Mostrando entradas con la etiqueta Primavera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Primavera. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de abril de 2014

Pétalos

Las montañas, el sosiego. El silencio invisible, robado con delicadeza por el viento. Frente a mí, maravilla. ¿Quién iba a decir que un lago podía ser mi medicina?

Si pudiera vivir aquí. Para siempre, sin nada más. Quizás me aburriría. O quizás no. Me levantaría con la pereza del sol madrugador. Pondría leña en la chimenea. Siempre hace frío en Irlanda si eres una chica del sur. Escogería un libro, y éste sería mi amante durante las siguientes horas. En algún momento, entre las tareas del hogar y la comida, saldría a pasear. Puede que el sol me visitara al mediodía. Y me perdería entre estos mares terrestres de fantasía, verde musgo y ramas corrompidas, viento feroz y montañas sabias.

Y pensaría que estaría viviendo los días más felices de mi vida, siendo consciente aún, de esa gran mentira. 

Todo lo que me rodea me invita a respirar sonrisas. Pero es primavera, y, cuando esta mañana, al salir de casa antes de dirigirme a estas solitarias montañas, los árboles vestían la acera de minúsculos pétalos rosas, rompí a llorar. El estallido de tu risa ha resonado en mi cabeza, como el más doloroso de los estruendos. ¿Recuerdas aquel Abril? Despertaste al sentir las cosquillas que uno de esos pétalos causaban en tu oreja izquierda, víctima de las travesuras que a veces me vienen a la mente. 

A veces sólo hace falta un silencio incierto para recordar. Otras, es suficiente para lograr romper en mil pedazos lo que llevas en ti. Y de ello, sólo brotan lágrimas eternas. Quizás invisibles, pero imparables.

¿Sabéis lo que es el silencio?

El silencio es una ilusión. No hay mar ni montaña que mude mis lágrimas.


martes, 11 de marzo de 2014

Pandora



Volveremos
a ver la primavera
la misma
que florece en la ventana
en la cama
en el alma
que fue tuya.

Volveremos
a sonreír
a ver el sol salir
a sentir mis dedos
recorriendo tu piel
a sentir tu risa
estallar de placer.

Perdiste la esperanza.
Pero siempre pensaste
que era una caja
llena
muy llena
de sorpresas.

Y mi nombre fue un día
el de Pandora.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Relación



Niebla matutina.
Hojas verdes.
Tu sonrisa.

Sol de mediodía.
Rojas manzanas.
Tu mano.

Lluvia vespertina.
Ramas secas, alfombra otoñal.
Tus lágrimas.

sábado, 15 de junio de 2013

And for once there is nothing up my sleeve

It's Saturday afternoon and I can't study. I turn on the radio, a song starts to play

I wish this was eternal. The sun on my skin, the white sheets araound my legs, your smile on my cheeks. I wish I didn't have to think of me saying goodbye to you.

You know, it's hard to find someone. But not just someone. Someone you're totally comfortable with. Someone who understands your irony and your passions, although you don't share them. Someone tho enjoys so much watching you laughing, laughing loud, crying of laughs; and tells you about it just by looking at you with his bright eyes.

"I used to run at first sight of the sun..."It's so curious. How many times I would have heard this song, but not listened to it. And now it feels so close. I could perfectly sing it to you while we're togetehr in the shower, fighting playfully for the coconut soap. 

It's a love song. You know it's love when you suddenly realise that you're waiting for someone to wake up next to you. And that's all I'd like to so right now. Spend a whole life waiting for you to open your eyes and immediately smile at seeing my messy hair. How easy is to be selfish and forget the rest of the world when you're happy, don't you think?

But, of course, I could never tell you this. We know what we have, but we don't say it loud. We won't cry, we won't make drama. We will just pretend we're mature people saying goodbye to a perfect time in our lives, but we will never tell in words what's the thing we have. It would make things more complicated, wouldn't it?

Three weeks left. Dammit. I wanted so bad vacation to arrive until I realised you woulnd't be here for them, the moment I realised you were actually my real vacation from my everyday life, my routine, my mess.

The song finished a few minutes ago. But I can still feel the singer's voive running through my veins, next to the endorphines that your kisses created on my organism. Dammit, I used to run to be alone. Now I'd spend my whole life running for the time not to catch us. Bring forever young. Forever in early summer. Forever next to you. 

But this is the real life, isn't it...

domingo, 21 de abril de 2013

Sunny Sunday

So what if I miss you?
The taste of your smile on my lips, the touch of your eyelashes on my cheeks.

So what if you were my weakness?
Everybody has to have a weak point in their souls.

So what if you'll never come back?
Maybe the moon will help me getting over it.

miércoles, 13 de junio de 2012

Poema 1.4

 Tengo hambre de cerezo.
Cerezo primaveral.
¿Entiendes?
Quizás Neruda no lo 
dejó claro. Moccia sí.


Tengo ganas de ti.
  

sábado, 4 de junio de 2011

peace

Es un día de primavera de esos que recuerdan más al invierno que al verano. El cielo está gris e incluso hace frío. En días como éste sé que gusta acurrucarte en tu gran sofá con un té con leche entre las manos. Apostaría lo que fuera a que éso sería lo que harías en esos momentos, mientras leerías algún que otro libro, o quizás mientras mirases alguna película con la esperanza de que te haga llorar. Recuerdo esos días tan raros como los de hoy en los que todavía estaba a tu lado y me decías que era un día perfecto para llorar y ponerse melancólico. Volver al cementerio donde un día enterraste a tu abuelo y al que no te volviste a sentir capaz de volver. Ir cerca del mar y respirar el aire a lluvia mediterránea...

Hace frío y recuerdo cuando eran mis brazos en los que te acurrucabas. Rememoro cada poro de tu piel, cada suspiro que ahogabas entre besos y caricias. Recuerdo cómo me echabas de menos incluso estando a mi lado. Sé que tenías necesidad de mí en todo instante, a pesar de que siempre solías ser muy independiente. Simplemente, eras social, muy sociable. Muy humana. Necesitabas el afecto, el contacto o la presencia humana a tu aalrededor. A pesa de que a veces estabas perdida entre una gran multitud sintiéndote aún y así sola. Y ése era tu miedo. La inseguridad. Tu error, el no saberte conocer. No te entendías ni tú, decías. Pero en el fondo sí que lo hacías. Eras introvertida, éso es todo.

Es un día más otoñal que primaveral y te añoro. Uno de esos días que habríamos pasado perdidos en El Born o curioseando nuestros cuerpos ansiosos en algún lugar de Collserola, venciendo al clima. Hoy es un día frío, pero lo cierto es que hace mucho frío desde hace mucho tiempo. Desde aquel día en que te fuiste, sin avisar. Pero no me enfadé contigo como tú hiciste con tu abuelo. Quizás éso era lo que te impedía ir a verlo. Saber que no podrías evitar llorar, no sólo porque lo echabas de menos, sino porque no querías culparlo por algo por lo que no podrías haber culpado a nadie.
Hoy es un día de esos en los que habrías querido irlo a ver al cementerio, pero el miedo a derrumbarte te habría vencido. Yo he vencido hoy ese miedo, y he venido a verte. Tu tumba reluce, brillante, entre las gotas que mojan e iluminan tu lápida, esa que dice que hace hoy un año ya que faltas.

Hoy ese ese día en que me tuve que atrever por ti a cerrarte los ojos en medio de un accidente, sabiendo que no estabas. Hoy es ese día en el que hace un año por fin visitaste el cementerio para ver a tu abuelo... Y quedarte allí con él para siempre.

lunes, 25 de abril de 2011

Poema 14

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.
Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.



Pablo Neruda

       

sábado, 23 de abril de 2011

El tiempo que querría...


Paseo por la ancha avenida que cruza mi ciudad sin esperar nada de este día gris que tanto me gusta. La gente odia este tiempo, pero a mí me encanta. Adoro caminar bajo la lluvia fina de un día como el de hoy en el que poca gente se atreve a salir a la calle. Camino sin rumbo, camino pisándole los talones al tiempo. Tiempo... El tiempo que querría, de Fabio Volo, leo en un cartel efímero que anuncia un 23 de abril mojado. El tiempo que querría, pienso... El tiempo que querría sería tiempo como éste. Tiempo para pensar en qué pienso, para no pensar en nada concreto. Tiempo que dedicarme sin pensar en ti. Tiempo que no sea este que me tortura sin saber yo porqué. El tiempo que querría, sería... ¿Para qué sería el tiempo que querría?




El tiempo que querría para pasar contigo. El tiempo a tu lado, de tu mano, entrelazados. Secuestrados por tus sábanas celestiales, embriagados de nuestros cuerpos. El tiempo lluvioso, otoñal o primaveral, para despertar a tu lado y quedarme ronroneándote al oído...

El caminar ala deriva me ha llevado a uno de mis rincones preferidos. Simple, sencillo, me enamora. Un pequeño descanso de aire limpio en medio de la urbe. Un amanecer de fuentes y plantas, un lugar con mis escondites donde sentarme a pensar más en ti.

Y sigo pensando... El tiempo que querría para explorar el mundo contigo atado a mi sonrisa, el tiempo que añoro para llevarte a escondites míos. Entre ellos, este paraíso urbano, un oasis de cascadas y selvas que me purifica del deseo de soledad que me invade el alma desde hace muchos, largos, eternos meses... Meses en los que el tiempo no pasa. Tiempo que querría para que este tiempo se pasara.


Descubro un banco frente un pequeñísimo estanco y bajo árboles que me protegerá de lluvia ahora que se intensifica y que yo voy sin paraguas. Me sumerjo en esta vegetación mediterránea y me dejo envolver por los sonidos de los animales que me rodean... De repente, me siento obervada. Una ardilla me mira curiosa, quizás esté adivinando mis pensamientos. Supongo que en sitios como éste es imposible esconder algo en la mirada.

El tiempo empeora... o mejora, según cómo se mire. No truena, pero llueve cada vez más fuerte. El tiempo enloquece a los pájaros que oigo a mi alrededor... El tiempo que querría para cantarte como estos pájaros que se quejan de la llovizna encima de mí. El tiempo que echo de menos para ser tu manta de días fríos como hoy, y emborracharte a besos de fresas y caricias de nata; el tiempo que me falta para estar a tu lado.



El tiempo que pasa sin yo conocerte. El tiempo que me duele porque no sé si ya te conozco. O quizás te conozca sin conocerte. El tiempo que querría para no sumergirme en estas paranoias. El tiempo que me tiene atrapada en una selva de pensamientos... El tiempo en el que no me pregunto cómo serás, sino cómo sería el tiempo contigo. El tiempo traicionero que me taladra, preguntándome si volveré a ser capaz de enamorarme y amar al fin. De alguien, de cualquiera, del primero que pase. De ti. El tiempo que se detendría si fueras tú mi abrigo en este viernes secreto de lluvia.


El tiempo que querría no tener para no pensar que todavía no te tengo... El tiempo que querría para no preguntarme si quiera si te tendré algún día.

martes, 12 de abril de 2011

tiempo

Hace tiempo de playa.
Hace tiempo de besarte.
Hace tiempo de sonreír.
Hace tiempo de cantar "La vie en rose".
Hace tiempo agradable.
Hace tiempo de bailar.
Hace tiempo de fresas.
Hace tiempo de lluvia y sol.
Hace tiempo de caricias.
Hace tiempo de tumbarse sobre la hierba.
Hace tiempo de besarte ferozmente.
Hace tiempo de bailar en París.
Hace tiempo de hacerte el amor.
Hace tiempo de ver niños jugar.
Hace tiempo de salir.
Hace tiempo de ser jóvenes.
Hace tiempo primaveral.


Hace tiempo de ti.


sábado, 2 de abril de 2011

primavera

J'adore le printemps.




Les fraises, 

 



se promener,




la Lune,




les nuages qui sourient...




J'adore l'arôme de la Méditerranée,




et j'adore Paris aussi.




Mais, le plus importante...

Je t'adore.






lunes, 28 de marzo de 2011

sensación primaveral

Volar, lejos. Tocar la luna, flotar más allá del cielo. Sonreír para sentir tus latidos, abrir los ojos para sentir tu aroma. Abrazarte, dejarte calarme más hondo. Dejarme hechizar por tu esencia, tu boca, tus manos sobre mi cuello. El momento, el sentimiento que crece. Y en instantes así, ver que todo mi miedo se desvanece. Flotar más allá del cielo, más allá del universo, lugares utópicos jamás visitados por la avaricia, la envidia, el temor, el odio. Lugares tan bonitos como tu risa, tu mirada; utopía, como la de tenerte a mi lado… Tú.

printemps

Discover me, discovering you.
And if you want love, we'll make it.
.










aah, douces fraises.

domingo, 13 de febrero de 2011

Adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina

Una tarde aparentemente normal, pero el tiempo se volverá loco, como locas mis ganas de verte. Salgo de casa y llueve. He cogido el paraguas porque sé que tú no te querrás mojar, pero yo no lo utilizo, me gusta sentir la lluvia en mi cara.
Mientras camino por la calle el sol ilumina mi rostro húmedo y tímidas gotas mojan poco a poco mi melena… La gente me mira extrañada pensando, ¿por qué sonríe y no se esconde de la lluvia? ¡Porque no me gusta esconderme, porque me encanta disfrutar de cosas tan tontas como la lluvia!, quisiera gritar. Y sonreír infinitamente…

Llego y te veo entre coches que pasan y pensamientos fugaces que también vienen y se fugan de mi mente. Sin embargo, el gesto divertido e inocente de tu cara es inconfundible. Me acerco y siento que a cada centímetro que la distancia se acorta, crece mi ilusión… Te miro, te beso, te toco, sonrío más.