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viernes, 11 de octubre de 2013

Inglaterra



Atrapada en tus sueños.             
Tu olor, tu música.              
Este tiempo melancólico.              
Café en la cama              
y frío en la ventana.              
Gotas condensadas en el cristal.              
Tu voz grave,              
carcajadas en mi garganta.              
Las nubes densas avanzan en el cielo,              
una tras otra,              
ocultándole al sol tu cabello castaño.             


¿No era esto lo que siempre soñé?             


Y sin embargo, tras las cortinas,              
bajo mi pecho, ahí sigue.              
El miedo acecha cada uno de mis movimientos.              
Mis sonrisas, mis llantos.             
Tus sueños.             


lunes, 3 de diciembre de 2012

Nocturnidades



Las distancias no miden lo mismo
de noche y de día.
A veces hay que esperar la noche.
 


                                   R. Juarroz





A veces duermes conmigo por las noches. Duermes en mis sueños, duermes en mi mente. Y las distancias son entonces inexistentes. Exploramos en Amazonas, nos bañamos en el Pacífico y volamos hasta el espacio para ver más de cerca las estrellas. Bajo mis finos párpados, todavía manchados de rímmel, contemplo las más grandes maravillas cuando suena el reloj a medianoche y la luna me espía desde la ventana.

Pasan cinco, seis, siete horas que se convierten en apenas un puñado de minutos al despertar. Qué amargo es abrir los ojos. Y mi cansancio aumenta, mis músculos se tensan, cuando siento tu lado frío de la cama. Y si me levanto, es por pensar "con suerte, en unas horas, volverás a ser mío..."

domingo, 25 de noviembre de 2012

Carta al astro rey

Buenos días Sol,

Esta mañana, como cada día, has venido en mi búsqueda. Malditos sean tus rayos. Hacía frío, y yo me escondía bajo las sábanas. Pero tu luz no tiene límites en este lugar, y la tela parece quererse empapar de ti.

Esta mañana, como siempre, me escondía de ti. No entiendes que no te quiero, que me gusta dormir, que es a la hiriente Luna a quien yo anhelo cada despertar. Aunque tener un piso en un viejo edificio sin persianas no actúa a mi favor.

Cuando has aparecido, esta mañana, invadiendo mis pupilas, todavía sonaba alguna extraña melodía de un sueño astral en mi cabeza. Era un piano. Pero tu luz lo ha borrado, se ha esfumado. Como el aire que contaminas.

Por qué no entiendes, que no quiero que vengas a buscarme. Que deseo la noche eterna, en la que mi reflejo no aparezca en ningún espejo. Aunque también es verdad, que sin ti la Luna no podría brillar.

Pero no me dejo engañar. Hechizas al mundo con tu poder, pero yo soy más fuerte. Y por eso huyo de ti y me refugio en los días de lluvia. ¿Es que no entiedes, que ya no te quiero?

El parquet seguía frío a pesar de tus esfuerzos, cuando me deshice del edredón. Y el piso gélidamente desierto. No habría sentido tanta soledad si no te hubieras molestado en iluminar cada rincón de este vacío lugar.

Mañana intenta llover. Vivir en el sur de Europa no me hace bien.

Nos vemos al amanecer.

                                                           A.

domingo, 2 de septiembre de 2012

caught in a dream

Te me apareces en sueños y me abrazas inesperadamente. Jugamos a ser adultos sacando los niños que llevamos dentro. Exploramos el mundo, crecemos, empequeñecemos, reímos, paseamos.
Te me apareces en sueños cada noche y ni siquiera sé quién eres. Sueño durante el día con soñar durante la noche, y cuando me aferro a mi almohada me invade el terror de no saber si esta noche querrás pasarla conmigo.
Te me apareces en sueños y al despertar... me hieres.