martes, 3 de noviembre de 2015

Mil espejos

Mi vida se acelera a pasos agigantados
mientras espero llegar al destino de esta
lenta escalera mecánica.
Cuanto más arriba,
más abajo.

Mil espejos en la calle
que pretenden hacer de mí
alguien desconocido
alguien absurdo.
Alguien
que no es nadie.

Y si miro el cielo
no veo estrellas.
No es por vivir en esta ciudad
que es mi mejor vicio
que es mi peor virtud.

No me puedo ver
entre mil espejos
que pretenden hacer de mí
aquella persona
que un día realmente
sí quise ser.

Y si me voy
no es para encontrarme
sino para conocerme.
Reconciliarme.

Y mientras mi vida se acelera
a pasos agigantados
mis sueños empequeñecen.
Los sueños de mil espejos
que serán mi peor virtud
y mi mejor vicio.

miércoles, 25 de febrero de 2015

8.

Me provocas vértigo
Siento caer
y mi miedo
hacia ti
me atrae.

Eres ese gran vacío
ese peñón
ese acantilado
que siempre quise saltar.
Y volar.


Voy a saltar.
Y quiero caer en ti.

sábado, 7 de febrero de 2015

Atenea

Es fácil decir que el mundo gira. La naturaleza actúa a su antojo. El universo no se detendrá por ti. Pero sentirlo, ser realmente conocedor de una verdad tan magna, eso es lo difícil. Te puede robar el aliento, recobrar tu inconsciente lucidez durante un puñado de segundos. Eso es, todos estamos locos. Sólo las verdades que te cortan la respiración te permiten sentir un efímero atisbo de la lucidez en tu vida. Yo nunca me he considerado cuerda, a diferencia del resto del mundo. Quizás por eso el resto del mundo no me haya considerado nunca a mí. ¿Qué es el mundo? ¿Quién es la gente? Siempre hay preguntas así rondando mi mente inquieta. Nunca hay silencio en esta bombardeada cabeza. ¿Qué esconden las nacionalidades? ¿Es acaso la justicia un hecho, un concepto, una realidad siquiera?

La justicia me hace pensar muy a menudo. La justicia es el melodioso silencio. El verdadero. El real. La justicia es cerrar los ojos cuando tus pupilas aún sienten la luz del sol. Es una mano fría, inerte sobre el sucio suelo, suplicando al mundo que se lleve su desdichada vida y la pierda en algún rincón del silencio. La justicia no existe. La muerte, sí. 

Source

domingo, 18 de enero de 2015

Pánico

Pánico es cuando crees que has destruido todo cuanto tenías. Todo por lo que luchas a diario, las esperanzas que pones en ese futuro por el que tanto te esfuerzas. De repente, los miedos que te has tragado durante meses te han intoxicado por dentro, han colapsado tu sistema. Nublado tu juicio, descontrolado tus palabras. El corazón te duele hasta de manera física. Crees que estás sufriendo un infarto, pero es más sencillo y menos irreversible que eso. Simplemente te estás rompiendo el corazón. Porque sí, tú eres la única culpable.
La única que podía destruir todo cuanto tenías.

V de victòria (fallida)

I si exploro el passat,
entre pors i anhels,
et trobo a tu.

El temps ha passat
i m'he adonat
que no puc ser
la poeta
que veies en mi.

"Ets massa maca",
vas dir.

I al final,
jo estava ferida.
Tant,
que no veia res més.

I al cap dels anys,
m'he adonat,
que potser vaig ser
la única culpable

de les meves ferides.

I en el trontollós camí
et vaig arrossegar
amb la meva innocència,
la meva ànsia
de soledat,
la meva por
a dependre massa de tu.

I explorant el passat,
entre pors i anhels,
t'he tornat a trobar.

Però (ara) ja no hi ets.



sábado, 13 de diciembre de 2014

Y sin embargo...

¿Hay medicina contra el dolor?

Los síntomas son bastantes, la verdad. Vómitos, constante secreción lacrimal, jaqueca, cansancio, ansiedad, opresión en el pecho, dolores de espalda. No ser capaz de pensar en otra cosa que no seas tú. Asfixia, llantera y, por consiguient,e ahogo (más que desahogo).

Vaya cliché. Pero es que de repente todas las canciones hablan de nosotros. Estás en cada rincón de esta súbitamente claustrofóbica habitación. En la ventana desde la que a veces te oía picar a la puerta. En el pijama que he escondido entre los cajones. En las revistas de viajes que planeaba hacer contigo. En el cepillo de dientes que ahora uso para quitar el polvo de los lugares más pequeños. En las seis fotografías que no sé si tirar o guardar. En los libros que me regalaste, en la plantita que floreció la mañana que dejaste de creer en nosotros.

¿Existe medicina para aliviar la decepción?

Enfado, dolor, tristeza, dolor, pena, dolor. Pensar que me engañaste. Que me hiciste creer en una relación que no quería. Y ahora te vas, diciendo que es en eso precisamente en lo que ya no crees.

Que te jodan. Esa es la mejor medicina contra este dolor. (Y sin embargo, seguirás siendo mi canción favorita).


Fuente

martes, 9 de diciembre de 2014

La censura de nuestros cuerpos

Dejo la ventana abierta aun a riesgo de que se me escapen los suenos por ella. Acaba de empezar a llover, aunque quizás deje de hacerlo en breves instantes.

La habitación esta hecha un desastre. Siendo tan grande, apenas encuentro un vacío hueco donde dejarme caer a dejar mis pensamientos flotar por el frío aire de este agosto germánico. Lo he perdido, sabes? Llevo toda la mañana buscando ese pequeño amuleto que me conectaba de manera tanto bucólica como irreal a ti. Es como un vacío dentro de mi. Y esta mierda de tiempo que tanto te gustaba es tan inoportuno...

Source
Frío, frío. Todo es azul y gris. Me pregunto por qué, desde hace siglos, todos relacionamos la tristeza a los mismos elementos. Me pregunto por qué tu no lo hacías. Tu sonrisa brillaba como el sol que tan poco te gustaba. Siempre quise llevarte a Escocia y vivir el resto e nuestras vidas apartados del mundo que tanto sopor te infundía. A veces tengo raros sueños en los que eres una niña de apenas diez años que corretea entre las nubes con una agilidad tan grácil que me hace pensar que eres una ninfa de los cielos o algo así. Otras, sin embargo, despierto entre sudor con la cara empapada de lo que nunca quiero reconocer que son lágrimas. Esas noches mis mejores sueños se convierten en pesadillas al despertar y encontrar sábanas enredadas a mi cuerpo en vez de tus caderas y tus brazos atrapándome con fuerza, mientras suspiras palabras ininteligibles que me gusta pensar que son mi nombre.

Tengo tanto miedo a continuar que creo que me paso la mayor parte del tiempo paralizado, como victima de una feroz y angustiante araña que espera mi pánico para saborearme con mas intensidad.

Pensé que íbamos, a funcionar, ¿sabes?

Todo lo que te dije sobreclo que sentía siempre fue verdad. Jamas sentí algo similar. Y sin embargo, mi presente situación, la confusión, el encontrarme perdido en un lugar cualquiera del mundo, me resultan sensaciones tan familiares... ¿Me voy a deshacer alguna vez del mal tiempo que emerge de mi piel?

Aunque quizás fue eso, lo que siempre quisiste de mi...