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sábado, 6 de diciembre de 2014

Lejos

Source
Tardes oscuras de insomnio sentimental. La cama, deshecha, llena del eco de tus risas. Esta habitación diminuta, se me antoja una cárcel sin ti. Recuerdos tuyos mire donde mire. En fotografías con mi sonrisa. En la camiseta vieja que aún lleva tu olor. En los libros que leí pensando en ti. En la pared blanca y fría, tan incierta como nuestro futuro. Como el de cualquiera.

El terror que tuve al sentir necesidad de ti en realidad nunca se esfumó. Sigue ahí, latiendo en mis sienes, a cada nota rota de las canciones que jamás me atreví a escribir

Este diciembre es demasiado frío a pesar de ser el otoño más caluroso de todos. Nunca he sentido los colores tan vivos ni el tiempo tan lento. Me engulle el ansia, el deseo de volver a ti. Me destroza el miedo, el silencio de aquello que vendrá después.

Hay cosas que, supongo, jamás podremos prever. 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Relación



Niebla matutina.
Hojas verdes.
Tu sonrisa.

Sol de mediodía.
Rojas manzanas.
Tu mano.

Lluvia vespertina.
Ramas secas, alfombra otoñal.
Tus lágrimas.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Carta al astro rey

Buenos días Sol,

Esta mañana, como cada día, has venido en mi búsqueda. Malditos sean tus rayos. Hacía frío, y yo me escondía bajo las sábanas. Pero tu luz no tiene límites en este lugar, y la tela parece quererse empapar de ti.

Esta mañana, como siempre, me escondía de ti. No entiendes que no te quiero, que me gusta dormir, que es a la hiriente Luna a quien yo anhelo cada despertar. Aunque tener un piso en un viejo edificio sin persianas no actúa a mi favor.

Cuando has aparecido, esta mañana, invadiendo mis pupilas, todavía sonaba alguna extraña melodía de un sueño astral en mi cabeza. Era un piano. Pero tu luz lo ha borrado, se ha esfumado. Como el aire que contaminas.

Por qué no entiendes, que no quiero que vengas a buscarme. Que deseo la noche eterna, en la que mi reflejo no aparezca en ningún espejo. Aunque también es verdad, que sin ti la Luna no podría brillar.

Pero no me dejo engañar. Hechizas al mundo con tu poder, pero yo soy más fuerte. Y por eso huyo de ti y me refugio en los días de lluvia. ¿Es que no entiedes, que ya no te quiero?

El parquet seguía frío a pesar de tus esfuerzos, cuando me deshice del edredón. Y el piso gélidamente desierto. No habría sentido tanta soledad si no te hubieras molestado en iluminar cada rincón de este vacío lugar.

Mañana intenta llover. Vivir en el sur de Europa no me hace bien.

Nos vemos al amanecer.

                                                           A.

domingo, 18 de noviembre de 2012

"Oh, if you only knew..."


Últimamente no me siento muy inspirada y no me apetece escribir. Pero los domingos son diferentes, ¿no es así? Son como una brecha en el tiempo, parecen pasar más lentos hasta que ya es de noche y te das cuenta que el día ha pasado volando. Por más que te escondas bajo un grueso edredón o una pesada manta, el tiempo siempre te alcanza.

Hoy ha sido un día raro, como esos de Vetusta Morla. No hemos hecho nada y a la vez lo hemos hecho todo. Creíamos estarle haciendo tretas a las agujas del reloj cuando en realidad eran ellas las que nos engañaban. Como de costumbre, de la primera a la quinta canción, porque la última nos produce escalofríos y dolores de cabeza, Morning eats Saturn ha sonado todo el día. Al levantarnos siendo ya casi mediodía, al comer comida precocinada asiática un largo rato después. Incluso cuando mirábamos la televisión embobados, abrazados en el sofá, la canción sonaba dentro de nuestros corazones. Nos ha hechizado y, sin quererlo, nos hemos dejado llevar por la hipnosis de un tiempo acelerado que parecía estar ralentizado. Y resultaba que las ahogadas voces femeninas que oíamos en nuestras cabezas no eran más que el eco de la melancolía que nos invade los domingos. Quizás por eso necesitemos pasarlos juntos. Los domingos nos encantan, porque nos aterrorizan. Y por ello amamos todo lo que gire entorno a ellos: la lluvia, la fugacidad del tiempo, un té caliente, Tokio Blues, un suspiro, una risa ahogada en televisión.

Y, como de costumbre, antes de irte, te he abrazado, y he sentido el aroma de tu corto pelo en mi cuello. Pasarán otros siete días hasta volver a verte. "Te he echado de menos", me has dicho. "Oh, si tú supieras", he querido responder...


domingo, 7 de octubre de 2012

L'agost de la tardor

Ja és fosc, perquè és l'agost. L'agost de la tardor.
Les paraules floten en l'aire pero ningú no les pronuncia.
Sentim aquesta estranya força encongint-nos el cor i no podem respirar res més que bombolles de silenci.
Puc mirar-te als ulls?
M'aixecaria d'aquest llit que em té presonera i ballaria tota la tarda al teu costat.
T'agafo de les mans, em balles un swing. Aconsegueixo que somriguis en aquesta foscor d'agost, agost de fulles marrons al carrer.
Les cames es mouen, els braços volen i els centímetres s'acurten. M'abraces des de l'altra punta de l'habitació en sentir les meves efímeres rialles de ballarina.
En aquesta calor em trauries la roba amb els ulls i els llençols ens farien de vestit, mentre ballem, ballem el teu swing.

Em passaria la vida ballant al teu costat.


jueves, 27 de septiembre de 2012

Funtasteac!

Ya es otoño y llega a Barcelona ese aire fresquito que de noche te hace taparte con las sábanas con más ganas, el tiempo de tejanos, botas, hojas caídas y colores marrones y, sobre todo, té, ¡mucho té calentito!

Ayer, via Facebook, me topé con una gran idea de una marca de té llamada "BOH". Trataba de una gráfica en la que se ve una bolsita de té con una imagen que lleva a pensar en la agresividad o la inquietud pero, al introducirse ésta en el agua caliente y dejar que la sustancia llene de su contenido la taza, la figurita que antes parecía agresiva, se convierte en una más relajada, de formas más suaves y sin ese toque de ferocidad.

La gráfica, que vi gracias a la página de Facebook de "WE LOVE ADVERTISING", es la que pongo a continuación, en la que se ven los diferentes ejemplos de las formas utilizadas: de una tormenta a una dulce nube, de una llamarada a una inocente llamita, de un volcán, a una relajante montaña, y así sucesivamente.

 
Tal como comentaban en Facebook, me parece una genial idea para convertir algo tradicional y que la gente suele asociar a "aburrido" en un nuevo concepto, divertido, muy creativo y diferente, dando cierta jovialidad y originalidad a la marca, a la vez que es capaz de transmitir el mensaje del anuncio, el de asociar el té a algo relajante, a ese momento del día que te dedicas exclusivamente a ti para desconectar durante cinco minutos con algo tan económico y sencillo como lo es el té.

De esta manera, en mi opinión, la marca no sólo es la primera (al menos, la primera que yo haya visto hasta el momento, desde el punto de vista de consumidora) que usando la creatividad da un giro a la imagen típica y monótona del té con tópicos como "es bebida para abueletes", "es agua manchada", "es para cuando enfermo y me apetece algo calentito", etc. para darle una visión más desenfadada y moderna, sino que convierte un "ritual" relajante que ya muchos tienen en algo más ameno todavía. Una genial manera, a mi gusto, de hacer publicidad transmitiendo valores a la marca sin tener que hablar directamente del producto, de sus características, sabor, etc., tal como hacen tantísimas otras marcas ultimamente.

Me atrevería a decir, incluso, que con esta acción tan simple como la de las formas de las bolsitas de té, además, incluso la marca podría abrirse a un nuevo target, como podría ser el de los niños, ya que a éstos (tomando, como primer ejemplo, a mi hermano pequeño) estas "tonterías", les encantan, ya que se parecen más a un juego que a lo que realmente es, beber té.

Y, hablando de todo un poco... ¡sé de una que se va a preparar un rico rico Earl Grey con leche para leer un ratito antes de dormir!

Bona nit!
     

martes, 27 de septiembre de 2011

Y ya casi acaba setiembre...

 
Llego a casa a las ocho más cansada de lo normal. Serán esas horas extra de trabajo, será el bochorno de estos días. "El veranillo del membrillo", he escuchado decir a alguien en el metro. Claro, como es época de membrillo... Y para mí, es ahora cuando empieza lo bueno. El otoño. Octubre. Las tardes de lluvia y las hojas marrones por todas partes, el inicio de un frío que te obliga a llevar encima algo más que un simple jersey. El fastidioso cambio de hora que te hace valorar más la luz del sol y su calor. Noviembre. La castañada y los panallets con membrillo de la abuela, mi cumpleaños; esa sensación de ya estar rozando las Navidades.

Me quito las sandalias (que todo lo que tienen de bonitas lo tienen de incómodas) y me siento en el sofá mientras oigo cómo mi hermano canturrea en la ducha. Decido entonces dedicarme unos minutos acompañada de John Mayer y una tazita de té... Y si cierro los ojos, tengo una sensación de bienestar que no cambio por nada del mundo. Descansar, por fin. Alejar la mente de los trabajos de la universidad, el francés, el alemán y todo el papeleo. Sentir el vapor del té bajo mi nariz mientras mis músculos se relajan... Y poder dejarme llevar por mi imaginación. Inventar historias imposibles con el chico del metro que me ayuden a evadirme un ratito. Soñar con historias más bonitas que la realidad. Pensar en unos ojos verdes, o grises, o... en poder pensar en unos ojos.

Y con los párpados cansados y la mente abierta, imaginar, crear, soñar, sonreír, volar...