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martes, 27 de septiembre de 2011

Y ya casi acaba setiembre...

 
Llego a casa a las ocho más cansada de lo normal. Serán esas horas extra de trabajo, será el bochorno de estos días. "El veranillo del membrillo", he escuchado decir a alguien en el metro. Claro, como es época de membrillo... Y para mí, es ahora cuando empieza lo bueno. El otoño. Octubre. Las tardes de lluvia y las hojas marrones por todas partes, el inicio de un frío que te obliga a llevar encima algo más que un simple jersey. El fastidioso cambio de hora que te hace valorar más la luz del sol y su calor. Noviembre. La castañada y los panallets con membrillo de la abuela, mi cumpleaños; esa sensación de ya estar rozando las Navidades.

Me quito las sandalias (que todo lo que tienen de bonitas lo tienen de incómodas) y me siento en el sofá mientras oigo cómo mi hermano canturrea en la ducha. Decido entonces dedicarme unos minutos acompañada de John Mayer y una tazita de té... Y si cierro los ojos, tengo una sensación de bienestar que no cambio por nada del mundo. Descansar, por fin. Alejar la mente de los trabajos de la universidad, el francés, el alemán y todo el papeleo. Sentir el vapor del té bajo mi nariz mientras mis músculos se relajan... Y poder dejarme llevar por mi imaginación. Inventar historias imposibles con el chico del metro que me ayuden a evadirme un ratito. Soñar con historias más bonitas que la realidad. Pensar en unos ojos verdes, o grises, o... en poder pensar en unos ojos.

Y con los párpados cansados y la mente abierta, imaginar, crear, soñar, sonreír, volar...
 

miércoles, 18 de mayo de 2011

and when i wake up, i want you to be next to me

Despierto pero no estás. Sin embargo, has continuado invadiendo mis sueños desde la última vez que te vi. Aquel día soleado en el que parecía que nada podía salir mal. Pero me levanté al despertar para verte marchar. Ni siquiera ibas a decir adiós, "habría sido demasiado", dijiste.

 Ahora paso las horas y los minutos en el vacío de mi mirada clavada en la pared. Esa pared en la que un día me hiciste el amor como jamás me lo habían hecho. Y es que si pienso en ti me enamoras más. ¿Por qué te fuiste? Ni siquiera te excusaste. Un adiós fue suficiente para ti. Jamás pensé que podrías ser tan egoísta.

Camino descalza por este piso escondido en la ciudad. Mis pies se estremecen al tacto suave del parquet, mis manos te buscan en cada pared. Pero no queda nada de ti en este lugar que un día fue más tuyo que mío. De repente, me topo con tu mirada profunda. Cojo la fotografía y antes de que una lágrima caiga por mi mejilla, tiro al suelo el marco de fotos. Que te jodan. Pero no me hagas esto a mí... Jamás me había sentido tan vulnerable, tan patética. Y lo peor es que no puedo remediarlo de ninguna manera. A cada llamada que me rechazas más daño me hago a mí misma. Pero más me enamoro de ti y de tu recuerdo. ¿Tan fácil te ha sido olvidarme? Creí que todo nuestro tiempo juntos sería más que suficiente para dolerte al menos un poco. Pero ya veo que me equivocaba. Tu te fuiste, y me arrancaste parte de mí al marchar. No quiero que vuelva a pasar, y por eso me escondo. Algún día de lluvía, cuando sepa que no hay nadie más en la calle, quizás me atreva a salir. Pero no me engañaré, saldré por ti, esperando volver a ese día en el que te conocí bajo un árbol de la ciudad mientras una tormenta nos perseguía...

Mientras tanto, volveré a la cama que empieza a olvidar tu olor. Si sólo en sueños he de verte, me convertiré en la Bella Durmiente...

sábado, 2 de abril de 2011

lunes, 28 de marzo de 2011