour de moi. Rien. Quel idiot. Bien sûr. À quoi je m'attendais ? Qui est-ce que je cherche? C'est pour ça que tu es revenu ? Alors tu n'as rien compris, tu n'as encore rien compris.
Je me sens bête et j'ai envie de rire.

Federico Moccia.