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sábado, 6 de diciembre de 2014

Lejos

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Tardes oscuras de insomnio sentimental. La cama, deshecha, llena del eco de tus risas. Esta habitación diminuta, se me antoja una cárcel sin ti. Recuerdos tuyos mire donde mire. En fotografías con mi sonrisa. En la camiseta vieja que aún lleva tu olor. En los libros que leí pensando en ti. En la pared blanca y fría, tan incierta como nuestro futuro. Como el de cualquiera.

El terror que tuve al sentir necesidad de ti en realidad nunca se esfumó. Sigue ahí, latiendo en mis sienes, a cada nota rota de las canciones que jamás me atreví a escribir

Este diciembre es demasiado frío a pesar de ser el otoño más caluroso de todos. Nunca he sentido los colores tan vivos ni el tiempo tan lento. Me engulle el ansia, el deseo de volver a ti. Me destroza el miedo, el silencio de aquello que vendrá después.

Hay cosas que, supongo, jamás podremos prever. 

domingo, 27 de abril de 2014

Dosed (by you)



Antes escribía. Quizás no mucho, pero escribía. Y sentía que lo hacía a todas horas, a pesar de la falta de tiempo o el miedo a escribir porquería. Pequeños relatos carentes de estructura narrativa, cuentos fugaces, historias inventadas o basadas en amenos amantes. Pero fantasías, sobre todo. El sueño del día en el que despertara sonriendo para descubrirte tendido a mi lado, bajo las mismas sábanas que me hubieran arropado durante una fría noche. Abrir los ojos, tocar tus labios. Sentir tus brazos en mi espalda y hacerte el amor de esa manera tan íntima que sólo la lluvia británica en primavera puede provocar. Remolonear en la cama, desayunar fresas y tostadas y pasarse el resto del día bajo mantas, viendo películas que ya te sabes de memoria.

Los recuerdos del frío parquet bajo mis pies ahora se me hacen absurdos. El calinoso azul de las blancas paredes en mis pasillos, el deseo inefable de una extensión tan grande como el mar… ¿Cómo podía anhelar tanto una felicidad que era para mí tan desconocida? El miedo al fracaso, ni siquiera intentarlo. Basar mi rutina en una triste soledad a la que era adicta. Y me gustaba así, ¿sabes? Hay una increíble belleza en la tristeza que sólo aquellos que la saborean con intensidad saben apreciar. Ese era mi motor. La tristeza era mi musa, la soledad, mi realidad. Tú, mi ficción.

Y quién me iba a decir que el día menos pensado, frente a una fuente en un frío mes de Septiembre (no olvidemos que, a pesar de todo, soy una chica del sur), iba a plantearme todo un futuro que jamás antes había siquiera imaginado. Una canción, nervios. Auto-convencerme de cosas que son, pero temo que sean. Temblar disimuladamente al verte aparecer, con tu camiseta azul suave, y saber que ya todo ha cambiado. Y que ese instante, ese chispazo, el cambio, ha estado frente a mí todo el tiempo, como un velo invisible que me impedía verte y aferrarme a mis deseos. 

Y ahora, la incerteza. Poco más de treinta días y esa rutina previa a esta aventura volverá a ser palpable bajo mis manos, ya algo rotas por el frío. Con la diferencia, sin embargo, que determinará el resto. Tú.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Pero sobre todo, no me olvides.

Si pudieras abrir una sola vez tu corazón. ¿Sabes? No es tan difícil. Yo era así. Me veo en ti a cada sentimiento ahogado en tu mirada. Creí que jamás encontraría a alguien por quien valiera la pena luchar contra ese gran miedo llamado dolor.

¿He dicho miedo?

Quizás hubiera sido mejor usar la palabra terror.

Siento que me has enseñado a ser esa parte de mí que llevaba tanto tiempo ocultando. Y yo, sin embarg, no sé hacer lo mismo por ti. Si pudieras ver en cada uno de mis gestos lo que tú eres incapaz de decir en palabras, quizás lo entenderías.

O quizás no.

Quizás me he vuelto a enamorar de un corazón frío. El más gélido de todos, esta vez. Quizás el mío acabe convertido en hielo después de todo...

lunes, 4 de noviembre de 2013

4 de noviembre

“I mean, they say you die twice. One time when you stop breathing and a second time, a bit later on, when somebody says your name for the last time.”
Banksy


jueves, 15 de agosto de 2013

Un rayo ha roto el mar, lo ha partido en dos

¿Has visto alguna vez una tormenta eléctrica en alta mar? Desde la orilla, claro. Los relámpagos iluminan todo el cielo, siendo la envidia de las pocas estrellas que las gruesas nubes no esconden.

Luces, truenos. El noir desaparece durante unos segundos y el agua tiembla, inquieta. La marea sube y baha, indecisa. Y mientras, en el cielo, una fiesta caótica que es una de las mayures bellezas naturales. Desastre natural, lo llaman. La belleza del caos, la histeria. El miedo.

Es verdad que las tormentas son preciosas si se observan como sirena desde la arena. Pero no quisiera ser Ulises en ese mar. Quizás por eso un día me enamoré de un marinero. Porque llevaba la tormenta marítima en la sangre. El bello caos se reflejaba en su alma...


lunes, 29 de abril de 2013

El arte de contar historias (II)

Lunes, empieza la semana. Llueve y el cielo está amarillo. Voy a la uni, vuelvo en bus y me bajo en la Diagonal. Me encanta bajar por Josep Tarradellas mientras llueve, el día está gris pero el suelo rojo y los árboles mucho más verdes que de costumbre.

Y volviendo de la universidad releo los relatos que hicimos para la pasada práctica de Taller de Copy el lunes pasado. ¿Recordáis la entrada que publiqué hace poquísimo? Pues aquí traigo las historias. Cortas, sencillas. Pero que me encantan, sobre todo si es para leerlas en un día en que el tiempo acompaña. Un cafetito, lluvia, algo de los Red Hot y... ¡a leer!

PD: Si leísteis la entrada anterior, sabréis que cada historia debía tener una temática que estaba ligada a una ilustración, la cual aparece en las imágenes de los platitos que encontraréis al lado de las historias. Lo que hay escrito en ellos no es nada de lo que hicimos para clase, pero así tendréis una idea sobre cómo era el poema visual que debíamos relatar. Para verlo en grande, ¡solo hay que clikar en la imagen!



Historia 1: Romántica – Lluvia (96 palabras) | Título: Cobijo

Hacía frío y fuera llovía. El café estaba lleno: estudiantes, gente que había salido de trabajar. Algunos preferíamos leer el periódico que conversar. Entonces la vi. Entró con las mejillas sonrosadas de tanto correr, y llevaba hasta las medias empapadas. Había entrado para cobijarse, dijo. El camarero la sentó a mi lado. Y yo no podía quitarle los ojos de encima. Le ofrecí mi bufanda, estaba helada. Y sus ojos me paralizaron. En aquel momento deseé pasar todas las tardes de mi vida allí, a su lado, bebiendo café y con el paraguas en la mano.



Historia 2: Sentimental/triste – Bolsita de té (~200 palabras) | Título: Siempre

Veinte años con la misma tradición. Domingo a las cinco, en el café de siempre. Cada fin de semana, siempre a la misma hora, mi madre me dejaba con un beso en la mejilla al cuidado de mi abuela. No
importaba si hacía frío o calor, siempre era un buen momento para tomar té, decía. Ella, tan elegante. Cada vez que entraba la encontraba leyendo alguna novela de culto, moviendo con suavidad la cucharita en el té con cierto aire distraído. Y al verme se le iluminaba la cara. Recuerdo la sensación de su de piel, cada año menos tersa que el anterior, pero siempre igual de cálida, cogiéndome de la mano. Me sentaba a su lado y pedía otro té. “Flojo, que es para mi nieta”. Y sonreía.

Me fascinaba. Su aire, su porte, su manera de ser. Sus historias fantásticas, algunas reales y otras literarias, pero siempre sorprendentes. Me gustaba oírla hablar del abuelo que nunca llegué a tener. Me maravillaba poder pasar las tardes así, escuchar atentamente el tono de su voz, suave como el terciopelo.

Pero nada es para siempre. Y hace ya tres años que vengo sola al café, y leo alguna novela de culto. Soy todo lo que ella me enseñó a ser. Gracias, abuela.



Historia 3: Libre – No | Título: No

¿Estás solo?

Nunca me había hecho esa pregunta. Y, sin embargo, al pasar por la calle la leo en un cartel. ¿Estoy solo? Nunca había pensado en una posible respuesta. No tengo hijos, es verdad. Ni un matrimonio feliz como esos que tan a menudo salen en pantalla. Soy camarero, trabajo prácticamente todo el día y mi tiempo libre quizás sea escaso, pero siempre resulta provechoso. Me gusta correr, leer. Cosas que se hacen en soledad. Pero, ¿estoy solo?

Llego al trabajo y me cambio. La señora Robbs ha vuelto hoy. Claro, es martes. Antes de acercarme, ya sé que pedirá unas tostadas con las que acompañar un té de menta. Y el señor Hughson me saluda, como cada mañana, con un chiste algo verde, mientras le acerco el periódico. Siempre me hace reír, no importa de qué humor esté ese día. Son las ocho menos cuarto. En tres minutos pasará el grupo de estudiantes que entran cada mañana para pedir un café antes de salir corriendo a la universidad. Siempre llegan tarde, pero nunca se van sin darme los buenos días antes. Hoy Jane dijo que llegaría una hora tarde, ya que su hijo tiene cita para el médico. Para compensármelo, sé que traerá uno de sus deliciosos sándwiches caseros para que me lo coma durante mi hora de descanso. Aquí siempre cuidamos los unos de los otros.

¿Estoy solo? Vuelvo a pensar. Miro a mi alrededor y sonrío. Ya sé la respuesta.



Historia 4: Libre – Anillo | Título: Donde los sueños nacen

Recuerdo ser pequeña y tropezar con una piedra en una fría tarde de otoño. Caí al suelo, haciéndome un profundo corte en la rodilla. No debía tener más de seis años. Y me había perdido. Con los ojos llorosos por el miedo de no saber dónde estaba mi madre, solté un gran berrido al ver la sangre roja en mis calcetines blancos. Un par de hombres mayores se me acercaron y me preguntaron qué me pasaba. Como lloraba sin parar, no lograban entenderme. “Mamá, mamá…” Era lo único que apenas comprendían. Me cogieron en brazos y me llevaron a un lugar cálido y seguro. Me senté en una silla de madera, pero aún no podía parar de llorar. Entonces la camarera se me acercó con una sonrisa en los labios y el puño cerrado. “¿Sabes qué tengo aquí?”. Dije que no con la cabeza. “Esto es un secreto. Un secreto que debes cuidar, porque proviene del lugar donde los sueños nacen. Es un anillo mágico. Tan mágico que borrará las lágrimas de tu cara en cuanto te lo pongas.” Y yo creí. Creí en el dulce tacto de su voz, en un mundo de fantasía y mágicos anillos de diamantes que borraban la tristeza de cualquier rostro.

Aún recuerdo la risotada de aquel par de hombres cuando me sorprendí al ver el anillo. Me parecía espectacular, enorme, brillante. Los ojos de un niño son capaces de ver tesoros que los adultos no comprenden. Al cabo de unos minutos llegó mi madre, aquellos hombres habían conseguido encontrarla. Ella lloraba de alegría, lloraba de miedo. Y yo, que estaba convencida de que aquella camarera era en realidad un hada, sonreí a mi madre. Me quité el anillo y lo puse en su mano. Mamá me miró confundida. “¿Un anillo de plástico?”

No, mamá. Un anillo mágico. Del lugar donde los sueños nacen.

domingo, 7 de abril de 2013

Poema sense anissos

Después del éxito de la pasada "Sinergia Lunar" con mi amiga Mónica y su blog "Sense anissos", donde va colgando algunos de sus dibujitos, publico la segunda ilustración que ha hecho de uno de mis poemas, esta vez "Otherside". El poema lo publiqué hace ya tiempo, y lleva como título una de mis canciones preferidas de los Red Hot Chili Peppers, porque, aunque la letra de la canción no hable de lo mismo exactamente, para mí esa canción es la perfecta descripción musical de mi poema.

El resultado, esta vez, me ha sorprendido más aún, porque con el trazo dulce de Mónica y sus colores alegres creo que ha sabido reflejar bastante bien las sensaciones que (o al menos que yo quisiera) el poema transmite. Para mi gusto es un choque que se complementa a la perfección. ¡Esperamos que os guste el restultado tanto como a nosotras!

Otherside

Mis brazos mueren. 
Y mi cerebro baila. 
Delirios de medianoche. 
He despertado en un mar. 
Océano de lágrimas y sudor.
Sudor mío.
Sudor frío, sudor vacío.
 

Echo de menos la sal de tus brazos.
     

domingo, 9 de septiembre de 2012

Tulipeando...

¡Mañana me voy a Amsterdam!


No podéis imaginar las ganas que tengo. Estaré sólo cinco días en la ciudad holandesa, pero llevo prácticamente todo el verano esperando este viaje. La "Venecia del Norte", la ciudad de las biciletas, el país del genio artístico que se cortó una oreja...

Aprovechando que empezamos tarde la universidad, varios amigos decidimos hace meses hacer algún viajecito a alguna ciudad europea que nos saliera a un precio que se adecuase a nuestra economía. Y, después de buscar y rebuscar muchas ofertas de vuelos y albergues u hostales, encontramos lo que queríamos.
Iremos tres amigos en total, lo cual no es mucha gente, pero ya estamos contentos con ello, ya que, al ser pocos, tardaremos menos en organizarnos y tomar decisiones, lo cual suele ser un caos si se es un grupo grande.

Todavía no tenemos todos los días planeados, pensamos ir un poco sobre la marcha, hacer turismo los tres primeros días a full e ir más tranquilamente los dos últimos, y, por supuesto, ¡salir de fiesta!

Entre mi lista de cosas a hacer en la ciudad, son obligatorios algunos paseos en bicicleta (a pesar de que no me llevo muy bien con ellas...), y por los canales, ver el mercado de las flores, el museo erótico, la visita al museo de Van Gogh y una visita a Utrecht, ciudad que, por cierto, da nombre al tratado de paz con el que acabó la Guerra de Sucesión Española hace ya trescientos años  (cosas que tiene tener un buen profesor de historia en la secundaria, sus clases son tan apasionadas que todavía recuerdas cosas así, cosas que la mayoría de la gente no sabe u olvida). ..

Con la maleta aún sin hacer sigo decidiéndome aún entre qué llevar y qué no, parece que va a llover tres de los cinco días que estaremos... Aún hay bastantes cosas que planear y algún mapa que imprimir, y ¡mañana a las siete de la mañana ya tengo que estar en el aeropuerto!

A la vuelta publicaré algunas fotos y algunas de nuestras hazañas en tierras más al norte, con suerte, serán bastantes y divertidas, ¡o al menos eso espero!

¡Nos vemos en una semana!*

*Os dejo con el link en la frase superior de una de las nuevas canciones de los Red Hot que me tiene ya enganchada...
 
  

domingo, 1 de julio de 2012

Porcelain

He soñado con un beso lento y dulce. El típico filtro blanco que llena de ternura e inocencia las escenas de algunas películas parecía cubrir, como un fino velo transparente de fragilidad, mi vista. Sentía que yo era ella, la chica besada que besaba, pero veía el beso desde otro punto de vista. Era la espectadora con mis ojos de lo que sentía con mi propia piel. Pero si yo era ella, ¿quién era él?

El chico de pelo castaño estaba delante de su cara. Una mano de piel olivácea separaba un mechón rebelde que escondía la femenina cara para guardarlo tras su oreja y acabar sobre su hombro desnudo. Mientras, su otra mano, la derecha, la cogía lentamente de la cintura para acercarla mejor a sí mismo. Él no lo sabía, pero el corazón de la chica empezaba a bombear la sangre con más ganas, más vitalidad. La robusta mano izquierda del chico viajaba hasta su cuello, sorteando la oreja con sus dedos, para poder así juntar mejor sus labios temblorosos con los de ella. Lo que ella tampoco sabía aún, era que el corazón del chico empezaba también a latir con más fuerza que nunca, a pesar de la falsa apariencia de calma externa. Cuando el beso se produjo, todo empezó a vibrar un poco. Con suavidad, como un murmuro, nada temblaba, pero el aire había decidido vibrar, como el dulce zumbido de una muda melodía que los llevaba a querer más de sí mismos poco a poco...

El beso inocente fundía pausadamente las dos bocas, cada una con sed de la otra, para irse transformando en una sola. La respiración de ambos era aún bastante tranquila, hasta el momento en que ella decidió dejar sus manos alrededor del cuello del chico, sobre el cual notaba una barba recién cortada, y descubría el acelerado pulso del corazxón que quería explorar.

Las pieles, a pesar de morenas, parecían de porcelana, contagiadas por la fragilidad de aquel primer beso...
                      

viernes, 8 de junio de 2012

otherside

Mis brazos mueren. 
Y mi cerebro baila. 
Delirios de medianoche. 
He despertado en un mar. 
Océano de lágrimas y sudor.
Sudor mío.
Sudor frío, sudor vacío.

Echo de menos la sal de tus brazos.

domingo, 27 de mayo de 2012

Au revoir.



















Cuatro días y ya eres parte de mí.

Oigo las gotas de lluvia sobre el cristal del tren por el que me despido de París, animando a mi mirada a perderse entre Montmartre y la Tour Eiffel.
Suena Tear en mi ipod.
¿Irónico? No, siento tristeza, pero las lágrimas no me vienen a visitar esta vez.
Sé que volveré.

sábado, 28 de abril de 2012

BARCity

      
00.32h en Barcelona. La Diagonal sabe a sábado noche y huele a hierba mojada. Una noche inundada de sensaciones místicas como las que producen el alcohol dulce o el olor a lluvia fresca…

Hace frío pero sonrío. Esta soledad me comprende y me arranca la tristeza que tantas otras veces me ha contagiado. Corremos, andamos, reímos, colamos, SENTIMOS. La magia de vivir en una ciudad que no duerme y cuyas luces brillan más que el Sol.

Los coches huyen a mi alrededor, las motos exploran el asfalto. Mis dedos se entumecen y cuesta escribir, pero siento la insaciable necesidad de expresar estas raras sensaciones mediterráneamente urbanas que me hechizan. Algo tan inefable, tan común y tan íntimo, tan expresivo y tan imposible a la vez.

Llueve sobre mojado en la ciudad del mar. Huele a fiesta en la ciudad sin sueño. E igual que los Red Hot Chili Peppers en su City Of Angels, siento que esta ciudad es lo que yo soy porque yo soy lo que esta ciudad es. Barcelona mediterránea de fluorescentes, duerme en mis noches de desvelo y sueña en mis medianoches al Sol.
 

00.33h en Barcelona y mi corazón late sobre las aceras.



miércoles, 6 de julio de 2011

Torture me, with sorcery…




Tortúrame con veneno,
la ponzoña mortal de tus besos.
Maltrátame a caricias,
ódiame con tu mirada.

Vete lejos y hazme sufrir.
Quiero sentir.
Deseo sentir; siento deseo
cuando me ahogo en tu eco.

Tortúrame con hechicería,
hazme arder con tu brujería.
Tu cuerpo de mujer quema
bajo mis yemas.

Tu voz me odia.
Me matan tus suspiros.
Asesíname con tu boca,
muérdeme la libido.

Sígueme para dejarme.
Juega con tu boca de cava,
acuéstate en mi cama.
Quiéreme. Tortúrame.

 
 Luna de Coco

viernes, 1 de julio de 2011

A woman of your kind is rare

 
Adelante, te doy permiso. Tienes pase privado para entrar en mi mundo, mi galaxia. Un lugar oscuro de pasillos e iluminado por las ventanas. En muchos rincones estás tú. En otras habitaciones selladas están otros que quisiera olvidar. Hay sitios gélidos de odio y otros con reconfortantes sofás y colores inexistentes donde guardo cariño y mis ideales. Allí está cada mujer que ha sufrido, cada símbolo de la paz, cada tonalidad de color lila. Cada persona que quiero. Cada gota de lluvia y cada luna.

Atrévete a adentrarte en mi mundo. Sumérgete en mí, báñate en el chocolate de mi mirada. Piérdete y no seas capaz de escapar. Quizás no sea interesante, pero tengo algo de misterioso en cuanto empiezas a conocerme a fondo. Y eso te atrae. Te asusta pero te gusta. El misterio es seductor.

Escápate de mis complejos, adora cada una de mis curvas como hago. A la mierda la idea de belleza de la sociedad. Soy mucho más que eso y lo sé. Tú también deberías saberlo, ¿o es que no te atreves a contradecir la masa? Me gusta mi pelo. Me gusta mi ombligo y me gustan mis pechos. Me gustan mis pies y la cicatriz que invade el lado izquierdo de uno de ellos. Adoro mis dientes no-blancos. Pero me gusta el blanco ocular que rodea y abraza mi iris.

Me gusta la canción Venice Queen que me empuja a seguir escribiendo. Me gusta Bebe. Me gusta John Mayer. Me gustan mil estilos diferentes. Me gusta mi poesía urbana, me gusta ser Luna de Coco. Me gustas tú.
¿Te atreves a seguir invadiendo mi universo?

  

jueves, 30 de junio de 2011

reflexiones marítimas

[...] Últimamente sólo he tenido una frase en mi cabeza. Maldito el momento. Maldito y jodido el momento en el que decidí enamorarme de él, no echarme atrás. Y aunque hay roce y cariño, no aguanto verlo tontear con otras, por mucho que esas otras ya tengan pareja. Los celos me matan. CELOS. Esa sensación horrible que nunca antes había sentido. Tengo miedo de quererlo ahora que todo se acaba y empieza el verano, una nueva etapa. La universidad. Tengo miedo de haberlo tenido todos estos años a mi lado y no darme cuenta de lo importante que es para mí hasta este último momento. Tengo miedo de estar sentada en la ventana del camarote con los reflejos del sol sobre el mar a mi lado y sólo ver su cara si miro al cielo. Tengo miedo de desear sólo que me abrace y de esperar como una inútil patética a que entre por la puerta oscura situada a mi izquierda. Tengo miedo de perderlo, tengo miedo de estarme enamorando.

 
Tengo ganas de llorar. Porque es el final total de una etapa quizás, o pouede que porque tenga a mi alrededor el Mediterráneo. Puede también que sea por el lío mental que provocan tanto su ausencia como su presencia en mi cabeza. Oteo el horizonte en busca de respuestas. El problema es, sin embargo, que ni siquiera sé cuáles son las preguntas.

Los primeros acordes de Dosed resuenan en mis tímpanos. Estoy melancólica y pensadora. Filosófica. Romántica. Bucólica, soñadora. De verdad es horrible. Es terrible la angustia que siento dentro de mí, porque me duele más pensar en un verano sin él que pensar en que todo se ha acabado...

sábado, 4 de junio de 2011

Animal Bar by the RHCP


Raindrops will fall from the sky
Stealing their shape from your eye