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sábado, 16 de abril de 2011

5

En unos segundos tendré que volver a bajar, casi he llegado a mi destino. ¿Pero por qué siento que es precisamente mi destino lo que dejo en este tren viejo y vacío?
El chico de ojos de mar, mar que tanto amo, mar de libertad que tanto ansio, va a quedar atrás. Quisiera tener suficiente seguridad en mí misma para acercarme y hablar con él, qué sé yo, de cualquier cosa. ¿Por dónde empezaría? No sé.  Un simple, “Hola, ¿Suena muy idiota si digo que atrapada en tus brazos me sentiría liberada de esta jaula de realidad? Sálvame del mundo entero.”
Pero es hora de dejar de soñar, sólo yo tengo pensamientos tan absurdos en trayectos tan cortos, lo sé. Lo creo. O quizás es lo que me hacen creer. ¿Quién? Todo el mundo, mundo que me aterra, mundo que me esclaviza sin saberlo. Estúpidos sueños de enamoramiento fugaz.
Ojalá supieras lo que me has hecho sentir en una sola canción, chicos de ojos de mar…


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martes, 12 de abril de 2011

4

Me mira. Lo sé y lo siento. Noto su mirada penetrante sobre mi tez morena. Las pestañas enmascaran unos ojos brillantes y oscuros, almendrados. Intenta leer, pero sin querer la mirada se le escapa hacia la ventana. Mira el mar. Parece anhelarlo y jugar con un sueño mediterráneo en su mente. Está triste, se nota. Está sola también, su alma está perdida como la mía, y me parece tan vulnerable… Desearía llegar a su lado de un salto para abrazarla y protegerla de todo y de nada a la vez. Darle mi consuelo y recibir consuelo mutuo a la vez. Secar las lágrimas invisibles que golpean su mejilla, cristalinas como el mar. Hundirme en sus labios rosados y morir dulcemente, ahogado en ellos…  Distraída entre ojeada y ojeada se recoje la melena. Me la imagino meciéndose sobre la piel desnuda de su espalda, bailando al son de una brisa salada y me excito.
Quisiera tener el valor suficiente para acercarme y decirle todo lo que me hace sentir. Desearía no sentirme atrapado por el miedo de los prejuicios sociales y susurrarle al oído que todo lo que he buscado y necesito lo he encontrado en una canción.


Continuará...
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lunes, 11 de abril de 2011

3


Negar que me he fijado en él sería absurdo. Trato de sentarme con disimulo, en la fila paralela a su mirada, pero quedando expuesta a su cara, que parece analizarme meticulosa a la vez que sorprendidamente. Me mira y esquivo sus pupilas. Una pequeña taquicardia invade mi cuerpo. El iPod, aleatoriamente, elige mi canción preferida como la siguiente, y pronto With Me inunda mis oídos. Saco el libro que leía en el banco de la estación, “La mecánica del corazón”, de mi bolso y sumergiéndome en la historia metafórica contada en prosa poética intento no espiar al chico de mirada hechizante. Pero es imposible no espiarlo. Es castaño y lleva abultados cascos. Me lanza miradas recíprocas, sin vergüenza pero breves y llevadas con disimulo. La mochila es su compañera de asiento y por un largo instante sueño que soy yo la que ocupa la butaca contigua. Me siento absurda por envidiar un trozo de tela con cremalleras, pero sigo mirándolo. Lo examino con delicadeza, me gustaría saber algo más de él.
Su mirada oceánica parece triste, nublada como un día gris que no se decide a llorar, y siento la necesidad de abrazarle y acompañarlo en un viaje que parece no tener destino marcado…


Continuará...
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viernes, 8 de abril de 2011

2


“Time won’t make things better”… Sum 41 golpea mis tímpanos con guitarras llenas de descargas de adrenalina en este tren solitario. Solitario como yo, vacío como me siento.
Quisiera saborear por una sola vez la sensación de enamorarse que mis amigos describen. Al principio me reía, pero con 18 años y al ver poco a poco con otros ojos cómo la emoción que les provoca una sonrisa les puede hacer cambiar tanto… siento envidia. Parece mágico. Cursi, pero mágico. Y tan real a la vez… Eso es lo que ansio. Deseo dejar de vagar sin rumbo alguno y sentir, sentir de una puñetera vez algo real. Querer de verdad, quizás llegar a amar. Tengo una sensación dentro de mí que me roe y me engulle, la necesidad de sentir esa agonía de un día eterno sin abrazarla.
Entre sueños sentimentales y golpes de batería en tren frena bruscamente, haciéndome caer de bruces en la realidad de esta ciudad. Bip-bip, y las puertas ya se han cerrado. Y alguien sube, indiferente a mis pensamientos morbosos, imposibles de averiguar a primera vista debido a mi cara imperturbable de póker. Paso de canción y ante los primeros acordes de piano de With Me, quedo cautivado por la chica que acaba de subir.



Continuará...
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lunes, 4 de abril de 2011

1

“Dolça besada, té gust a que s’acaba…” Las notas llenas de motivación, acompañadas de palabras melancólicas resuenan en mis oídos al mismo tiempo que escucho la llegada de mi tren a lo lejos, desde la megafonía de la estación. Las puertas se abren. Nadie sale, sólo yo entro. Subo a la planta de arriba y me encuentro con un vagón en el que cuesta distinguir las cuatro gotas silenciosas disfrazadas de personas que respiran el aire cargado del ambiente bochornoso de verano.
Suspiro, me siento triste, no quiero saber por qué… De hecho lo sé, pero no quiero recordarlo. Es demasiado triste echar de menos un sentimiento sin echar de menos la persona, anhelar una nueva aventura que cargarse a las espaldas.
Tomo asiento pero algo llama mi atención. Unos ojos azulados sacuden de repente todos mis pensamientos.


Continuará...