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miércoles, 5 de junio de 2013

Burbuja

Pues no. No te veré, no te buscaré. No me despediré de ti. Haré oídos sordos a tu voz, que sólo suena a hipocresía, no a tu nombre, no a tu recuerdo, no a las tardes de domingo. No.

No. Porque despedirse no significaría "hasta luego". No sería "adiós, hasta nunca" si quiera, por mucho que lo deseara. Sería un "idiota, te he echado de menos. Y ahora que me deshago de ti, que puedo sustituir tu recuerdo por el de la lluvia, no quiero grabar en mi mente el momento en que me despedí de ti".

Adiós no sería adiós. Me mirarías con la misma indiferencia que me has dedicado los últimos meses, fingirías una sonrisa triste y dirías que ahora que volvíamos a hablar, me voy. Como si hubiera algo por lo que sentirme culpable. Un adiós no sería adiós. Sería un "no te echaré de menos porque he agotado las existencias de ese sentimiento en mi cuerpo hacia ti".

No voy a escucharte. No voy a sentirme mal. Y si lo hago, sé que aún y así estaré haciendo lo correcto. Jamás fui tan curel contigo. Y si fui egoísta fue por tu cobardía.

Idiota.

No me voy a despedir de ti.

No. 
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

"Oh, if you only knew..."


Últimamente no me siento muy inspirada y no me apetece escribir. Pero los domingos son diferentes, ¿no es así? Son como una brecha en el tiempo, parecen pasar más lentos hasta que ya es de noche y te das cuenta que el día ha pasado volando. Por más que te escondas bajo un grueso edredón o una pesada manta, el tiempo siempre te alcanza.

Hoy ha sido un día raro, como esos de Vetusta Morla. No hemos hecho nada y a la vez lo hemos hecho todo. Creíamos estarle haciendo tretas a las agujas del reloj cuando en realidad eran ellas las que nos engañaban. Como de costumbre, de la primera a la quinta canción, porque la última nos produce escalofríos y dolores de cabeza, Morning eats Saturn ha sonado todo el día. Al levantarnos siendo ya casi mediodía, al comer comida precocinada asiática un largo rato después. Incluso cuando mirábamos la televisión embobados, abrazados en el sofá, la canción sonaba dentro de nuestros corazones. Nos ha hechizado y, sin quererlo, nos hemos dejado llevar por la hipnosis de un tiempo acelerado que parecía estar ralentizado. Y resultaba que las ahogadas voces femeninas que oíamos en nuestras cabezas no eran más que el eco de la melancolía que nos invade los domingos. Quizás por eso necesitemos pasarlos juntos. Los domingos nos encantan, porque nos aterrorizan. Y por ello amamos todo lo que gire entorno a ellos: la lluvia, la fugacidad del tiempo, un té caliente, Tokio Blues, un suspiro, una risa ahogada en televisión.

Y, como de costumbre, antes de irte, te he abrazado, y he sentido el aroma de tu corto pelo en mi cuello. Pasarán otros siete días hasta volver a verte. "Te he echado de menos", me has dicho. "Oh, si tú supieras", he querido responder...


jueves, 28 de julio de 2011

valiente


ya ves, lo que es no es.
Yo no voy a contar lo mejor, a ocultar lo peor,
me pongo el mejor chaqué.

 

No digo lo que digo,
hago lo que no hago,
al revés, al revés, porque
ser valiente no es sólo cuestión de suerte.
 

A veces no soy yo,
busco un disfraz mejor,
bailando hasta el apagón.
¡Disculpad mi osadía!

 

Tú también tienes que ver
que nunca tengo mi papel.
Nube gris, riega todo el jardín,
todo el jardín, todas las flores que no probé.

 

No olvido los sueños,
vuelvo a lo que no acabó,
no perdí, no perdí, porque
ser valiente no es sólo cuestión de verte.

 

A veces no soy yo,
busco un disfraz mejor,
bailando hasta el apagón.
¡Disculpad mi osadía!

 

Pensad que ya no estoy,
que el eco no es mi voz,
mejor aplaude y vámonos.
¡Que termine esta función!

 

Tras de mí una escena y diez mil frases que repetir,
ya ves, lo que es no es.

 

Deme la voz, deme la voz, deme la voz,
apuntador, deme la voz, deme la voz,
apuntador, deme la voz, deme la voz,
deme la voz, deme la voz, la voz ...


 

miércoles, 4 de mayo de 2011

Días Raros


Ábrelo, ábrelo despacio.
Di que ves, dime que ves,


Si hay algo.


Un manantial breve y fugaz,
Entre las manos.


Toca afinar, definir el trazo.
Sintonizar, reagrupar pedazos.
A mi colección de medallas,
Y de arañazos.


Aún quedan vicios por perfeccionar,
En los días raros.


Nos destaparemos en la intimidad,
Con la punta del zapato.


Ya está aquí, quién lo vio,
Bailar como un lazo en un ventilador.
Quien iba a decir, que sin borrón,
No hay trato.


El futuro se vistió,
Con el traje nuevo del emperador.


Nos quedan muchos más
Regalos por abrir,
Monedas que al girar,
Descubran un perfil.


Y empieza el celofán,
y acaba en eco.


 

domingo, 10 de abril de 2011

dime cómo arder




Aprendimos a mirar con la duda entre los dedos,
y a tientas descubrimos que al final las palabras
que no existen nos pueden salvar... sin hablar.
 
 


 

miércoles, 5 de enero de 2011

Sálvese quien pueda



Puedo torcer, lanzar, perderme en la obviedad,
sentir, cansar, saber que sin vosotros puede más