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miércoles, 11 de abril de 2012
lluvia amante
El corazón me late con fuerza y me siento perdida. Jamás me abandona, esa sensación. El vacío, las lágrimas que juegan con mis mejillas hasta beber de mi cuello si no se ahogan antes en mi lengua. Saladas. Amargas. Como espinas.
No siempre me gustó la lluvia. Yo también la odiaba.Hasta que aprendí que era mi aliada. En ella, bajo su manto de infinitas lágrimas las mías desaparecen, vuelan, se evaporan, bailan, me devuelven el aliento.
Y la lluvia se convirtió en mi amante. En mi amante sentimental, mi plenitud existencial. Eterna. Petrichor número 2 es su perfume. La hierba que lame con suavidad, con fuerza, es como un cálido aliento que reconforta mi nuca acribillándola a besos, besos que son gotas. Gotas de unas nubes de colores que ni los ojos más bonitos podrían soñar.
Quién quiere volver a sus sábanas vacías si la lluvia te empapa la ropa hasta que pesa. Pesa tanto como el abrazo que nunca me dieron. Me cala hasta donde jamás nadie llegó. Siempre es igual. Una gota en los labios. Es su beso dulce de bienvenida. Una gota en mi pelo. Ésta se convierte en una caricia en mis cabellos. Otra moja mi lágrima hasta secarla. Y es que si lloro en días así es porque la lluvia es mi felicidad. Una felicidad que duele, lluvia amante, una felicidad rociada en el aliento de agua que me da la vida a la misma vez que me la arrebata...
sábado, 7 de enero de 2012
beautiful
Sola. Perdida en el universo que escondo en el tejado de la casa abandonada y vieja de campo que hay detrás de la nuestra. Este silencio es tan fuerte que esnordece. Nada se mueve. Ni el viento siquiera quiere hacer bailar a las altas hierbas secas de ahí abajo. Los insectos han desaparecido, los pájaros han callado. Hace sol y el cielo está despejado, pero esta noche no podré ver las estrellas: habrá tormenta. A mi alrededor todo parece de color amarillo. Y en este árido lugar es el único en el que me podría parecer bonito ese color. Me deslizo ligeramente hacia la izquierda, sorteando las tejas rotas para esconderme de este caluroso Sol de Almería bajo la sombra del higueral en el que un día grabé mis iniciales. ¿No es extraño? Ni un alma en este paraíso. La balsa enrejada de allí, que se ve a lo lejos, tiene el agua demasiado quiera, a pesar de que esté estancada. Debería dar miedo tanta soledad. Tanto silencio, tanta nada. Y justo cuando mi piel se estremece, oigo detrás de mí el crugir de una de esas tejas en mal estado, a le vez que siento cómo tu mano se desliza sobre la mía.
- ¿Has llorado?- Preguntas antes de verme la cara.
Ojalá tuviera voz para contestar. Pero me la ha arrebatado este lugar y su soledad en la que me he ido a cobijar. Y en mis ojos lees la respuesta a tu pregunta. Trepas felinamente y sin darme cuenta mis labios ya tiemblan sobre tu cuello. Me has cogido, me agarras, me sostienes y n opuedo escapar ya de la medicina de tu abrazo. Pero no lloro. Me muerdo el labio y, tensa, cierro los puños con fuerza. Me mantengo rígida ante el olor de tu piel. Pero entonces pasas tu mano por mi pelo, hundes tus dedos en él y la dejas sobre mi nuca. Y sólo dices, mientras nos meces, "bonita, bonita, bonita..."
Y lloro. La tormenta que esperaba se anticipa en mis ojos. Te arbazo con los brazos doloridos y con cautela de no rozar mis arañazos con tu ropa.
"No mereces esto, bonita, bonita, bonita..." y sin fuerzas suspiras entre susurros, y sin resistencia, me dejo hipnotizar por el hilo quebrado de tu voz: "no mereces esto, bonita, bonita, bonita..."sábado, 15 de octubre de 2011
Déjalo. Déjame. Ya sabes cómo soy.
¿Qué me pasa?
No sé quén soy, últimamente ando más loca que este indeciso tiempo. ¿Estoy loca? Porque el mundo me parece que lo está. Quizás yo sea la cuerda por creer que estoy loca en este mundo.
No ha pasado nada últimamente. De hecho, ha pasado de todo. Que te has ido, que no has venido, que no existes, que no estás, que me has llenado, que has desaparecido. Que has sido un alma en mil corazones que han llegado a mí a través de los ojos de cualquier desconocido.
Y ¿a quién echo de menos? Si no tengo nadie a quien aferrarme. Quizás sea eso.
Pienso sin escribir. Escribo sin pensar. Qué sé yo de la vida, del mundo, de la locura, del amor o de la soledad. Qué sé yo del hambre, maldita ignorante.
Estoy enfadada con todos. ¿Se nota? Quizás las lágrimas que navegan por mis mejillas lo disimulen. No, no es tristeza. Es algo más profundo, más inexplicable. Es dolor, es pánico, es miedo, es rabia, es impotencia, es no saber qué pasa en mí ni ahí fuera.
Tengo miedo de enamorarme de la confusión y volver a caer bajo las redes del engaño. No soy como ninguna otra persona, pero a la vez no soy más que una copia de toda esa gente a la que veo y oigo.
Qué sé yo del mundo y de la vida. Qué sabré yo del amor.
No sé quén soy, últimamente ando más loca que este indeciso tiempo. ¿Estoy loca? Porque el mundo me parece que lo está. Quizás yo sea la cuerda por creer que estoy loca en este mundo.
No ha pasado nada últimamente. De hecho, ha pasado de todo. Que te has ido, que no has venido, que no existes, que no estás, que me has llenado, que has desaparecido. Que has sido un alma en mil corazones que han llegado a mí a través de los ojos de cualquier desconocido.
Y ¿a quién echo de menos? Si no tengo nadie a quien aferrarme. Quizás sea eso.
Pienso sin escribir. Escribo sin pensar. Qué sé yo de la vida, del mundo, de la locura, del amor o de la soledad. Qué sé yo del hambre, maldita ignorante.
Estoy enfadada con todos. ¿Se nota? Quizás las lágrimas que navegan por mis mejillas lo disimulen. No, no es tristeza. Es algo más profundo, más inexplicable. Es dolor, es pánico, es miedo, es rabia, es impotencia, es no saber qué pasa en mí ni ahí fuera.
Tengo miedo de enamorarme de la confusión y volver a caer bajo las redes del engaño. No soy como ninguna otra persona, pero a la vez no soy más que una copia de toda esa gente a la que veo y oigo.
Qué sé yo del mundo y de la vida. Qué sabré yo del amor.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Y seré tuya, tuya, tuya... sólamente tuya.
River Flows in You, de Yiruma, en mi iPod. Si mi vida tuviera banda sonora, desearía que fuese a base de violín y, sobre todo, piano. Ojalá supiera tocarlo. Más aún que la guitarra. Es un instrumento tan dulce, tan sensible a cómo se toque... Refleja lo que se siente a través de tus dedos. Por lo que he escuchado y sé, vamos, creo que es así. Hablo desde la ignorancia, pues nunca he creído demasiado adecuado hablar subjetivamente sobre algo de lo que no has experimentado nada.
[...]
Después de haber despejado mi cama del montón de ropa que parecía esconderla, ya puedo sentarme sobre ella y arrinconarme contra la pared como siempre. Yiruma sigue conquistando mis oídos y seduciendo a mis lágrimas. Que ¿por qué lloro? Por lo de siempre. Por todo. Por nada. Porque a veces, simplemente, apetece llorar. Porque soy estúpida. Por este dulce piano. Porque las lágrimas mojan mi pelo castaño empañando mis oscurísimos ojos. Por este sentimiento de incerteza y vacío en mi interior. Porque necesito encontrarme desde hace tiempo, y sé que sólo lo haré yéndome lejos, lo más lejos que pueda. Y no hablo de distancia física, sino de alejarme de todo lo que me hace ser como soy aquí y ahora.
Lloro por la soledad. Por una soledad a la que acudo cuando sé que no hay nadie cerca de mí para hacerme sentir el amor apasionado que a veces necesito. Aunque siempre llego a la misma conclusión, debo repetirme que debería dejar de ver y leer tonterías románticas, utópicas historias de amor. Pero no puedo. Son mi evasión, mi efímera manera de tener lo que quiero, lo que necesito. Y a la mierda el mundo. Si la sociedad sucumbe al egoísta capitalismo, yo prefiero ser vítima de un agoísmo por amor que dar preferencia a la reputación, al "qué dirán", la política, las estúpidas guerras y su oro negro, el terrorismo. Todo lo que nos afecta de una manera tan indirecta que, al dinal de la vida, no suele llegar a ser más que un aspecto superficial de nuestras vivencias, memorias, de nuestro carácter y de la penitud de nuestra vida.
...
[...]
Después de haber despejado mi cama del montón de ropa que parecía esconderla, ya puedo sentarme sobre ella y arrinconarme contra la pared como siempre. Yiruma sigue conquistando mis oídos y seduciendo a mis lágrimas. Que ¿por qué lloro? Por lo de siempre. Por todo. Por nada. Porque a veces, simplemente, apetece llorar. Porque soy estúpida. Por este dulce piano. Porque las lágrimas mojan mi pelo castaño empañando mis oscurísimos ojos. Por este sentimiento de incerteza y vacío en mi interior. Porque necesito encontrarme desde hace tiempo, y sé que sólo lo haré yéndome lejos, lo más lejos que pueda. Y no hablo de distancia física, sino de alejarme de todo lo que me hace ser como soy aquí y ahora.
Lloro por la soledad. Por una soledad a la que acudo cuando sé que no hay nadie cerca de mí para hacerme sentir el amor apasionado que a veces necesito. Aunque siempre llego a la misma conclusión, debo repetirme que debería dejar de ver y leer tonterías románticas, utópicas historias de amor. Pero no puedo. Son mi evasión, mi efímera manera de tener lo que quiero, lo que necesito. Y a la mierda el mundo. Si la sociedad sucumbe al egoísta capitalismo, yo prefiero ser vítima de un agoísmo por amor que dar preferencia a la reputación, al "qué dirán", la política, las estúpidas guerras y su oro negro, el terrorismo. Todo lo que nos afecta de una manera tan indirecta que, al dinal de la vida, no suele llegar a ser más que un aspecto superficial de nuestras vivencias, memorias, de nuestro carácter y de la penitud de nuestra vida.
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sábado, 30 de julio de 2011
tell me,
¿Eso es lo que quieres? ¿Qué marche, que escape, que huya?
No puedo si me atas. No puedo estando tan aferrada a ti. No puedo, no puedo, no puedo…
miércoles, 4 de mayo de 2011
Días Raros
Ábrelo, ábrelo despacio.
Di que ves, dime que ves,
Si hay algo.
Un manantial breve y fugaz,
Entre las manos.
Entre las manos.
Toca afinar, definir el trazo.
Sintonizar, reagrupar pedazos.
A mi colección de medallas,
Y de arañazos.
Sintonizar, reagrupar pedazos.
A mi colección de medallas,
Y de arañazos.
Aún quedan vicios por perfeccionar,
En los días raros.
En los días raros.
Nos destaparemos en la intimidad,
Con la punta del zapato.
Ya está aquí, quién lo vio,
Bailar como un lazo en un ventilador.
Bailar como un lazo en un ventilador.
Quien iba a decir, que sin borrón,
No hay trato.
No hay trato.
El futuro se vistió,
Con el traje nuevo del emperador.
Con el traje nuevo del emperador.
Nos quedan muchos más
Regalos por abrir,
Monedas que al girar,
Descubran un perfil.
Descubran un perfil.
Y empieza el celofán,
y acaba en eco.
Etiquetas:
Gato,
Mujer,
Nada,
Vestusta Morla
martes, 8 de febrero de 2011
Words are very unnecessary, they can only do harm...
Y cuando sientes un vacío, ¿qué?
Nada te llena. Nada te sacia. Pero nada te deja lo suficientemente vacío como para no querer seguir adelante. Eres como el perro del Hortelano, aunque con diferentes principios. No comes, y pretendes que el resto haga lo mismo. Pero lo callas, aunque eres un poco zorra, no lo eres tanto. La felicidad de los demás no debe depender de la tuya.
Pruebas diferentes cosas. Intentas renovar sensaciones, conocer nuevas emociones. Pero al final siempre llegas al mismo punto. Haya sido largo o corto. Sea intenso o indiferente. Todo acaba. Evitas que todo empiece para que así nunca ese todo que tienes acabe... y se convierta en nada.
Un Nada que es eterno...
Nada te llena, y a la vez de eso es de lo que te sientes completa, de Nada.
Nada llega, nada está, nada es.
Nada te llena. Nada te sacia. Pero nada te deja lo suficientemente vacío como para no querer seguir adelante. Eres como el perro del Hortelano, aunque con diferentes principios. No comes, y pretendes que el resto haga lo mismo. Pero lo callas, aunque eres un poco zorra, no lo eres tanto. La felicidad de los demás no debe depender de la tuya.
Pruebas diferentes cosas. Intentas renovar sensaciones, conocer nuevas emociones. Pero al final siempre llegas al mismo punto. Haya sido largo o corto. Sea intenso o indiferente. Todo acaba. Evitas que todo empiece para que así nunca ese todo que tienes acabe... y se convierta en nada.
Un Nada que es eterno...
Nada te llena, y a la vez de eso es de lo que te sientes completa, de Nada.
Nada llega, nada está, nada es.
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