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viernes, 11 de octubre de 2013

Inglaterra



Atrapada en tus sueños.             
Tu olor, tu música.              
Este tiempo melancólico.              
Café en la cama              
y frío en la ventana.              
Gotas condensadas en el cristal.              
Tu voz grave,              
carcajadas en mi garganta.              
Las nubes densas avanzan en el cielo,              
una tras otra,              
ocultándole al sol tu cabello castaño.             


¿No era esto lo que siempre soñé?             


Y sin embargo, tras las cortinas,              
bajo mi pecho, ahí sigue.              
El miedo acecha cada uno de mis movimientos.              
Mis sonrisas, mis llantos.             
Tus sueños.             


sábado, 1 de junio de 2013

Finally



¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? ¿Pero por qué nos da también vértigo en un mirador provisto de una valla asegurada? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados.
Milan Kundera


Poesía.
Tú eras el fin.
Quizás
yo el principio.

Palabras.
Tus labios eran el fin.
Mis dedos
el medio.

Poesía,
Tú eras el fin.
Y, sin embargo
gotas –sólo gotas-
marcaron el final.


 

martes, 21 de agosto de 2012

Nosotros. 350


Tokio Blues. Una foto con mis amigas y tres amplias y preciosas sonrisas. Intro de the xx. The great Gatsby. Y, como no, Norwegian Wood.

Calor insoportable de agosto en la costa catalana. Me escondo de una luna irradiantee y llena tras las persianas que mantienen el frio del aire aacondicionado. La esencia del mar, esta extraña y salada soledad vuelve a abrazarme en esta pequeña cama llena de cojines y almohadas. Y salada no es mala. Salada es, en las noches de verano, en estas noches de verano, algo mucho mejor que dulce. Cuando se habla de algo salado se le atribuye directamente una idea negativa de lo que es. Como cruda, amarga. Sabores que pueden perfeccionar tu receta en la cocina y, sin embargo, estropearte la realidad que crees vivir.

He estado pensando en las deformaciones de la gente. En las mías propias, sobre todo. 

¿De dónde vienen? ¿Cuales son? Hace tiempo que no veo nada mas que una cara que maquillar cuando me miro al espejo. Nada, vacío. Veo una acción, pero no a una persona. Y, aunque lo que vea no me cause reacción alguna, ni me agrade ni tampoco no me guste, sé que las deformaciones están dentro de mí, sumergidas en el océano de paradojas que alberga mi cuerpo.

Entregarme a alguien no resulta fácil. Tener sexo a oscuras sí. Y aunque se suele emplear para rellenar vacíos, eliminar huecos y reparar grietas, no hace más que agrandarlos, aprofundizarlos, extenderlas. 

Quisiera aprender a ser honesta y a dejar de pensar constantemente en qué verán o pensarán los otros de mí. Qué concepto mas amplio y bizarro, ¿verdad? "Los otros". Un "otros" que engloba un conjunto heterogéneamente homogéneo de gente. Todo el mundo excepto yo es "los otros" para mí, mientras que yo seré parte de los otros de alguien de ese mismo otros.

Quizás piense demasiado para ser cerca de las cuatro de una noche entre semana de verano. Pero son mis momentos favoritos. A partir de las 2 o las 3, cuando todos duermen, cuando solo el viento habla y la luna es capaz de verte con tanta claridad como tú a ella. Y sea entre mares de arena o bosques de rocas, entre urbes de edificios altos, bajos, deformes como nosotros, siempre es el momento perfecto para disfrutar de esta soledad, de este agradable silencio que está lleno de olas, grillos, sirenas ahogadas entre estrechos callejones o ronquidos dorados. Resultan momentos íntimos e ideales para pensar. Quisiera que jamás nadie me los arrebatara. Ser posesivo y celoso en un mundo lleno de "otros" no es más que una mascara de protección. Una máscara necesaria a diario una vez adicta a ella, como la máscara de pestañas que siento necesitar al salir de la ducha. Una coartada, un refugio. Un escudo contra un mundo lleno de deformaciones incapaz de reconocerse a sí mismo...