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jueves, 26 de septiembre de 2013
Relación
Niebla matutina.
Hojas verdes.
Tu sonrisa.
Sol de mediodía.
Rojas manzanas.
Tu mano.
Lluvia vespertina.
Ramas secas, alfombra otoñal.
Tus lágrimas.
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sábado, 15 de junio de 2013
And for once there is nothing up my sleeve
It's Saturday afternoon and I can't study. I turn on the radio, a song starts to play.
I wish this was eternal. The sun on my skin, the white sheets araound my legs, your smile on my cheeks. I wish I didn't have to think of me saying goodbye to you.
You know, it's hard to find someone. But not just someone. Someone you're totally comfortable with. Someone who understands your irony and your passions, although you don't share them. Someone tho enjoys so much watching you laughing, laughing loud, crying of laughs; and tells you about it just by looking at you with his bright eyes.
"I used to run at first sight of the sun..."It's so curious. How many times I would have heard this song, but not listened to it. And now it feels so close. I could perfectly sing it to you while we're togetehr in the shower, fighting playfully for the coconut soap.
It's a love song. You know it's love when you suddenly realise that you're waiting for someone to wake up next to you. And that's all I'd like to so right now. Spend a whole life waiting for you to open your eyes and immediately smile at seeing my messy hair. How easy is to be selfish and forget the rest of the world when you're happy, don't you think?
But, of course, I could never tell you this. We know what we have, but we don't say it loud. We won't cry, we won't make drama. We will just pretend we're mature people saying goodbye to a perfect time in our lives, but we will never tell in words what's the thing we have. It would make things more complicated, wouldn't it?
Three weeks left. Dammit. I wanted so bad vacation to arrive until I realised you woulnd't be here for them, the moment I realised you were actually my real vacation from my everyday life, my routine, my mess.
The song finished a few minutes ago. But I can still feel the singer's voive running through my veins, next to the endorphines that your kisses created on my organism. Dammit, I used to run to be alone. Now I'd spend my whole life running for the time not to catch us. Bring forever young. Forever in early summer. Forever next to you.
But this is the real life, isn't it...
martes, 18 de septiembre de 2012
Amsterdam experience
El viernes pasado, volví de Amsterdam. Y después de un finde de intercambio de fotografías y morriña del viaje, por fin voy a subir algunas de las fotillos que tomamos. Qué decir de Amsterdam... Como la mayoría de ciudades a las que voy, me dejó enamorada. Es una ciudad pequeña, tolerante, muy abierta y tremendamente preciosa.
Gracias a una exhaustiva búsqueda en internet, comparación de precios y paciencia, mucha paciencia, encontramos los mejores precios tanto de vuelo como de estancia. Nos alojamos en un albergue de la ciudad llamado "Hotel Amigo" (sí, así, en castellano). La verdad, es que por un precio tan barato como el que pagamos y por ser un albergue, esperábamos poca cosa. Sin ermbargo, me impresionó gratamente lo limpio que estaba todo, la facilidad de comunicación de la gente con la que compartimos la habitación y las facilidades de las que disponía el albergue.
Respecto a los compañeros de habitación, conocimos a dos chicas de Corea del Sur que estaban de interrail, así como una neoyorquina llamada Princess que también estaba de interrail, pero había decidido viajar ella sola después de graduarse en Estados Unidos. Me impresionó lo divertida que era y, en cierta manera, hasta la "valentía" de viajar sola a través de todo un continente totalmente desconocido para ella sin nadie que la acompañara en caso que le sucediera cualquier cosa. Como en octubre vendrá a Barcelona, acordamos verla y enseñarle la ciudad. Por último, había dos chicos londinenses que, tras acabar su posgrado, habían decidido viajar hasta París y Ámsterdam para, en cierta manera, celebrarlo.
En cuanto a qué vimos de la ciudad, diré que en cinco días nos dio tiempo a verlo todo, o al menos prácticamente todo lo "indispensable". Gracias a que el primer día nos perdimos (algo así como que nos dirigíamos al centro de la ciudad y acabamos en la dirección totalmente opuesta, en la periferia) vimos calles y partes de la ciudad que se salían de lo turístico, y que nos permitieron ver más de cerca la esencia real de Ámsterdam. Por la noche, fuimos al Barrio Rojo, famoso por sus tiendas eróticas a cada dos pasos, entre ventanales donde las prostitutas se exhiben y los múltiples Coffeshops que se pueden recorrer a lo largo de las amplias calles (a pesar de que estaban en obras).
En los alrededores a la calle principal de rojas ventanas, estaba la famosa Condonería de Ámsterdam, en una larga calle en la que también se podían encontrar infinitos bares gays y más Coffeshops, entre ellos, el Hunter's, uno de los más famosos. En la Condonería había gran variedad de preservativos, francamente, jamás pensé que podría haber tantos. Tenían un gordo catálogo dividido por funciones y tamaños entre los que buscabas en más adecuado para ti y tu pareja, incluso te asesoraban abiertamente. Esa fue una de las cosas que también me encantó de la ciudad. La mentalidad tan abierta que tienen sus habitantes, tanto nativos como inmigrantes, y en todas partes.
El tema de la sexualidad y las drogas está tan presente en la ciudad que parecía haber desaparecido en ella como tabú. Además, la gente te ve parada en la calle con el mapa en la mano y el sello TURISTA en la frente y en seguida se acercan a preguntarte si necesitas ayuda y guiarte, así como preguntarte sobre tu país y cultura. Claro que generalizar nunca me ha gustado, pero en base a las muchas experiencias de ese tipo que tuvimos com bastantes holandeses, no puedo hacer otro comentario acerca de ellos excepto remarcar lo realmente majos -no hay otra palabra- que son (eso siempre y cuando no ocupes todo su carril bici mientras andas a pie, debo decir).
El segundo día fuimos a una iglesia protestante del siglo XVII donde se hallaba la torre más alta de la ciudad, desde la cual antiguamente se vigilaba todo Ámsterdam para avisar en caso de fuego para que este no se propagara tan rápidamente. Subimos a ella en una visita guiada en la cual explicaban la historia de la torre y llegabas sólo hasta la mitad, pero desde donde ya se podía ver toda la ciudad que, por su homogeneidad en cuanto a edificios y estilo de viviendas y calles, se veía preciosa y llena de encanto a la orilla de los diferentes canales que la cruzan.
Por la tarde, fuimos a las famosas letras de "I amsterdam" situadas delante del Rijksmuseum y enfrente las cuales hay una enorme esplanada de hierba sobre la cual nos tumbamos a descansar, charlar, jugar con los perros que pasaban por allí junto con sus amos y, finalmente cenar pronto un sándwich a lo picnic en el parque.
Mientras nos hacíamos fotos delante de las letras, nos encontramos, además, a nuestros compañeros de habitación británicos. Nos hizo bastante gracia y nos hicimos bastantes fotos juntos, y, además, nos dio la oportunidad de dejarles nuestra cámara para que tomaran una foto de los tres que viajábamos juntos. Al final no entramos al museo, porque nos recomendaron mejor en de Van Gogh, ya que muchas exposiciones estaban cerradas y el precio era elevado para el poco material que tenian en exposición entonces. Sin embargo, y aunque lo planeamos en un principio, tampoco acabamos yendo al museo Van Gogh...
El tercer día fuimos al mercado de las flores y al museo de Heineken, al cual llaman "The Heineken Experience". En el mercado de las flores podías encontrar gran variedad de tulipanes sobre todo, pero también muchas otras plantas de las cuales escogí una para mi madre, que teóricamente consiste en un bulbo que debes dejar a media luz (es decir, en un interior) y del que, sin agua ni tierra, sale una flor rosa de apariencia bastante exótica. Por ahora lleva dos días en el comedor y no ha empezado a abrirse aún, si al final crece ya compartiré alguna foto de la bizarra flor...
En cuanto a la Heineken Experience, debo decir que los 17 euros de entrada quedaron amortizados a lo largo del recorrido. A pesar de que al principio puede ser una visita un poco más aburrida ya que es sólo historia de la cerveza, poco a poco se va volviendo más interesante. Primero, te explican cómo se elabora la cerveza, e incluso más adelante te permiten probar la primera mezcla que hacen de la cual surgirá la cerveza basada en agua y trigo cocinado. El sabor era ciertamente extraño, recordaba a la miel pero, en vez de ser dulce, era más bien amargo. También mostraban los materiales con los que se elaboraba la cerveza y, más adelante, te dan una pequeña cerveza con la cual te explican el por qué de su color y sabor y por qué la espuma blanca de la cerveza es tan importante.
A partir de aquí, todo se vuelve más lúdico e interactivo, puedes hacerte videos y fotos con temática de Heineken y Holanda y enviarlas por e-mail, jugar a una especie de "Guitar Hero" pero a lo DJ, ver anuncios de diferentes épocas de la marca... Por último, tienes dos cervezas gratuitas antes de la salida las cuales puedes tomar en un espacio muy bien adaptado que crea un buen ambiente de local nocturno. A la salida, además, si vas en busca de la tienda de Heineken que está a unas manzanas de la fábrica, te regalan un abridor de Heieneken. De toda la experiencia, lo único que nos decepcionó fue que pensábamos que cogiendo el último tour, de las 5 y media, veríamos de sobras el museo, pero como cerraban a las 7, nos faltó tiempo para disfrutarlo mejor todo.
La mañana del cuarto día la pasamos entera en el mercado de antigüedades de Waterlooplein. No teníamos planeado ir, pero una de las veces que pasamos por delante con el tram me fijé y decidimos ir algún día porque tenía muy buena pinta. Había de todo, ropa (tanto nueva como de segunda mano, y a buen precio toda), bisutería y joyería, souvenirs, libros (¡los cuales costaban entre uno y tres euros!), entre los cuales, a pesar que, obviamente, la mayoría estaban en holandés, encontré bastantes en francés y alguno en castellano. De estos últimos me los había leído casi todos, excepto un libro de Ensayos y Artículos de Oscar Wilde que compré por tan sólo un euro. Pasamos toda la mañana allí porque había mucho por ver y, a pesar de que muchas de las "antigüedades" eran más bien trastos viejos, si sabías buscar y tenías paciencia encontrabas verdaderas gangas.
Esa tarde hicimos otro picnic en Vondelpark, famoso parque de la ciudad que, como todos los demás, destaca por su amplio espacio y el verdor que lo rodea. Había muchos lagos y gran variedad de aves que campaban a sus anchas por el parque. De postre, unas frambuesitas y algo de lectura de la que habíamos adquirido por la mañana, y tumbados sobre el césped, bajo el sol que nos calentaba en un día más bien frío, veíamos la gente pasar, reír, disfrutar del día, fumando de una pipa, bebiendo y charlando, jugando con barcos en los lagos, leyendo, durmiendo... Todo el parque estaba envuelto de cierto aire bucólico que nos dejó prendados del lugar nada más entrar en él.
El último día compramos los souvenirs que nos faltaban y, a pesar de que teníamos planeado hacer un tour gratuito que empezaba en la Plaza Dam y recorría los lugares más relevantes de la ciudad, acabamos no yendo porque empezó a llover muchísimo y, encima a mí se me había perdido en paraguas...
Ese día, sin embargo, acabamos de disfrutar los últimos rinconces por descubrir o ya descubiertos de Ámsterdam y ya por la tarde, cogimos nuestras maletas del albergue y nos dirigimos finalmente hacia el aeropuerto, para volver a nuestra cálida Barcelona... (porque sí, hizo MUCHO frío, ¡incluso granizó una mañana!).
En resumen, Ámsterdam es una ciudad que recomiendo enormemente visitar, aunque, como ya digo, me cuesta ser objetiva, ¡prácticamente todos los sitios a los que voy me acaban encantando!
Quizás más adelante publique más fotografías del viaje y de la ciudad que tomamos a lo largo de esos cinco días.
Y ahora sí, goede nacht!
PD: Para ver las fotografías en grande, ¡sólo tenéis que clickar sobre ellas!
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domingo, 9 de septiembre de 2012
Fishtail
Tal y como dije en una de las entradas anteriores, si encontraba un tutorial sobre cómo hacer la trenza de espiga, también llamada fishtail, lo subiría. Et voilà!
En la fotografía de la izquierda la cual, si clickáis encima, la podréis ver más grande, explica mediante imágenes cómo se hace. Personalmente, pensé que sería mucho más complicado de lo que en realidad es, pero sólo se basa en un juego de dos mechones que se subdividen.
La había visto miles de veces, en blogs de moda, imágenes de tumblr y algunas fotografías de Pinterest, e incluso a alguna compañera de clase y, la verdad sea dicha,hacía tiempo que quería aprender a hacérmela pero, francamente, más por vagancia que por otra cosa, no me puse a mirar tutoriales. Finalmente, una amiga me enseñó haciéndosela ella misma delante mío, y, de lo fácil que es, a la primera me salió.
Si no sabéis hacérosla y os gusta, aquí tenéis un tutorial rápido y que me ha gustado de Youtube por si acaso, veréis lo fácil que es. Es cómoda y tiene un aire hippie y desenfadado que, de hecho, ayuda si no te queda muy bien o si tienes el pelo escalado y algunos mechoncitos quedan sueltos, porque le da un aspecto más bohemio, lo cual está muy de moda últimamente.
El único "truquito" o aspecto a tener en cuenta es que, cuando cojáis los mechones laterales, como más finitos sean, es decir, cuanta menos cantidad de cabello contengan, más comprimida os quedará la trenza de aspecto, dando más el aspecto de "espiga" que si utilizáis mechones más grandes y anchos. Por otro lado, también tardaréis más tiempo, ya que al coger menos cantidad de pelo cogéis más mechones.
En mi opinión, si tenéis diferentes tonalidades en el pelo, bien sea porque os habéis hecho mechas o porque el verano os ha aclarado el cabello, queda más bonita. También podéis poneros alguna trencita postiza de colores o extensión con un tono o dos de cabello más claro u oscuro que el vuestro para dar más juego de tonalidades a vuestra trenza.
Si queréis ver muchos más ejemplos de este trenza, en este link, encontraréis infinidad. Más cortas, más largas, más claras, de diferentes tonos de cabello, más ajustadas, menos, más altas o bajas, laterales...
¡A hacerse trenzas se ha dicho!
En la fotografía de la izquierda la cual, si clickáis encima, la podréis ver más grande, explica mediante imágenes cómo se hace. Personalmente, pensé que sería mucho más complicado de lo que en realidad es, pero sólo se basa en un juego de dos mechones que se subdividen.
La había visto miles de veces, en blogs de moda, imágenes de tumblr y algunas fotografías de Pinterest, e incluso a alguna compañera de clase y, la verdad sea dicha,hacía tiempo que quería aprender a hacérmela pero, francamente, más por vagancia que por otra cosa, no me puse a mirar tutoriales. Finalmente, una amiga me enseñó haciéndosela ella misma delante mío, y, de lo fácil que es, a la primera me salió.
Si no sabéis hacérosla y os gusta, aquí tenéis un tutorial rápido y que me ha gustado de Youtube por si acaso, veréis lo fácil que es. Es cómoda y tiene un aire hippie y desenfadado que, de hecho, ayuda si no te queda muy bien o si tienes el pelo escalado y algunos mechoncitos quedan sueltos, porque le da un aspecto más bohemio, lo cual está muy de moda últimamente.
El único "truquito" o aspecto a tener en cuenta es que, cuando cojáis los mechones laterales, como más finitos sean, es decir, cuanta menos cantidad de cabello contengan, más comprimida os quedará la trenza de aspecto, dando más el aspecto de "espiga" que si utilizáis mechones más grandes y anchos. Por otro lado, también tardaréis más tiempo, ya que al coger menos cantidad de pelo cogéis más mechones.
En mi opinión, si tenéis diferentes tonalidades en el pelo, bien sea porque os habéis hecho mechas o porque el verano os ha aclarado el cabello, queda más bonita. También podéis poneros alguna trencita postiza de colores o extensión con un tono o dos de cabello más claro u oscuro que el vuestro para dar más juego de tonalidades a vuestra trenza.
Si queréis ver muchos más ejemplos de este trenza, en este link, encontraréis infinidad. Más cortas, más largas, más claras, de diferentes tonos de cabello, más ajustadas, menos, más altas o bajas, laterales...
¡A hacerse trenzas se ha dicho!
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martes, 4 de septiembre de 2012
Summertime and the livin' is easy
Summertime, summertime... Llega setiembre y el verano empieza a morir. Se acaban los días de largo sol y empieza a entrarnos la morriña otoñal.
Vacaciones en la playa, esa es la descripción de mi pasado agosto -a pesar de que, como dije anteriormente, estos últimos días estuve en la ciudad para estudiar- que tanto he disfrutado. Mar, gaviotas y el puerto de Segur de Calafell. Silencio a última hora de la tarde y sentir el sol tostando tu piel mientras estás tumbada en la playa, jugando con las olas, o leyendo algo nuevo. Con Judit, una amiga con la que suelo veranear en la zona, compartiendo sueños y quejándonos de esos temas de la universidad de los que siempre acabamos hablando.
Summertime, summertime... Como diría Rubén Darío de la juventud, ya te vas para no volver. Y es que cada verano es el único, está ahí y no se volverá a repetir. Sentimos en el aire (un aire casi estático además de sofocante en Barcelona, debo decir) algo que nos despierta los nervios a flor de piel como en la primavera y nos hace querer ser eternos como el otoño. Decidimos mitificar el tiempo y sentirnos jóvenes, porque, de eso va el verano, de ser jóvenes. De salir de noche, tomar algo, bañarse de noche, mirar la lluvia de estrellas de agosto, echarse una siesta, comer paella y migas con la mejor compañía, jugar con la arena, estirarse sobre la hierba, reír, olvidar, y coger fuerzas para los próximos nueve meses, hasta que una nueva estación de días eternos venga a nosotros.
Personalmente, no he hecho nada mientras he estado de veraneo en la playa.
Leer, sobre todo, y tomar el sol. Sentía que necesitaba una desconexión absoluta del mundo exterior, apagar el móvil, tumbarme sobre la toalla, llegar a casa cubierta de sal marítima, dormir hasta tarde y después de comer, tomar helados sobre la arena y beber algún que otro cóctel por la noche en nuestro lugar favorito, el Sunset Beach Essence, donde, por cierto, tienen mi cerveza favorita, la Mongozo de Coco, tan difícil de encontrar. Nos pasamos horas en la terraza viendo la poca gente que queda de madrugada pasear antes de volver a casa escuchando los suaves rugidos nocturnos del mar.
Leer, sobre todo, y tomar el sol. Sentía que necesitaba una desconexión absoluta del mundo exterior, apagar el móvil, tumbarme sobre la toalla, llegar a casa cubierta de sal marítima, dormir hasta tarde y después de comer, tomar helados sobre la arena y beber algún que otro cóctel por la noche en nuestro lugar favorito, el Sunset Beach Essence, donde, por cierto, tienen mi cerveza favorita, la Mongozo de Coco, tan difícil de encontrar. Nos pasamos horas en la terraza viendo la poca gente que queda de madrugada pasear antes de volver a casa escuchando los suaves rugidos nocturnos del mar.
Eso es lo bueno de Segur de Calafell. Que, a pesar de que a mediados de mes hay bastante gente, en general, durante todo el verano, es un lugar tranquilo. Por la tarde, pasadas las seis, ya casi no queda nadie en la playa. Y esa es mi hora favorita. Empieza a levantarse una suave brisa que hasta te hace tener frío (considerando que tu única prenda de vestir no es otra que el traje de baño), el mar está vacío y puede observárselo con tranquilidad. No hay apenas ruido y podrías pasarte la eternidad así, sentada frente a las olas, escuchando música melancólica y sientiendo el olor a salitre en tus labios.
El verano me ha dado ese tiempo necesario para parar y reflexionar. Escribir algo, tener más ideas para este blog, ponerme al día en ese montón de libros que tenía por leer (de los que, por cierto, quizás hable en el futuro), jugar con mi hermano pequeño y hasta aprender a hacerme trenzas de esas que tanto están de moda, las "trenzas de espiga" o "fishtail" de la cual me he enamorado y casi casi no me puedo deshacer.
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jueves, 1 de septiembre de 2011
viernes, 29 de julio de 2011
la magia de la música
¿No te ha pasado nunca? Que escuchas una canción, una pieza, algo de música. No de esa sugerente, sino una suave melodía que te sube el tono melancólico al alma. Y empiezas a pensar, estirada sobre el sofá, un día estival de lluvia, en el que casi hace frío para la poca ropa que llevas... Imaginas, sueñas, indagas. Vagas por tu mente y si cierras los ojos ves las cosas que te gustaría que sucedieran. Y te dejas llevar por esa música que sin serlo, tiene algo de especial para ti... Materializas tus sueños en tus labios si hablas en susurros y en tus ojos si aunque, manteniéndolos cerrados con fuerza para que ese instante no escape, se derraman algunas lágrimas que, consolándote, te acarician esas mejillas que durante tanto tiempo nadie ha tocado con tanta dulzura...Piano. Guitarra. Violín. O simplemente una voz. Te envuelve, te manipula de una manera espeluznante, pero que incluso llega a excitarte. Y si estás totalmente sola, imaginas unas manos firmes sobre tu piel, unos labios sobre tu torso, unas pestañas sobre tu vientre, un aliento sobre tus caderas... De repente el frío desaparece, porque la soledad te abraza en tus sueños, convertida en alguien que no conoces ni sabes si existe, pero a quien amas en tu imaginación. Y te sientes tan bien... Atraparías ese momento que, por mucho que no sea material, es real en tu mente. Es verdadero, sincero, algo íntimo. Algo que quizás jamás compartas con nadie.
Y la música sigue hechizando el momento de embriaguez... Una sonrisa tímida de labios desvía las lágrimas que vienen directas del corazón. Sigues en tu sueño... Y lo mejor es que estás despierta, por tanto sólo perderás el momento al abrir los ojos, pero no la sensación, quizás. Besas un cuello, acaricias unos brazos... Suspiras sobre un ombligo, gritas al viento, que, desafiante, remueve tus cabellos. De repente estás sobre una moto, navegando las carreteras marítimas en silencio y soledad.
Soledad hasta que te das cuenta que las mismas
manos firmes de antes te atrapan la cintura mientras conduces. Ahora no te preocupa que no existan tales manos, ni que no sepas conducir. Sólo sabes que la música acaba, y con ella, esa sensación, ese momento, ese instante... Esa magia que desaparece cuando abres los ojos y vuelves a escuchar y ver la lluvia en tu ventana, que borra las marcas antiguas de agua sobre el cristal pero no los recuerdos que tú quisieras olvidar...
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jueves, 30 de junio de 2011
reflexiones marítimas
[...] Últimamente sólo he tenido una frase en mi cabeza. Maldito el momento. Maldito y jodido el momento en el que decidí enamorarme de él, no echarme atrás. Y aunque hay roce y cariño, no aguanto verlo tontear con otras, por mucho que esas otras ya tengan pareja. Los celos me matan. CELOS. Esa sensación horrible que nunca antes había sentido. Tengo miedo de quererlo ahora que todo se acaba y empieza el verano, una nueva etapa. La universidad. Tengo miedo de haberlo tenido todos estos años a mi lado y no darme cuenta de lo importante que es para mí hasta este último momento. Tengo miedo de estar sentada en la ventana del camarote con los reflejos del sol sobre el mar a mi lado y sólo ver su cara si miro al cielo. Tengo miedo de desear sólo que me abrace y de esperar como una inútil patética a que entre por la puerta oscura situada a mi izquierda. Tengo miedo de perderlo, tengo miedo de estarme enamorando.
Tengo ganas de llorar. Porque es el final total de una etapa quizás, o pouede que porque tenga a mi alrededor el Mediterráneo. Puede también que sea por el lío mental que provocan tanto su ausencia como su presencia en mi cabeza. Oteo el horizonte en busca de respuestas. El problema es, sin embargo, que ni siquiera sé cuáles son las preguntas.
Los primeros acordes de Dosed resuenan en mis tímpanos. Estoy melancólica y pensadora. Filosófica. Romántica. Bucólica, soñadora. De verdad es horrible. Es terrible la angustia que siento dentro de mí, porque me duele más pensar en un verano sin él que pensar en que todo se ha acabado...
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sábado, 18 de junio de 2011
Quiero quedarme tranquila durmiendo en tu almohada...
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lunes, 30 de mayo de 2011
Te echo de menos cuando estás a mi lado.
Te echo de menos a cada palabra que intercambiamos, a cada mirada que me lanzas. Verte y no poseerte, sentirte sin poder tocarte. Te sientas a mi lado y pretendes que todo sea tan natural como siempre, pero las cosas han cambiado. No sé si es por el cariño de la amistad o porque quizás nunca antes se me ocurrió mirarte con otros ojos, pero resulta que ahora me enamoras. Me hechizas con cada tímida sonrisa, con cada mirada de soslayo. Con cada enfado inocente, con cada tontería de las nuestras. Y me haces sentir tan vulnerable... Vuelvo a sentirme como una niña de 14 años encaprichada por unos ojos chocolate.
Te echo de menos si es a otra a la que miras, a otra a la que hablas. Y ya no son celos, es la añoranza de verte y que no puedas ser mío. Me estremezco si siento tu aliento en mi nuca, como cada vez que tratas de sorprenderme con un abrazo amistoso por la espalda. Me quedaría allí siempre atrapada...
Compartiría muchos más amaneceres a tu lado, contigo soy capaz de ser quien soy. Contarte mis secretos, abrazarte el corazón con mi mirada. Pasar tardes de verano estirada sobre ti sin nada que hacer más que tenerte. Enamorarme, enamorarte. Embriagarnos de nosotros mismos, compartir recuerdos que duelan algún día.
Por ti me arriesgo. Por ti me lanzo. Por ti me atrevo. Porque te echo de menos hasta cuando estás a mi lado.lunes, 2 de mayo de 2011
¿Cómo se puede echar tanto de menos algo que nunca tuviste?
Me gustaría escuchar canciones melancólicas que me recordasen a ti, a un tiempo mejor. Me gustaría tener recuerdos de tus manos sobre mi espalda desnuda, desearía tener grabados en mi mente momentos efímeros a tu lado. Tardes en la playa, bailes al son de nuestros latidos, veranos que nos deshidrataban tanto que nos volvíamos insaciables el uno del otro.
Me gustaría pensar que todo lo que ahora aparece por mi mente es verdad. Recuerdos de un verano entre olas y sonrisas, entre suspiros y caricias. Quiero poder pensar en ti y llorar con una sonrisa en mis labios al recordar un dulce momento que se vuelve en agrio porque no sucede en el instante presente. Quiero enamorarme otra vez. Sentir ese amor tan real y verdadero, como el que describen Bécquer, Moccia o Neruda. Me gustaría sentirte tan dentro de mí que me faltara el aire si al no verte todavía te sintiera como una parte más de mí, como un miembro fantasma.
Querría poder recordar noches infinitas de risas y bebidas, tardes al sol entre amigos, tiempo de verano. Vestidos vaporosos y largos, víctimas de tus traviesas perversiones. Cuellos salados, besos mojados. Mirarnos a los ojos y olvidarnos de si hace frío o calor. Sentir incluso frío a cuarenta grados cuando, con el roce de tu lengua sobre mi pecho, mi piel se estremeciera. Quiero días a tu lado, por si no lo he dejado claro. Quiero que me ames en una terraza sin que nos vean las plantas exóticas que nos rodeen. Deseo el deseo que me come si no estás.
Quizás tanta idealización se deba al deseo fuerte de sentir algo tan real que duela otra vez y por fin. Quizás se deba a que quiero que llegue el verano para olvidarme de toda esta vida de estudiante que pronto cambiará mucho a la vez que no cambiará nada. Quizás se deba a que deseo sentir. Sentirte. Sentir amor. Sentir un corazón, sentir tu sonrisa.Sentir mi corazón palpitar al escuchar una canción italiana.
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martes, 22 de marzo de 2011
a sa lluna no s'hi pot anar per ses estrelles amb un velomar
Verano, tiempo mediterráneo, ya me susurras en tono ronroneante al oído promesas de eternos paseos al lado del mar...
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