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viernes, 18 de marzo de 2016

¿Te has parado alguna vez a escuchar tu propio corazón?

Fuente
No el de tu pareja, al reposar tu cabeza sobre su pecho. El tuyo. Y no hablo en sentido metafórico. ¿Por qué no le prestas más atención?

Ese órgano dentro de ti que late al ritmo de tus emociones, bombeando vida roja en tus entrañas para hacerle sentir. ¿Lo escuchas alguna vez? ¿Depositas tu mano sobre tu pecho, en una habitación oscura, con el ruido de una ciudad en tu ventana, y te concentras en su ritmo?

A veces le damos mucha importancia a los simbolismos. Recordamos como si nos tatuaran en el cerebro la primera vez que escuchamos el latido de alguien a quien, sabiéndolo o quizás aún sin ser del todo conscientes, amaremos más de lo que nuestro egoísmo quisiera reconocer. Somos capaces de grabar en nuestra memoria sonidos, olores y tactos que sólo registramos una vez en nuestra cabeza, emociones que son tan únicas que, al volver a sentirlas, en un sueño reminiscente, en una tarde de otoño, o en medio de una obra de teatro, hacen florecer electricidad en tu piel y sientes algo tan fuerte dentro de ti que debes reprimir la emoción de haber despertado aquello olvidado. Esos instantes, aún y estando rodeada de un millar de personas ruidosas que ríen y hablan y comen y te miran de vez en cuando, son sólo tuyos. Te paras a pensar, de repente, ¿cuántos momentos tienes a solas?

Y no recuerdas una vida que no fuera compartida.

¿Cuántos suspiros, sonrisas, lágrimas? ¿Cuántas veces bebes vino, a solas, sólo por el placer de ese agua divina? ¿Cuántas veces escuchas a tu propio cuerpo, escuchas realmente lo que piensas?

La vida, como dijo el gran poeta Halley, son dos sílabas. Aprendamos a brindar una en compañía y, la otra, en el placer de estar a solas.




martes, 3 de noviembre de 2015

Pregúntame sobre ti

La exploración del propio ser es algo que todos debiéramos experimentar una vez cada varios años. ¿Acaso sabemos quiénes somos? ¿Qué alimenta nuestras entrañas? ¿Qué nos hace hervir la sangre? ¿Qué vemos si nos miramos a través de una pared?

Quisiera que la gente soñara más. Leyera más. Hablara menos. Incluso escuchara menos. Entendiera más, o como mínimo buscara la comprensión. Quizás no la aceptación, pero sí la comprensión. ¿Tiene sentido?

Déjate vencer. Aprende a ganarte a ti mismo. Descúbrete más allá de lo que siempre te rodea. Explórate, descúbrete mil y una veces. A cada pregunta que hagas, a la gente, a tu perro, al aire. A ti mismo. Entiéndete. Yo sé muy poco de la gente, y sin embargo cada día aprendo algo más sobre mí gracias a aquellos que más desconozco. Aquellos que menos entiendo. Es una sensación. Sin más. 

No sé si me explico. A menudo la gente hace preguntas personales que realmente no quiere saber. A menudo da por sentado hechos que van más allá de su entorno. ¿Por qué tenemos tanta imaginación hacia fuera, y tan poca hacia dentro? ¿Quieres saber las respuestas que salen de lo más oscuro de las personas, o sólo oír lo que esperas oír?

Como cuando era pequeña, sigo soñando mientras viajo en metro, o camino por la calle. Son mis momentos favoritos del día, al ir y volver del trabajo. No los cambiaba por nada más que por una buena conversación (de esas que se acaban alargando horas y horas en una cafetería o en un bar). Qué hubiera pasado si le hubiera sonreído esta mañana a la mujer del autobús. Qué le habría dicho al chico que me trae de cabeza si me lo hubiera encontrado por la calle en plena noche. Cómo reaccionaría ante ciertas noticias. Cómo serán los personajes de mi primer libro. Qué letra tendrá la canción que un día me escriban a mí, sólo a mí.

No me preguntes por qué estoy donde estoy. No me preguntes por mi trabajo, mis estudios, si tengo pareja, si quiero tener hijos. Eso no te importa. No lo digo yo, simplemente lo sabemos ambos. Pregúntame sobre qué pienso cuando acabo un libro. Por qué prefiero una cosa a otra. Pregúntame qué me apasiona de lo que me apasiona. Pregúntame todo lo que quieras saber de los demás a través de mí. Así, quizás, al final del día, te acostarás con un pedacito de compañía propia algo más grande que el de ayer. 

Si dices que pecas de rareza la gente te toma por snob. Pero la rareza en las personas existe, y es preciosa. La incomprensión de quiénes somos es el engranaje principal que hace que nos movamos. Y ni siquiera nos damos cuenta.

Ojalá más gente lo entendiera. Ojalá más gente quisiera aprender sobre sí misma.

Ojalá nunca lo aprendamos todo.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Miércoles

Martes de resaca emocional. Despertar con la cama fría y la mente vacía. Mi estómage ruge, mis oídos me reporochan el alta música de ayer.

¿Seguro que hoy es martes?

Soy la degradación absoluta, soy el infierno en la tierra. Al fin y al cabo, todos venimos para morir. ¿Quién dijo eso? Miro por la ventana y veo un mundo lleno de vida y muerte al mismo tiempo. La Tierra, cementerio de elefantes. Aún siento sus labios rozando los míos y el corazón latiéndome a mil por hora. Y a pesar del puñetazo, cada molécula de quien soy quería seguir siendo devorada por aquel beso. ¿Es eso normal?

sábado, 15 de junio de 2013

And for once there is nothing up my sleeve

It's Saturday afternoon and I can't study. I turn on the radio, a song starts to play

I wish this was eternal. The sun on my skin, the white sheets araound my legs, your smile on my cheeks. I wish I didn't have to think of me saying goodbye to you.

You know, it's hard to find someone. But not just someone. Someone you're totally comfortable with. Someone who understands your irony and your passions, although you don't share them. Someone tho enjoys so much watching you laughing, laughing loud, crying of laughs; and tells you about it just by looking at you with his bright eyes.

"I used to run at first sight of the sun..."It's so curious. How many times I would have heard this song, but not listened to it. And now it feels so close. I could perfectly sing it to you while we're togetehr in the shower, fighting playfully for the coconut soap. 

It's a love song. You know it's love when you suddenly realise that you're waiting for someone to wake up next to you. And that's all I'd like to so right now. Spend a whole life waiting for you to open your eyes and immediately smile at seeing my messy hair. How easy is to be selfish and forget the rest of the world when you're happy, don't you think?

But, of course, I could never tell you this. We know what we have, but we don't say it loud. We won't cry, we won't make drama. We will just pretend we're mature people saying goodbye to a perfect time in our lives, but we will never tell in words what's the thing we have. It would make things more complicated, wouldn't it?

Three weeks left. Dammit. I wanted so bad vacation to arrive until I realised you woulnd't be here for them, the moment I realised you were actually my real vacation from my everyday life, my routine, my mess.

The song finished a few minutes ago. But I can still feel the singer's voive running through my veins, next to the endorphines that your kisses created on my organism. Dammit, I used to run to be alone. Now I'd spend my whole life running for the time not to catch us. Bring forever young. Forever in early summer. Forever next to you. 

But this is the real life, isn't it...

miércoles, 1 de mayo de 2013

La mujer sexy vs la mujer sexual, de Flora Davis

Entre las mujeres suele suceder que las que parecen más declaradamente sexy y femeninas, sean con frecuencia las que menos responden a cualquier aproximación directa y personal. Birwhistell establece una diferencia bastante fácil de observar en prácticamente cualquier reunión. La mujer sexual puede empezar la noche apartada a un lado y con aspecto poco interesante; pero cuando habla con un hombre que le gusta, todo su rostro y hasta la postura de su cuerpo cambia. El hombre que llegue a percibid este hecho podrá sentir que, de alguna manera misteriosa, él le ha hecho hermosa. 

La mujer sexy, por otra parte, es la que lleva grandes escotes y está rodeada de hombres. Pero los hombres que la rodean están allí porque, en realidad, no les gustan las mujeres y consideran que ése es el lugar más seguro de la reunión. La mujer sexy está tan ocupada emitiendo la señal de <<soy una mujer... soy una mujer... soy una mujer...>> que no exige nada del hombre que está a su lado, excepto su total atención; está tan enfrascada en el desempeño de su papel, que no tiene ningún interés real en sus compañeros. En el fondo es una figura trágica. Probablemente de pequeña aprendió a ser una niñita dulce y condescendiente, para agradar a sus padres, que gozaban luciéndose con ella; al mismo tiempo esto le enseñó que con frecuencia las personas se tratan mutuamente como posesiones. A medida que creció, comenzaron a abordarla hombres que en el fondo no gustaban de las mujeres. Usaban su compañía simplemente para probar su hombría, haciendo de ella lo que las feministas llaman un objeto sexual. Al final se transforma en una mujer frágil y crispada, que presenta una imagen muy simple se sí misma y ofrece una mercancía muy simple. Puede que incluso diga <<A los hombres sólo les interesa una cosa...>> Pero en realidad es ella la que no tiene nada más que ofrecer. Nunca aprendió a responder o comunicarse con otro ser humano.

La comunicación no verbal - Flora Davis


Hace un par de días que estoy leyendo este libro, que nos recomendaron en clase. Y hasta el momento me está encantando, porque habla de cosas que parecen pasar desapercibidas en nuestro día a día y de las cuales, sin embargo, somos plenamente conscientes sin saberlo.

Ayer, en el metro, me llamó especialmente la atención este fragmento. No sólo porque siempre he pensado que la identidad de género en las culturas, cómo se contruye la personalidad y cómo aprendemos a ser quienes ¿debemos? ser en la sociedad es algo muy interesante, sino porque precisamente estos días ha estado en boquilla de todos -y más en la carrera- un anuncio que recientemente se ha empezado a emitir en televisión. 



Como veis, se trata del anuncio de Qé! Crack, muy criticado aunque también bastante defendido a la vez (sólo basta con mirar los comentarios en el vídeo colgado del canal de la marca de Youtube).

Para empezar, aclarar que no, no me gusta. Me parece horrible, si debo ser franca. Adaptar tendencias de Internet como el "Ola k ase" a un público juvenil al cual va dirigido el producto y que usa estas tendencias, vale. Pero la broma que surge de la confusión lingüística no me parece aceptable. En clase nos enseñan que recurrir a tópicos -sobre todo estereotipos de género- es algo que se utiliza demasiado a menudo, aunque se debería cambiar. Nos enseñan sociología y antropología, comunicación, nos enseñan a pensar y juzgar. Pero después enciendes el televisor y ves estas cosas. De hecho, si fuera un producto dirigido a un público más adulto, quizás pasaría más desapercibido, sería menos criticado.

Lo que a mí, y creo que a la mayoría de gente no le hace gracia, es enviar un mensaje tan confuso y sexista a un público que debe estar entre los 10 y los 16 años, cuando todavía los niños están aprendiendo a "ser chicos", y las niñas a "ser chicas". No me parece bien que supuestamente enseñemos a los niños a "ser respetuosos con las niñas" y a las niñas a que "deben ser respetadas por los niños" cuando después aparecen anuncios así en televisión, que acaban lanzando mensajes totalmente opuestos a los que supuestamente enseñamos. De todas maneras, ¿por qué enseñar a los pequeños antes a ser respetados por los demás o a respetar a los demás en vez de primero demostrarles que a quien más deben respetar es a sí mismos? En mi opinión, es ahí donde surge el problema. Si alguien sabe respetarse desde el principio, desde siempre, sabrá que de la misma manera el resto merece el mismo trato.

¿Qué relación tiene esto con el libro de Flora Davis? En La comunicación no verbal, Flora Davis dice una verdad enorme. Hoy en día no juzgamos a un niño por jugar con muñecas quizás, pero tampoco lo animamos a hacerlo. En cambio, sí que lo animamos a jugar con la pelota. A lo que me vengo a referir, es que todos, absolutamente todos y cada uno de nosotros, enseñamos a los más pequeños a ser lo que se supone que deben ser. Decimos estar en el siglo XXI, decimos ser modernos y abiertos de mente, y sin embargo, todavía tenemos muchos prejuicios calcados en nuestra mente, tatuados en nuestros pensamientos, impidiéndonos juzgar objetivamente cada acción, cada movimiento, cada elemento de esta sociedad...

jueves, 21 de febrero de 2013

he was like the wind

En un banco. Donde siempre. Frente al mar, en el puerto. El agua refleja los destellos de esta ciudad nocturna bajo la madera, a mis pies.Hay viento y la humedad no tardará en calarme los huesos. Pero necesitaba volver aquí, lugar maldito, lugar secreto, donde tantas veces soñé llorarte y tantas otras realmente lo hice.

El repiqueteo de los barcos, a merced del viento y marea, parece una triste melodía compuesta de más ruido, de cláxons y motores, de gente susurrando, riendo, de cámaras haciendo fotos, de gaviotas gaznando las buenas noches. Quizás alguien a mis espaldas inmortalice este momento. Y yo nunca lo sabré, jamás descubriré que fui la protagonista de una melancólica fotografía en aquel viaje del aventurero que se dispuso a dar la vuelta al mundo.

Estebanco es como tantos otros. Y sin embargo, lo siento muy mío. Yo también le hice una foto en el pasado, aquella en la que salían dos bobos enamorados. Dos bobos de setenta años cogidos de la mano.

El dulce e humeante olor a gofres me hace salivar y mi estómago ruge con ternura. Sabe que no debe molestar, que suficiente tengo con la coraza de melancolía que aísla mi corazón. ¿Cçomo lo sé? Los síntomas son claros: sensación de soledad, ahogo, ojos rojos, miedo hasta en las piernas, vacío en el estómago, manos frías y mente soñadora.

Algún día volveré a compartir este banco con alguien. Quizás un desconocido que se siente a leer un rato. O quizás... Quizás sólo sea el viento.

domingo, 3 de febrero de 2013

Anywhere.

Haven't you ever felt like you belonged to anywhere else?
Another country, another village, wherever. Just another place. It feels like the city lights you used to love after midnight now suddenly asphyxiate you. You need new blue air. Maybe the mountains, somewhere among the green woods. Or a little, tiny and white house by the cold ocean.


Haven't you ever felt the need to runaway?

martes, 1 de enero de 2013

2013...


Año nuevo, vida nueva
, dicen. A mí nunca me gustaron los propósitos de año nuevo, especialmente aquellos prácticamente imposibles de conseguir que la gente escribe en largas listas olvidadas al poco de escribirse. Sin embargo, este 2013 me sirve de excusa para mejorar cosas que hace tiempo tengo pendientes.

Feliz 2013.


sábado, 24 de noviembre de 2012

she cries alone at night too often




Tú curabas el dolor que me habían causado las sábanas vacías. 
Ahora no sé como aliviar las heridas que aparecieron cuando te fuiste.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Y me vestí de reproches,

He estado pensando últimamente.
Sólo pensando.
Nada más.

Ojalá tuviera valor
Ojalá silenciara mis ojalá
Con el tacto de sus labios
Sobre los míos.

Perdí la fe
Me perdí yo
Seguía cantos de sirena
Quimeras y amazonas
Falsos duendes
Que resultaron ser hojas muertas.

He estado pensando últimamente.
Sólo pensando.
Nada más.

domingo, 18 de noviembre de 2012

"Oh, if you only knew..."


Últimamente no me siento muy inspirada y no me apetece escribir. Pero los domingos son diferentes, ¿no es así? Son como una brecha en el tiempo, parecen pasar más lentos hasta que ya es de noche y te das cuenta que el día ha pasado volando. Por más que te escondas bajo un grueso edredón o una pesada manta, el tiempo siempre te alcanza.

Hoy ha sido un día raro, como esos de Vetusta Morla. No hemos hecho nada y a la vez lo hemos hecho todo. Creíamos estarle haciendo tretas a las agujas del reloj cuando en realidad eran ellas las que nos engañaban. Como de costumbre, de la primera a la quinta canción, porque la última nos produce escalofríos y dolores de cabeza, Morning eats Saturn ha sonado todo el día. Al levantarnos siendo ya casi mediodía, al comer comida precocinada asiática un largo rato después. Incluso cuando mirábamos la televisión embobados, abrazados en el sofá, la canción sonaba dentro de nuestros corazones. Nos ha hechizado y, sin quererlo, nos hemos dejado llevar por la hipnosis de un tiempo acelerado que parecía estar ralentizado. Y resultaba que las ahogadas voces femeninas que oíamos en nuestras cabezas no eran más que el eco de la melancolía que nos invade los domingos. Quizás por eso necesitemos pasarlos juntos. Los domingos nos encantan, porque nos aterrorizan. Y por ello amamos todo lo que gire entorno a ellos: la lluvia, la fugacidad del tiempo, un té caliente, Tokio Blues, un suspiro, una risa ahogada en televisión.

Y, como de costumbre, antes de irte, te he abrazado, y he sentido el aroma de tu corto pelo en mi cuello. Pasarán otros siete días hasta volver a verte. "Te he echado de menos", me has dicho. "Oh, si tú supieras", he querido responder...


jueves, 4 de octubre de 2012

Los libros me enseñaron a pensar y el pensamiento me hizo libre...

Suena el despertador. Cinco minutos más... y a la ducha. Desayuno express, metro. Voy a la uni, hago mis clases, tomo mis apuntes, vuelvo al metro, llego a casa, hago la comida. Como, hago algo deberes, quizás una mini siesta, voy a francés o alemán, vuelvo a casa, ceno, algo más de estudio y fin del día. Después de horas de rutina, y antes de dormir, me gusta leer. Nunca faltan los libros en mi mesita de noche y, dependiendo del día, leo uno u otro, según el tipo de literatura que me apetezca.

Es algo que he aprendido a amar gracias a mi madre. Desde siempre la he visto leer, me ha llevado a bibliotecas y siempre me ha animado a hacerlo, no como deber, sino como hobby. Sé que no sería la misma si no hubiera leído desde niña, porque hoy no me interesarían los mismos temas e incluso ni siquiera me gustaría escribir, sean relatos cortos, redacciones o poesía.

Para mí no existen los libros mejores o peores, especialmente para niños, siempre que lean. Cada tipología o género de literatura tiene unas características, y, aunque como más variedad leas (creo que es) mejor, ninguna puede ser mejor que otra. Como hoy ha comentado un profesor en clase... En el fondo ¿Qué es tener la razón? ¿Qué es realmente mejor y qué es peor? En temas tan subjetivos, no existe punto intermedio. ¿Qué música es mejor? ¿Qué lectura es peor? Al final, supongo que todo acaba reduciéndose a lo que te hace sentir. Qué es aquello con lo que más te identificas, con lo que más te evades. En tiempos de crisis, la gente necesita ese tipo de evasión.

Sin embargo, no conozco mucha gente a la que realmente le guste leer, pero me da la sensación de que, con lo cara que se está volviendo la cultura, va a ser lo que nos quede. Los libros son caros, sí, en las librerías y grandes almacenes. Pero siempre quedarán los Encantes, los marchés aux puces, mercadillos, tiendas de segunda mano, e incluso puntos de reciclaje. Porque, en mi opinión, un libro jamás pasa de moda. Tiene un estilo o refleja una época quizás, pero una vez encuentras aquellos autores o estilos que más te gustan, puedes leer uno escrito hace 300 años como uno escrito hace 3 meses.

iguiendo esta filosofía, hoy he leído un artículo en el País (a parte de la noticia del momento sobre los Erasmus que seguramente acabe afectándome...) sobre una iniciativa en Madrid llamada "Libros Libres". Se trata de una librería en la ciudad en la que los libros ni se compran ni se venden, están ahí para todo el mundo, y todo lo que está dentro del local es gratuito. Piden una suscripción de 12 euros al año (¡un euro al mes por una cantidad ilimitada de libros!) aunque, si se quiere contribuir con algo más, mejor. Sin embargo, si no se puede pagar ese dinero, ni siquiera es necesario. Otras maneras de conrtibuir son llevar libros, café, comida... ¡Todo lo que se quiera y pueda!

La verdad es que me parece una fantástica idea. En una época en la que se exigen precios baratos y, además, muchos realmente los necesitan, tener acceso a libros, a cultura, historia, lenguas, etc. de manera gratuita puede fomentar la pasión por la lectura y hacer de nosotros, personas más ricas, más abiertas, más libres. Es, además, una organización que puede hacerse muy familiar y cercana, puede convertirse perfectamente en un lugar no sólo donde leer o tomar un café, sino en un local donde debatir sobre grandes temas, sacar conclusiones, soñar, crear, imaginar. Francamente, siento que el mundo cada vez se queda con menos imaginación, y cosas así son las que pueden ayudarnos a crecer, a madurar, a vivir. Y digo vivir, sí, porque, para mí, cada libro es una experiencia. Será una experiencia nefasta o una maravillosa, pero de cada libro aprendemos algo, aunque sea sólo que ese autor, ese género o ese libro en particular no nos guste.

Así que, sólo me queda pedir a mis lectores madrileños que, si les apasiona la lecura, apoyen esta iniciativa, ya que necesitan algunos suscriptores más para que resulte viable económicamente. Para más información, su página web es http://www.librerialibroslibres.org/

Librería Libros Libros de Madrid

Quizás si tiene éxito en la capital, ¡acaben haciendo algo similar en Barcelona! (¡Aunque conmigo se arruinaban, hehe!)
                                         
                                                ¿No sería genial?



PD: el título "Los libros me enseñaron a pensar y el pensamiento me hizo libre..." es una frase que le cojo prestada a mi artista favorito Santi, cuyo blog (http://lifadrim.blogspot.com.es/), por cierto, ¡recomiendo infinitamente!



     

jueves, 20 de septiembre de 2012

Bon dia, malenconia

Un petó matiner entra per la finestra i em desperta amb els seus càlids raigs de sol. Giro el cap sabent que no hi trobaré res més que aquells llençols color festuc que tant t'agradaven perquè et recordaven les caloroses nits d'estiu. I què freds són ara.

L'aire és fresc però encara no he volgut treure les mantes de l'armari. Potser si descobreixes que passo fred a les nits tornis per fer-me la cullera abans de dormir i desar les teves robustes mans sobre el meu ventre, abans de summegir-nos en cap somni.

Te'n recordes, d'aquella nit que et vas despertar cridant perquè somiaves que el coixí t'atacava? Tenies tanta por... I de sobte, tot va convertir-se en una gran barreja de rialles i bromes que, sonores, feien bordar els gossos del barri que havíem despertat de matinada. Recordo, fins i tot, aquella dolça cançó que em cantaves aquella nit, com tantes altres nits, abans de dormir.

He de confessar, que la teva olor segueix present a la meva habitació. L'he volgut desfer entre l'aire sobrecarregant el pis amb l'ambientador barat que et feia esternudar per veure si així marxaves amb la teva olor. Però, en estendre la roba al petit balcó, ha aparegut la teva camisa blau cel, aquella que et vaig regalar per Nadal, fent-me recordar que encara que estic massa aferrada a tu com per voler realment deixar anarquelcom tan senzill com la teva aroma, que em fa volar entre records dolorosos i tastar encara els teus petons.

Estiro els braços en aquest llit, ara tan gran com l'oceà, mentre observo la veïna regar les seves boniques flors. A mi sempre se'm moren. Potser no sé cuidar bé allò que m'estimo, i és clar, després passa el que passa. Que només en queda la olor i un espai buit capaç d'ofegar-me.

M'aixeco mandrosa. Vull desfer-me d'aquests llençols que criden que no tornaràs. Potser el nou suavitzant que li he comprat al noi somrient del súper d'abaix disimuli el perfum del teu cos que les impregna. Cada cop fa més fred, em poso la bata que em recorda a la meva iaia. És un record càlid i ple de tendresa.

Miro quieta l'armari pensant en el que hi ha a dins i segueixo el meu camí, queixant-me en veu baixa d'aquesta freda tardor, que sembla la més freda de totes.

martes, 4 de septiembre de 2012

Summertime and the livin' is easy

Summertime, summertime... Llega setiembre y el verano empieza a morir. Se acaban los días de largo sol y empieza a entrarnos la morriña otoñal.

Vacaciones en la playa, esa es la descripción de mi pasado agosto -a pesar de que, como dije anteriormente, estos últimos días estuve en la ciudad para estudiar- que tanto he disfrutado. Mar, gaviotas y el puerto de Segur de Calafell. Silencio a última hora de la tarde y sentir el sol tostando tu piel mientras estás tumbada en la playa, jugando con las olas, o leyendo algo nuevo. Con Judit, una amiga con la que suelo veranear en la zona, compartiendo sueños y quejándonos de esos temas de la universidad de los que siempre acabamos hablando.

Summertime, summertime... Como diría Rubén Darío de la juventud, ya te vas para no volver. Y es que cada verano es el único, está ahí y no se volverá a repetir. Sentimos en el aire (un aire casi estático además de sofocante en Barcelona, debo decir) algo que nos despierta los nervios a flor de piel como en la primavera y nos hace querer ser eternos como el otoño. Decidimos mitificar el tiempo y sentirnos jóvenes, porque, de eso va el verano, de ser jóvenes. De salir de noche, tomar algo, bañarse de noche, mirar la lluvia de estrellas de agosto, echarse una siesta, comer paella y migas con la mejor compañía, jugar con la arena, estirarse sobre la hierba, reír, olvidar, y coger fuerzas para los próximos nueve meses, hasta que una nueva estación de días eternos venga a nosotros.

Personalmente, no he hecho nada mientras he estado de veraneo en la playa. Leer, sobre todo, y tomar el sol. Sentía que necesitaba una desconexión absoluta del mundo exterior, apagar el móvil, tumbarme sobre la toalla, llegar a casa cubierta de sal marítima, dormir hasta tarde y después de comer, tomar helados sobre la arena y beber algún que otro cóctel por la noche en nuestro lugar favorito, el Sunset Beach Essence, donde, por cierto, tienen mi cerveza favorita, la Mongozo de Coco, tan difícil de encontrar. Nos pasamos horas en la terraza viendo la poca gente que queda de madrugada pasear antes de volver a casa escuchando los suaves rugidos nocturnos del mar.

Eso es lo bueno de Segur de Calafell. Que, a pesar de que a mediados de mes hay bastante gente, en general, durante todo el verano, es un lugar tranquilo. Por la tarde, pasadas las seis, ya casi no queda nadie en la playa. Y esa es mi hora favorita. Empieza a levantarse una suave brisa que hasta te hace tener frío (considerando que tu única prenda de vestir no es otra que el traje de baño), el mar está vacío y puede observárselo con tranquilidad. No hay apenas ruido y podrías pasarte la eternidad así, sentada frente a las olas, escuchando música melancólica y sientiendo el olor a salitre en tus labios.


El verano me ha dado ese tiempo necesario para parar y reflexionar. Escribir algo, tener más ideas para este blog, ponerme al día en ese montón de libros que tenía por leer (de los que, por cierto, quizás hable en el futuro), jugar con mi hermano pequeño y hasta aprender a hacerme trenzas de esas que tanto están de moda, las "trenzas de espiga" o "fishtail" de la cual me he enamorado y casi casi no me puedo deshacer.

Mañana, por fin, haré el examen de recuperación que tanto queiro quitarme de encima y, afortunadamente, tendré veinte días más de vacaciones antes de volver a empezar la universidad de los cuales pienso exprimir hasta el último instante: viajar a Amsterdam, celebrar las fiestas de la Mercè, pasar unos últimos días en la playa que, ahora sí, estará desierta, desierta para mí...
 











martes, 28 de agosto de 2012

La sociedad del saco

Mil temores cruzan tu mente a diario. ¿Y si llego tarde? ¿Y si pierdo el tren? ¿Y si le dijera algo la mujer con la que me cruzo cada día? ¿Y si me atropellaran? ¿Y si hiciera el ridículo? ¿Y si cayera al suelo? ¿Y si de repente pasara algo terrible? ¿Y si suspendiera? ¿Y si hubiera olvidado algo?

Aprendemos a tener miedo desde pequeños. Algunos lo superan, otros muchos apenas lo sienten. Pero la gran mayoría lo siente al acecho, día tras día, sobre sus hombros. Desde el temor más ridículo hasta el más justificado, desde el terror de quedarse sin casa, familia, y llegar a la desgracia, hasta el simple detalle imperceptible de no saber si sonreír o no a esa persona con la que, sin conocerla, te pasarías horas hablando.

El mundo no va bien. ¿Acaso alguna vez lo ha ido? Y eso explica el estrés, las crisis, las fobias, todo lo que acumulamos en nuestro interior y que no todos somos capaces de exteriorizar. Las enfermedades del nuevo milenio, decían. Y así crecemos, cada uno con sus preocupaciones, según su edad, su estilo de vida, su nivel económico, su educación, su residencia. Quién sabe cuáles serán las verdaderas variables que determinarán si una persona será atrevida o miedosa.

Yo, por ejemplo, soy miedosa. Tengo miedo a la oscuridad, terror a los insectos, siento repugnancia hacia la sangre. ¿Suena a tópico, verdad? Es posible. Pero, por encima de todo, tengo miedo a no superar los miedos más superficiales que me acechan en el día a día. ¿Dejaré algún día de ser vergonzosa? ¿Por qué no hago lo que quiero si lo tengo delante de mis narices? ¿Seré capaz de enfrentarme algún día a esa persona? ¿Seré capaz de besar a aquella otra?

A veces soy tímida. De pequeña lo era mucho, muchísimo. Pero con el tiempo he aprendido a superar la timidez en muchas situaciones. Me gusta saber de la gente, acercarme a ella y tratar de conocerla. Saber qué opinan, qué esperan. Me gusta descubrir las vidas de las personas. Qué piensan, qué sienten, qué viven. Sin embargo, en muchas otras ocasiones de las anteriormente nombradas, la vieja costumbre me supera. ¿Y si algún día encontrase alguien a quien vale la pena realmente hablar? ¿Te puede gustar alguien sin saber quién es? ¿Se puede ser capaz de saber si alguien encajará contigo sólo con la rutina que compartís? ¿Cuánto se puede saber de alguien basándose solamente en sus gestos, su mirada, y esas palabras contadas que cruzáis por cortesía en su trabajo? Y, si la encuentras fuera del ámbito usual, te paralizas, dejas de verla como una persona normal para verla como la persona que podría ser. Y eso es lo peor. Pensar en quién puede convertirse alguien sin saber cómo es.

Al final, acaba resultando lo mismo. El miedo vence. El miedo a un simple saludo que resulte en la total indiferencia, el miedo a un hilo de voz roto que presagie torpeza. El miedo con el que vivimos siempre y que se acaba apoderando de tu vida diaria.

Y yo pregunto, ¿cómo vencer ese miedo? No el miedo a hablarle a alguien por primera vez. No el miedo a perder el trabajo, ni el miedo a morir. El miedo a vivir. Porque, reconozcámoslo, eso es lo que más nos aterra de todo, como bien dice el poema de Eduardo Galeano…

“El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza:

Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cáncer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.”

Cada vez que lo leo, pienso, ¿hace falta decir algo más? Y a la vez me aturde el pensamiento de cómo nosotros mismos creamos nuestros peores miedos. Nosotros, la sociedad, un término que engloba una idea abstracta de la cual siempre nos quejamos pero de la cual también formamos parte. Y con ello no quiero decir que esté a favor de fumar ni del cáncer. Quiero decir que, a menudo, guiamos más nuestras acciones por miedo a las consecuencias, que tendemos a ver negativas, que no por la satisfacción que nos puedan dar en el acto. “Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad”. Si vive, tendrá miedo.

lunes, 27 de agosto de 2012

Sobre lo dicho y lo no dicho

Sabés
dijiste
nunca
nunca fui tan feliz como esta noche.
Nunca. Y me lo dijiste
en el mismo momento
en que yo decidía no decirte
sabés
seguramente me engaño
pero creo
pero ésta me parece
la noche más hermosa de mi vida.


Este es mi poema preferido de una de mis autoras favoritas, Idea Vilariño. ¿Por qué? Tiene algo, una esencia terriblemente melancólica y real que me hace sentirme identificada con él. ¿Cuántas veces callamos esas palabras que, ahogadas en nuestros labios, pelean con todas sus fuerzas para salir? ¿Cuántas veces las callamos creyendo tener mil motivos para hacerlo cuando, en realidad, no hay ninguno?

En mi caso, siempre me gana el miedo. Me enseñaron a ser demasiado prudente y he aprendido a silenciar muchas preguntas curiosas por miedo a las reacciones. Siempre me dijeron que era tímida. Y he cambiado, pero ese pánico en mí que, durante tres segundos me bombardea a preguntas y reproches después de haber dicho algo que sentía que no debía, aún persiste.

Es por eso quizás que he aprendido el poder del silencio. Tengo un profesor en la universidad que nos decía que lo no dicho es tan poderoso como lo dicho. Yo casi diría que incluso más. Una mirada, puede decir el "lo siento" que los labios no saben pronunciar de tanto que tiembla su voz. Una sonrisa torcida puede revelarte si esa eprsona realmente está bien o miente. El simple tacto de una mano sobre las tuyas puede decir mucho más que las palabras que tenemos para comunicarnos, puede ser capaz de expresar palabras aún inexistentes.

La comunicación es algo asombroso. ¿Habéis estudiado alguna vez a la gente en el metro? Desde que este año me paso casi una hora y media en él entre la ida y la vuelta de la universidad, se ha vuelto uno de mis pasatiempos favoritos. Si os fijáis atentamente, casi todos callan. Y, contra más atestado está el metro, más silencio hay. Y, en lo cerca que sostiene una mujer un libro de su cara se puede adivinar cómo de sumergido en su lectura está. En el rubor de un chico podéis saber si mira a la chica de al lado o piensa en algo en especial. En los lentos parpadeos de la gente podéis averiguar cuál es su grado de cansancio... Y, día tras día, en la rutina, con la misma gente, acabas sabiendo más de ellos por haber callado que por haber hablado.




¿Quién dijo que las palabras tenían todo el poder?




viernes, 24 de agosto de 2012

who, wer, quién.

Yesterday, I saw that film, the Bourne Identity. I like it pretty much. Not because I think is a good one in cinema's world, but because it makes me think about who we are, who we pretend to be, who we want to be.

In the film, Bourne starts lostin the middle of the sea, without an identity. A few fishermen rescue him, and he discovers he has a lot of skills, but, eventhough most of them are really valuable, the most important thing he wants to find out is unknown to him. What's his name? Who is he, apart from an amount of incredible habilities?
After some research, he finds some passports with his photograph. Loads of names, loads of identities. So, he still has the same problem, who is he?

That makes me think. We live linked to our names, and any part of us, any friend, any skill, any scar or any memory acts like chains that bind us to our identities. 

Why is it as important to us to know who we are? Why, if most of the time we don't really know, but we pretend to?

We are who our enviroment wants us to be, we are how we get adapted to it.

So, in the end, we end up being who we pretend to be, although, sometimes, this means losing our real and original identity.

Escribo, pienso, leo

Escribo
pienso
leo
traduzco veinte páginas
oigo el infomativo
escribo
escribo
leo.
Dónde estás
dónde estás.
  Idea Vilariño