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martes, 5 de febrero de 2013

Ciudad eterna: No sé hablar de otra cosa





No sé hablar de otra cosa
Escribir de otra cosa
Soñar con otra cosa.

No sé hablar de paz ni guerra
No sé escribir de música ni teatro
Soñar con cielos libres y verdes campos.

No sé.
No sé deshacerme de ti.
Tu flecha me envenena
Y mi cuerpo espera.

No sé.
Amor, no sé.






















Luna de Coco

domingo, 1 de julio de 2012

la distance


Es domingo veraniego y llueve. Cómo no, Yann Tiersen juega a mi alrededor, fluyendo en este estático aire, navegando hasta mis tímpanos. Hace fresco en esta calle de París. El cielo gris ha vuelto monocromática la ciudad. Apenas unos pintorescos toques verdes de las macetas de los balcones hacen florecer el color en la solitaria calle en la que vivo.

Llueve más y más fuerte. Y quisiera salir, para jugar con las nubes y beber de esa dulce lluvia. ¿Cómo puede gustarme tanto un puñado de gotas de agua que bajan directas del cielo para morir en el suelo? O en mi piel, en mi pelo, en mis labios… 

Si saliera, el té de frutas del bosque que bebo se me enfriaría. Si saliera, me resfriaría. Si saliera… Te echaría de menos. Sólo tú veías la belleza de los charcos chapoteados, de las hojas que tiemblan con el agua, de mi sonrisa, por compartir momentos así contigo.

Y aunque sé que volverás, qué dolorosa es la distancia en este preciso instante. ¿Lloverá ahora en tus tierras del sur? ¿Pensarás ahora en mí?

Cierro los ojos y mi corazón se salta un latido. Vuelve, dice, vuelve aquí. París se vuelve un desconocido… Vuelve, vuelve conmigo.

La lluvia contra el asfalto grita tu nombre, mientras los truenos lejanos de esta cercana tormenta susurran, vuelve, vuelve aquí…

                      

sábado, 2 de junio de 2012

S.A.Ï


- Todo lo que me haces sentir obligándome a no sentir.

¿Es posible? Que la música te cale los huesos y una voz te sacuda el alma, que sus dedos hagan sonar las cierdas de una guitarra provocando los bailos sensuales de mi corazón.

¿Es posible? Entender sin hablar su lengua. Sentir algo más a través de esas notas que no domino, que nadan, se liberan, te transforman, melodías invisibles que te llenan. Y que tu alma sienta envidia de la caja acústica del instrumento, a la cual llena algo, algo que le falta a la tuya.

Leed, leed mis palabras, porque jamás lo entenderéis. Jamás sentiréis un domingo de abril las voces rotas y dulces de París, jamás sus guitarras os erizarán la piel. Y envidiadme, envidiadme porque me hacen sentir algo tan grande que no soy capaz de describir... Ni vosotros de entender.
   
    

domingo, 27 de mayo de 2012

Au revoir.



















Cuatro días y ya eres parte de mí.

Oigo las gotas de lluvia sobre el cristal del tren por el que me despido de París, animando a mi mirada a perderse entre Montmartre y la Tour Eiffel.
Suena Tear en mi ipod.
¿Irónico? No, siento tristeza, pero las lágrimas no me vienen a visitar esta vez.
Sé que volveré.

sábado, 30 de julio de 2011

Son malos tiempos para los soñadores

 

Verá, mi pequeña Amélie, usted no tiene los huesos de cristal, podrá soportar los golpes de la vida. Si usted deja pasar esta oportunidad, con el tiempo su corazón se ira haciendo seco y frágil como mi esqueleto.
¿A que espera? Ande, vaya a por él.
 
 

  


 

viernes, 29 de julio de 2011

la magia de la música


¿No te ha pasado nunca? Que escuchas una canción, una pieza, algo de música. No de esa sugerente, sino una suave melodía que te sube el tono melancólico al alma. Y empiezas a pensar, estirada sobre el sofá, un día estival de lluvia, en el que casi hace frío para la poca ropa que llevas... Imaginas, sueñas, indagas. Vagas por tu mente y si cierras los ojos ves las cosas que te gustaría que sucedieran. Y te dejas llevar por esa música que sin serlo, tiene algo de especial para ti... Materializas tus sueños en tus labios si hablas en susurros y en tus ojos si aunque, manteniéndolos cerrados con fuerza para que ese instante no escape, se derraman algunas lágrimas que, consolándote, te acarician esas mejillas que durante tanto tiempo nadie ha tocado con tanta dulzura...

Piano. Guitarra. Violín. O simplemente una voz. Te envuelve, te manipula de una manera espeluznante, pero que incluso llega a excitarte. Y si estás totalmente sola, imaginas unas manos firmes sobre tu piel, unos labios sobre tu torso, unas pestañas sobre tu vientre, un aliento sobre tus caderas... De repente el frío desaparece, porque la soledad te abraza en tus sueños, convertida en alguien que no conoces ni sabes si existe, pero a quien amas en tu imaginación. Y te sientes tan bien... Atraparías ese momento que, por mucho que no sea material, es real en tu mente. Es verdadero, sincero, algo íntimo. Algo que quizás jamás compartas con nadie.

Y la música sigue hechizando el momento de embriaguez... Una sonrisa tímida de labios desvía las lágrimas que vienen directas del corazón. Sigues en tu sueño... Y lo mejor es que estás despierta, por tanto sólo perderás el momento al abrir los ojos, pero no la sensación, quizás. Besas un cuello, acaricias unos brazos... Suspiras sobre un ombligo, gritas al viento, que, desafiante, remueve tus cabellos. De repente estás sobre una moto, navegando las carreteras marítimas en silencio y soledad.
 Soledad hasta que te das cuenta que las mismas
manos firmes de antes te atrapan la cintura mientras conduces. Ahora no te preocupa que no existan tales manos, ni que no sepas conducir. Sólo sabes que la música acaba, y con ella, esa sensación, ese momento, ese instante... Esa magia que desaparece cuando abres los ojos y vuelves a escuchar y ver la lluvia en tu ventana, que borra las marcas antiguas de agua sobre el cristal pero no los recuerdos que tú quisieras olvidar...


 

miércoles, 27 de julio de 2011

j'ai envie de toi. j'ai bessoin de toi.


Ganas de llorar.
Ganas de
ti.
Ganas de algo utópico.
Ganas de mirarte con picardía.
Ganas de que el tiempo se pare.
Ganas de
tus abrazos.
Ganas de morderte el labio.
Ganas de no necesitar respirar.
Ganas de que me toques.
Ganas de tus besos.


Ganas de mis lágrimas.
Ganas de tus caricias.
Ganas de un martes en la cama.
Ganas de esa cama contigo en ella.
Ganas de besarte.
Ganas de no tener ganas.
Ganas de
tenerte.
Ganas de algo bucólico.
Ganas de ti.
Ganas de llorar.

  

viernes, 8 de julio de 2011

nadie

No siempre es lo que quiero, sino lo que tengo, lo que puedo. No siempre se es feliz, a veces una sonrisa tiene que cundirte para todo un día... Vivir sin tus caricias, aguantar sin tus sonrisas, resistir a no tenerte, guardarte en mi corazón, no verte, olerte, tocarte ni quererte... Olvidar.

Guardo en un rincón de mi habitación lo que un día nos unió. A veces, sin poder evitarlo, el corazón seda a mi mente y me dejo llevar. Huelo tu perfume, te veo aunque no estés, me fundo en tu abrazo. Sé que no estás, pero te siento. Estás en cada poro de mi piel, en cada espacio que hay en mi mente. Lo cubres todo. Si río, recuerdo tu sonrisa, blanca, deslumbrante, centellante, abrasadora, feliz, alegre, contagiosa, cariñosa... perfecta. Si miro la televisión, intento distraerme, pero entonces recuerdo tus ojos, con los que me mirabas cada día, tan verdes, tan vivos y contentos siempre, con esa chispa deslumbrante de alegría siempre, llenos de ternura, pestañas largas, almendrados, cariñosos... perfectos. No puedo escuchar música, recuerdo nuestros momentos, tus caricias y tus historias, tus sueños y tus ambiciones... todos, llenos siempre de bondad, cariño... todos perfectos.

Tienes tantos defectos... eso es para mí lo que te hace perfecto. Demasiado perfecto, quizás. Sabes que siempre busqué aquello que no era real, la perfecta imperfección. Creo que la encontré cuando te conocí. No te ofendas cariño, sabes que es algo bueno. Dicen que las rarezas tienden a juntarse. Y yo digo que las rarezas son buenas, diferentes...únicas Bien, aquí me tienes, a tu lado. Aunque creo que no soy... lo suficientemente perfecta para ti. Sé perfectamente que entiendes cada detalle de nuestro dilema... a la perfección.

Ahora siento que los recuerdos son demasiado profundos, las distancias demasiado dolorosas y tú, sigues siendo tan perfecto. Te dije que yo no estaba echa para ti. Bórrame de tu camino, no me lo hagas más difícil. Sabes que siempre te quise, te quiero, te querré. Bórrame de tu sendero, pero no de tu mente, guarda uno, sólo uno de nuestros dulces momentos... en tu corazón, para siempre. Y tira la llave, por favor.
 

martes, 12 de abril de 2011

tiempo

Hace tiempo de playa.
Hace tiempo de besarte.
Hace tiempo de sonreír.
Hace tiempo de cantar "La vie en rose".
Hace tiempo agradable.
Hace tiempo de bailar.
Hace tiempo de fresas.
Hace tiempo de lluvia y sol.
Hace tiempo de caricias.
Hace tiempo de tumbarse sobre la hierba.
Hace tiempo de besarte ferozmente.
Hace tiempo de bailar en París.
Hace tiempo de hacerte el amor.
Hace tiempo de ver niños jugar.
Hace tiempo de salir.
Hace tiempo de ser jóvenes.
Hace tiempo primaveral.


Hace tiempo de ti.