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domingo, 18 de enero de 2015

Pánico

Pánico es cuando crees que has destruido todo cuanto tenías. Todo por lo que luchas a diario, las esperanzas que pones en ese futuro por el que tanto te esfuerzas. De repente, los miedos que te has tragado durante meses te han intoxicado por dentro, han colapsado tu sistema. Nublado tu juicio, descontrolado tus palabras. El corazón te duele hasta de manera física. Crees que estás sufriendo un infarto, pero es más sencillo y menos irreversible que eso. Simplemente te estás rompiendo el corazón. Porque sí, tú eres la única culpable.
La única que podía destruir todo cuanto tenías.

V de victòria (fallida)

I si exploro el passat,
entre pors i anhels,
et trobo a tu.

El temps ha passat
i m'he adonat
que no puc ser
la poeta
que veies en mi.

"Ets massa maca",
vas dir.

I al final,
jo estava ferida.
Tant,
que no veia res més.

I al cap dels anys,
m'he adonat,
que potser vaig ser
la única culpable

de les meves ferides.

I en el trontollós camí
et vaig arrossegar
amb la meva innocència,
la meva ànsia
de soledat,
la meva por
a dependre massa de tu.

I explorant el passat,
entre pors i anhels,
t'he tornat a trobar.

Però (ara) ja no hi ets.



domingo, 27 de abril de 2014

Dosed (by you)



Antes escribía. Quizás no mucho, pero escribía. Y sentía que lo hacía a todas horas, a pesar de la falta de tiempo o el miedo a escribir porquería. Pequeños relatos carentes de estructura narrativa, cuentos fugaces, historias inventadas o basadas en amenos amantes. Pero fantasías, sobre todo. El sueño del día en el que despertara sonriendo para descubrirte tendido a mi lado, bajo las mismas sábanas que me hubieran arropado durante una fría noche. Abrir los ojos, tocar tus labios. Sentir tus brazos en mi espalda y hacerte el amor de esa manera tan íntima que sólo la lluvia británica en primavera puede provocar. Remolonear en la cama, desayunar fresas y tostadas y pasarse el resto del día bajo mantas, viendo películas que ya te sabes de memoria.

Los recuerdos del frío parquet bajo mis pies ahora se me hacen absurdos. El calinoso azul de las blancas paredes en mis pasillos, el deseo inefable de una extensión tan grande como el mar… ¿Cómo podía anhelar tanto una felicidad que era para mí tan desconocida? El miedo al fracaso, ni siquiera intentarlo. Basar mi rutina en una triste soledad a la que era adicta. Y me gustaba así, ¿sabes? Hay una increíble belleza en la tristeza que sólo aquellos que la saborean con intensidad saben apreciar. Ese era mi motor. La tristeza era mi musa, la soledad, mi realidad. Tú, mi ficción.

Y quién me iba a decir que el día menos pensado, frente a una fuente en un frío mes de Septiembre (no olvidemos que, a pesar de todo, soy una chica del sur), iba a plantearme todo un futuro que jamás antes había siquiera imaginado. Una canción, nervios. Auto-convencerme de cosas que son, pero temo que sean. Temblar disimuladamente al verte aparecer, con tu camiseta azul suave, y saber que ya todo ha cambiado. Y que ese instante, ese chispazo, el cambio, ha estado frente a mí todo el tiempo, como un velo invisible que me impedía verte y aferrarme a mis deseos. 

Y ahora, la incerteza. Poco más de treinta días y esa rutina previa a esta aventura volverá a ser palpable bajo mis manos, ya algo rotas por el frío. Con la diferencia, sin embargo, que determinará el resto. Tú.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Días así.

Tu tacto, tus besos. El silencio de tu sonrisa y tus ojos cerrados. Las conversaciones de nuestras caricias. Todo lo que callan mis lavios, todo lo que escucha tu mirada y leen tus manos. Barcelona en diciembre de repente no es tan fría si tu recuerdo late en mi cabeza. Pero hoy llueve. Ciudad mediterránea, cruel te vuelves. Me acostumbré a disfrutar de este tiempo atrapada en tus brazos.

Y lo peor no es el frío, no es el silencio esordecedor. Lo peor no son los días que cuento hasta que llegue de nuevo nuestro momento.

Lo peor es sentirme otra, la que tú hiciste de mí, pero sin ti. Lo peor es saber que esto es sólo el principio de muchos más jueves con tu memoria en mis sienes y la lluvia en mi pelo.

El miedo, siempre al acecho. Todo lo que me enseñaste aprendiendo de mí. Tus dedos en mi piel, tu respiración dormida. Lo peor no es la distancia, no es el tiempo. La parte tuya en mí que ahora se siente vacía. Lo peor de días así no es la melancólica incerteza. Lo peor de siempre, de mí, soy yo.

domingo, 7 de abril de 2013

Poema sense anissos

Después del éxito de la pasada "Sinergia Lunar" con mi amiga Mónica y su blog "Sense anissos", donde va colgando algunos de sus dibujitos, publico la segunda ilustración que ha hecho de uno de mis poemas, esta vez "Otherside". El poema lo publiqué hace ya tiempo, y lleva como título una de mis canciones preferidas de los Red Hot Chili Peppers, porque, aunque la letra de la canción no hable de lo mismo exactamente, para mí esa canción es la perfecta descripción musical de mi poema.

El resultado, esta vez, me ha sorprendido más aún, porque con el trazo dulce de Mónica y sus colores alegres creo que ha sabido reflejar bastante bien las sensaciones que (o al menos que yo quisiera) el poema transmite. Para mi gusto es un choque que se complementa a la perfección. ¡Esperamos que os guste el restultado tanto como a nosotras!

Otherside

Mis brazos mueren. 
Y mi cerebro baila. 
Delirios de medianoche. 
He despertado en un mar. 
Océano de lágrimas y sudor.
Sudor mío.
Sudor frío, sudor vacío.
 

Echo de menos la sal de tus brazos.
     

domingo, 25 de noviembre de 2012

Carta al astro rey

Buenos días Sol,

Esta mañana, como cada día, has venido en mi búsqueda. Malditos sean tus rayos. Hacía frío, y yo me escondía bajo las sábanas. Pero tu luz no tiene límites en este lugar, y la tela parece quererse empapar de ti.

Esta mañana, como siempre, me escondía de ti. No entiendes que no te quiero, que me gusta dormir, que es a la hiriente Luna a quien yo anhelo cada despertar. Aunque tener un piso en un viejo edificio sin persianas no actúa a mi favor.

Cuando has aparecido, esta mañana, invadiendo mis pupilas, todavía sonaba alguna extraña melodía de un sueño astral en mi cabeza. Era un piano. Pero tu luz lo ha borrado, se ha esfumado. Como el aire que contaminas.

Por qué no entiendes, que no quiero que vengas a buscarme. Que deseo la noche eterna, en la que mi reflejo no aparezca en ningún espejo. Aunque también es verdad, que sin ti la Luna no podría brillar.

Pero no me dejo engañar. Hechizas al mundo con tu poder, pero yo soy más fuerte. Y por eso huyo de ti y me refugio en los días de lluvia. ¿Es que no entiedes, que ya no te quiero?

El parquet seguía frío a pesar de tus esfuerzos, cuando me deshice del edredón. Y el piso gélidamente desierto. No habría sentido tanta soledad si no te hubieras molestado en iluminar cada rincón de este vacío lugar.

Mañana intenta llover. Vivir en el sur de Europa no me hace bien.

Nos vemos al amanecer.

                                                           A.

sábado, 24 de noviembre de 2012

she cries alone at night too often




Tú curabas el dolor que me habían causado las sábanas vacías. 
Ahora no sé como aliviar las heridas que aparecieron cuando te fuiste.

lunes, 19 de noviembre de 2012

La vie immédiate

Adieu tristesse
Bonjour tristesse
Tu es inscrite dans les lignes du plafons
Tu es inscrite dans les yeux que j'aime
Tu n'es pas tout à fait la misère
Car les lèvres les plus pauvres te dénoncent
Par un sourire
Bonjour tristesse
Amour des corps aimables
Pussiance de l'amour
Dont l'amabilité surgit
Comme un monstre sans cops
Tête desappointée
Tristesse beau visage.
La vie immédiate, P. Éluard


domingo, 18 de noviembre de 2012

"Oh, if you only knew..."


Últimamente no me siento muy inspirada y no me apetece escribir. Pero los domingos son diferentes, ¿no es así? Son como una brecha en el tiempo, parecen pasar más lentos hasta que ya es de noche y te das cuenta que el día ha pasado volando. Por más que te escondas bajo un grueso edredón o una pesada manta, el tiempo siempre te alcanza.

Hoy ha sido un día raro, como esos de Vetusta Morla. No hemos hecho nada y a la vez lo hemos hecho todo. Creíamos estarle haciendo tretas a las agujas del reloj cuando en realidad eran ellas las que nos engañaban. Como de costumbre, de la primera a la quinta canción, porque la última nos produce escalofríos y dolores de cabeza, Morning eats Saturn ha sonado todo el día. Al levantarnos siendo ya casi mediodía, al comer comida precocinada asiática un largo rato después. Incluso cuando mirábamos la televisión embobados, abrazados en el sofá, la canción sonaba dentro de nuestros corazones. Nos ha hechizado y, sin quererlo, nos hemos dejado llevar por la hipnosis de un tiempo acelerado que parecía estar ralentizado. Y resultaba que las ahogadas voces femeninas que oíamos en nuestras cabezas no eran más que el eco de la melancolía que nos invade los domingos. Quizás por eso necesitemos pasarlos juntos. Los domingos nos encantan, porque nos aterrorizan. Y por ello amamos todo lo que gire entorno a ellos: la lluvia, la fugacidad del tiempo, un té caliente, Tokio Blues, un suspiro, una risa ahogada en televisión.

Y, como de costumbre, antes de irte, te he abrazado, y he sentido el aroma de tu corto pelo en mi cuello. Pasarán otros siete días hasta volver a verte. "Te he echado de menos", me has dicho. "Oh, si tú supieras", he querido responder...


lunes, 15 de octubre de 2012

Almost blue

Hoy ha sido, como casi todas, una tarde de domingo melancólica. No ha llovido, a pesar de que me hubiera gustado. Así que, una vez hechas ya las prácticas de márketing de la uni, y a pesar de que alguien prefería saltar desde la estratosfera, me he encerrado en mi cuarto, con las luces apagadas, la persiana medio bajada, a escuchar algo de Chet Baker con el dulce sonido de la lluvia (¡bendito sea internet y la web de Rainy Mood!) mientras leía algo. Y, a pesar de que estaba inmersa en las páginas de La insoportable levedad del ser, ha venido a mi mente esos momentos tan indescriptibles de tarde de domingo que describía el protagonista de Tokio Blues junto a su enigmática Naoko. Así que, antes de irme a dormir, que ya es tarde, aquí os dejo un fragmento que me atreviría a decir que es de mis favoritos de este libro...  

"Me pregunté si trataba de decirme algo. Quizás era incapaz de expresarlo con palabras. No, antes de traducirlo al lenguaje hablado, tendría que haberlo comprendido ella misma. Por eso no hallaba las palabras. En esas ocasiones, Naoko jugueteaba con el pasador del pelo, se secaba las comisuras de los labios y me clavaba su mirada ausente. De haber podido, hubiese deseado abrazarla, pero siempre me quedé con la duda y desistí. Temía herirla. Seguimos paseando por las calles de Tokio, y ella seguía buscando las palabras en el vacío."


Tokio Blues, Haruki Murakami


jueves, 11 de octubre de 2012

little dream

En torno a ella había un maduro misterio, vistazos de dormitorios más frescos y hermosos que otros dormitorios, alegres y radiantes actividades que tenían lugar por los pasillos, romances que no estaban marchitos y guardados entre las hojas de lavanda, sino frescos y llenos de vida; autómoviles últimos modelos, bailes cuyas flores apenas se marchitaban. También le excitaba el hecho de que muchos hombres hubiesen amado a Daisy; en su opinión, eso aumentaba su intrínseco valor. Sentía su presencia en toda la casa, impregnando el aire con las sombras y los ecos de emociones que se prendían, temblorosas, en la atomósfera...

The Great Gatsby, F. Scott Fitzgerald




domingo, 2 de septiembre de 2012

blanc

El zumbido del aire acondicionado en la monotonía de esta sala llena de gente y vacía de personas me mantiene en un abismo de pensamientos del que no sé si quiero salir. El tintineo nervioso que alguien provoca en repicar el bolígrafo contra la blanca mesa de la habitación resulta hipnotizador, como un tic tac del que todo depende.

Hablan y hablan, pero yo sólo escucho el silencio de sus labios y el sonido al que suelen calificar de ruido de los objetos que me rodean. Miro sin ver a la nada de la mesa blanca, llena de papeles. ¿Era el blanco la perfecta combinación o la ausencia de color? Hace días que estoy ausente, y la gente que me rodea lo sabe. Pero no les importa. A mí tampoco me importaría. Resulta más fácil no preguntar para evitar así el compromiso de tener que escuchar.

Sin darme cuenta, veo un gesto, siento una punzada en el pecho que me lo atraviesa ardiendo. Algo tan sencillo como la manera en que cogías el vaso de repente se convierte en un fenómeno que detiene mi frágil universo. Ese universo que hace tiempo dejó de expandirse para hacerse cada vez más y más pequeñito, comprimiéndose en mi menudo corazón. Es imposible quitarte de mi mente cuando mi cuerpo entero se ha acostumbrado a ti. No puedo huir de tí, no puedo huir si sigues tan dentro de mí.

Mi mente vuela hasta aquella espantosa noche de agosto en la que el calor nos ahogaba y tú decidiste deshacer mi mundo. Entre susurros, invadiendo mi cuerpo, te atreviste a decirme esas dos palabras que tanto había temido y tratado de evitar. Y quise huir, correr, escapar y alejarme de ti para evitar el daño que siento ahora. Pero era tarde. El calor de tu cuerpo había calmado la frialdad de mi ánimo y ya no había vuelta atrás. Y todo el miedo, las peleas, los silencios, la vergüenza y el mal humor de los años nos hicieron más invencibles de lo que hubiéramos podido soñar.

Soñar, soñar... Soñar, hasta esa mañana de febrero en la que, yo descalza sobre el parquet, decidiste posar el vaso de agua sobre el mueble para dejarme atrás, con un sistema menos en mi universo y la mirada vacía.

viernes, 3 de febrero de 2012

froid dans tes yeux

 Frío en el suelo. Me encojo entera, hasta que mi rodilla roza mi hombro y éste, a su vez, mi mejilla. Si me hago un ovillo es posible parecer tan diminuta en este inmenso universo lleno de incógnitas, que quizás yo desaparezca. Sólo soy una ecuación más sin resolver.
Me gusta hablar de la soledad, tratar con ella parece llenarme. Me llena cuando estoy sola así como me llena cuando estoy vacía de besos.  “Te quiero escuchar…” Sí, Pedro, yo también quiero escuchar su voz. Perderme en el brillo de sus ojos como cuando me mira tan fijamente que siento que su sola mirada sería capaz de hacerme el amor.

Nunca fui capaz de mirar a alguien tan directamente a los ojos. Siempre ha sido más fácil esconderse de ellos. Pero sus iris me atrapan de una manera que quita el aire. De repente, quedo desnuda ante sus pupilas y mi mente se aferra a ellas, atrapada en una jaula fría de la que no quiere escapar. Al mirarlo, se me olvida hasta el respirar.

Al cantar, me duele el corazón…” El mío ha sido de piedra mucho tiempo. Me gustaba que fuera así. Pero ha tenido que llegar él con su marítima mirada y convertir la piedra en humo.

Él, lo imposible.
 
Él, lo inverosímil.
Tanto como lo son sus ojos.

Sigue haciendo frío y el universo continúa ignorándome. Me gusta así. Es más fáxil pasar desapercibida. Desaparecer. Hacerse invisible. Así la piedra no arde, igual que mis lágrimas no podrán ser más que humo…
            

lunes, 26 de diciembre de 2011

Alejarse


¿Para qué, amigos, si no están a tu lado, codo con codo, en tu hombro, cuando de verdad los necesitas? Y no es por la discusión, no es por las estúpidas peleas, no es por él, porque ni siquiera hay un él por el que amargarse la existencia. Es porque no sé qué coño me pasa. No lo he sabido nunca, pero otras veces lo he sobrellevado mucho mejor. Ahora siento como si rociearan con vinagre los arañazos en mi braxo que en su momento me han ayudado a no llorar. Porque sí, soy débil. Y ese es mi mayor temor. Tengo miedo de mi vulnerabilidad. Y ese miedo duele.
Soy un caos como persona y en mi mente. Tantas veces he pensado lo fácil que podría ser acabar con todo lo que me deja sabor amargo en los pulmones. Pero como pretendo ser fuerte en seguida rechazo esa idea desorbitada y egoísta. Aunque así soy yo, rara, un lío, complicada, indefinible, inexplicable, incalculable, impredecible, egoísta, solitaria. Y eso es algo que nadie entiende. Dicen que creen conocerme e incluso ver algo especial en mí, pero cuántas veces habré intentado demostrar que lo único especial en mí es mi capacidad para cagarla. Y sí, todo suena a excusas y a discurso de treceañera enfadada con el mundo. Pero quizás nunca he dejado de ser esa niña confundida que de repente salió de yupilandia para encontrarse tan jodida sin haberse siquiera percatado. Inocencia ha sido mi maldición. Creer y creer en creer hasta que llegó a doler. Creer tanto que ya nunca más seré capaz de creer. En nada, en nadie, en mí.
   

sábado, 3 de diciembre de 2011

Extraño lugar

                                      
Te echo de menos. Y me da miedo. Me oculto, me escondo en esta habitación que me ahoga menos que la vida real. Mis labios siguen como vírgenes desde la última vez. Y no puedo dejar de imaginar las yemas de tus dedos sobre ellos...

Qué extraño lugar, este mundo. Nada que nadie no haya descubierto ya. Un planeta lleno de gente que viene a sufrir, amar, sonreír y pasar miedo. Temor como el que yo siento ahora porque me faltes tanto que tu ausencia se marque fuerte en mi pecho. ¿Por qué no paro de dibujarte en mis sábanas vacías? Soñándote cada vez que miro la pared. Queriéndote sin quererte. Olvidándote cada vez que vuelvo a recordarte. ¿Por qué siento este impulso, estas ganas tan grandes de gritar un "te quiero"?  No te voy a engañar. Hace más de dos años que no pronuncio esa frase. Y sin embargo, ahí sigue, sin poder huir, atascada en mi garganta.

Te echo de menos cada vez que creo que te tengo mientras duermo y Morfeo me hace pasar las más mágicas noches que pueda imaginar. Pero maldito Sol, que sale y me desgarra el alma porque ilumina tu espacio hueco, helado vacío que me chilla que aquí no estás. Porque no estarás. Porque nunca estuviste...
        

                             

viernes, 2 de diciembre de 2011

-

Yo sólo pedía a gritos con mi mirada un abrazo. Pero no uno de esos superficiales o de esos que se despiden diciendo "hasta luego", sino uno de esos en los que te ves atrapada y de repente es como si encajaras en el universo, enjaulada en unos brazos más grandes o más menudos, fuertes, débiles, cortos o largos, pero que te tienen entre ellos el tiempo suficiente como para quitarte las ganas de explotar... Uno de esos abrazos en los que no se calcula el tiempo, que duran siglos y segundos al mismo tiempo, y, al separarte, es como despertar y saber decir gracias con la mirada a unos ojos que, si eran antes extraños, ya nunca más lo serán...
           

domingo, 30 de octubre de 2011

Divorciada de la normalidad.


¿Por qué tengo ganas de llorar? Todo parece ir bien. Hago fluir estas palabras sin saber muy bien por qué. ¿Por qué, de repente, siento este vació dentro de mí? Me acecha, es como un miedo que me apuñala en el estómago, eriza la piel de mi espalda y sube hasta mi garganta. Es como un grito ahogado en mi boca que suena y resuena, y chilla, pero sólo lo oyen mis sordos oídos. Siento ganas de escapar. ¿De qué? Es que ni siquiera lo sé. Estoy confusa en un momento de mi vida en el que todo parece ir bien. ¿Soledad? Ah, mi fiel compañera. Pero esta vez es diferente. Quizás ya me he acostumbrado a esa sensación que me desgarra el alma y ahora sólo oigo los ecos mudos de mi dolor. Me paso el día de aquí a allí, sin saber dónde voy sabiendo aún y así a dónde me dirijo. Supongo que ese es mi problema. Voy a la deriva, mis pies caminan, pero mi corazón quedó perdido en el sanatorio una de las veces que lo llevé para que encontrasen una cura. Puede que no la hubiese y que estuviese tan roto, tan confuso, tan loco, que lo tirasen a la basura. Ya no era un corazón bonito. ¿Y quién no quiere un corazón bonito?


      

domingo, 18 de septiembre de 2011

Y seré tuya, tuya, tuya... sólamente tuya.

River Flows in You, de Yiruma, en mi iPod. Si mi vida tuviera banda sonora, desearía que fuese a base de violín y, sobre todo, piano. Ojalá supiera tocarlo. Más aún que la guitarra. Es un instrumento tan dulce, tan sensible a cómo se toque... Refleja lo que se siente a través de tus dedos. Por lo que he escuchado y sé, vamos, creo que es así. Hablo desde la ignorancia, pues nunca he creído demasiado adecuado hablar subjetivamente sobre algo de lo que no has experimentado nada.

[...]

Después de haber despejado mi cama del montón de ropa que parecía esconderla, ya puedo sentarme sobre ella y arrinconarme contra la pared como siempre. Yiruma sigue conquistando mis oídos y seduciendo a mis lágrimas. Que ¿por qué lloro? Por lo de siempre. Por todo. Por nada. Porque a veces, simplemente, apetece llorar. Porque soy estúpida. Por este dulce piano. Porque las lágrimas mojan mi pelo castaño empañando mis oscurísimos ojos. Por este sentimiento de incerteza y vacío en mi interior. Porque necesito encontrarme desde hace tiempo, y sé que sólo lo haré yéndome lejos, lo más lejos que pueda. Y no hablo de distancia física, sino de alejarme de todo lo que me hace ser como soy aquí y ahora.
Lloro por la soledad. Por una soledad a la que acudo cuando sé que no hay nadie cerca de mí para hacerme sentir el amor apasionado que a veces necesito. Aunque siempre llego a la misma conclusión, debo repetirme que debería dejar de ver y leer tonterías románticas, utópicas historias de amor. Pero no puedo. Son mi evasión, mi efímera manera de tener lo que quiero, lo que necesito. Y a la mierda el mundo. Si la sociedad sucumbe al egoísta capitalismo, yo prefiero ser vítima de un agoísmo por amor que dar preferencia a la reputación, al "qué dirán", la política, las estúpidas guerras y su oro negro, el terrorismo. Todo lo que nos afecta de una manera tan indirecta que, al dinal de la vida, no suele llegar a ser más que un aspecto superficial de nuestras vivencias, memorias, de nuestro carácter y de la penitud de nuestra vida.


...

domingo, 31 de julio de 2011

Falta de saber en dónde estás...

        

Tengo ganas de llorar, así que las lágrimas ya caen por mis mejillas. Sé que es por la regla, ya no me emparanoio más. Por ahora. Además tengo hambre. Joder con lo de ser mujer.




El Far del Sud, de Sopa de Cabra suena en mi iPod lila protegido por una funda roñosa que este julio cumple dos añitos a mi lado. ¿Alguien querrá tenerme de esa manera tan bucólica algún día, como canta Quintana? ¿Alguien querrá abrazarme y no dejarme ir? ¿Quererme tanto como para desear su muerte en mis labios? 

Ojalá.

                               Pero ojalá yo también sienta algún día algo así de fuerte. Algo tan profundo es extremadamente peligroso, porque como más intenso es el sentimiento más daño te hace, más fácil le es matarte. Pero si es tan poderoso significa que, por mucho que sientas morir, vale la pena sentirlo. ¿...No?


I just fell in love with her..."

                                                                                                            dicen +44 en Baby, Come On.


Quiero que me escriban algo así. Estoy harta de compadecerme, pero supongo que no sé hacer otra cosa. Necesito algo como esta canción. Algo que
                                                                                                            DEMUESTRE.

Demuestre que me conoce, demuestre que me piensa, me sueña, me odia porque me ama. Demuestre que hay gente capaz de mostrar su vulnerabilidad por el mismo amor que lo debilita.

Demuestre que me admire.

Y por todo eso, también quiero escribir algo así de mi puño y letra. Palabras que bailen solas cantando algo profundo y sincero, real. Quizás hasta pueda conseguir que suene sensual.



Miro las fotos pegadas a mi mesita de noche al lado de mi cama. La del pueblo andaluz de mi abuelo. La de Cadaqués, con mi primo. La de mis amigas, en el puerto de Barcelona.
Me gustan todas porque sale el mar de fondo. El mar que me hechizaba de pequeña, cuando sabía que la magia era posible. Una sabiduría que se ha apagado en mí, ya no creo en la magia. El mundo nos marchita poco a poco. Y es triste, no creer en algo tan inocente y bonito que te hace soñar. Supongo que he chocado demasiadas veces con la realidad.

 




Ahora suena "Frente al Mar", como si este aparatito musical adivinara mis pensamientos. Y con susurros marítimos, cierro los ojos y empiezo a mezclar sueños estando despierta y a la vez dormida...


  

sábado, 30 de julio de 2011

holding a cup of tea, lying on my sofa, i can only think about... YOU

     

I miss you.
















I really, really do.




Time, please let me kiss his hands one more time.
















I need him.


















I want to get lost again for London streets...





And forget everything.
















Because...















I miss you.



I really, really do.